viernes, 19 de mayo de 2023

Èlia Casanova, soprano: “la zarabanda contiene textos que incluso me escandalizan a mí hoy en día”



La voz de Èlia Casanova es una referencia obligada dentro del panorama actual de la música antigua española, pues ha podido escucharse, tanto sobre los escenarios como en grabaciones, junto con una lista interminable de conjuntos de primera fila, entre los que destacan nombres como La Capella Reial de Catalunya o Capella de Ministrers. Además, la soprano lleva a cabo su propia actividad artística junto a su ensemble La Tendresa, gestiona el sello discográfico La Tendresa Records, ha creado plataforma de autogestión de la industria musical RedMusix.com, y, más recientemente, ha impulsado el concurso de música antigua Before Beethoven Emergents, cuyo objetivo es ofrecer oportunidades a jóvenes artistas.

En medio de esta actividad tan frenética, Èlia Casanova acaba de lanzar su última grabación discográfica con La Tendresa, Plebeyos Bailes, que no es otra cosa que llevar al estudio el espectáculo dedicado al baile del Siglo de Oro que el grupo ha presentado en directo en numerosos escenarios. Se trata, en sus propias palabras, de un “aquelarre barroco” reflejo de la práctica musical de las mujeres de las capas sociales más bajas, que se reunían a tocar, cantar y bailar en la clandestinidad. A todas luces es un apasionante proyecto para acercar al espectador a todos aquellos bailes de nombre evocador hoy desaparecidos, como zarabanda, jácara, villano, passacaglia, folía o marionas.

¿Cómo surge el proyecto de Plebeyos bailes, tu nuevo trabajo discográfico?

El proyecto Plebeyos Bailes nace de la curiosidad de saber cuál era el papel de las mujeres de clases humildes en la música del siglo XVII. Durante este proceso nos preguntamos: ¿Cómo disfrutaban de la música estas mujeres? ¿En qué ambientes se desenvolvían? ¿Qué tipo de música tocaban, cantaban y bailaban cuando se divertían?

De esta forma, surgió el concierto teatralizado Plebeyos Bailes. Por una parte, para dar a conocer una vertiente olvidada de la música popular del siglo XVII, la práctica musical de las mujeres de las capas sociales más populares, y por otra, para reivindicar que, aunque el papel de la mujer en la sociedad en general, y en la música en particular, ha avanzado mucho, aún nos queda mucho camino por recorrer.

También queríamos mostrar una nueva perspectiva, tanto estética como musical, de los espectáculos clásicos de música antigua, añadiendo dramaturgia, narración, crítica social, y mestizaje con otros géneros, como el flamenco o el jazz. Sobre el escenario somos siete mujeres, todas especialistas en la interpretación de música con criterios históricos, y con un dilatado recorrido artístico a nuestras espaldas.

Desde que estrenamos Plebeyos Bailes en 2021, hemos tenido la gran suerte de moverlo bastante, y en 2022, habiendo trabajado mucho el repertorio, nos pareció el mejor momento para empezar a grabar del disco. El pasado 25 de abril finalmente vio la luz después de duros meses de trabajo.

Este álbum lo hemos grabado por varios motivos. Por un lado, para tener un recuerdo físico del proyecto, ya que siempre hace especial ilusión tener el disco. Por otro lado, para disponer de una herramienta más que nos ayude a mover el espectáculo. Y en última instancia, para que estas canciones, que con tanto mimo hemos preparado, arreglado e interpretado, no se pierdan y perduren en el tiempo.

Plebeyos bailes es lo opuesto a lo que suelo hacer. He interpretado mucha música barroca italiana, con textos duros y melodías desgarradoras, y este repertorio es diametralmente opuesto. Me divierto muchísimo haciendo barroco italiano, pero el mensaje es muy distinto. Quería diversión en el escenario, y eso es lo que hemos creado, un espectáculo muy, muy divertido. Y la grabación de este álbum es el reflejo de todo ese trabajo y diversión que hemos compartido, tanto en las sesiones preparatorias, como en los ensayos y las representaciones del concierto.

El baile, en su esencia, además de lo que significa como movimiento, define un evento o conjunto de personas que se reúnen en un ambiente festivo, y esta idea describe perfectamente al espectáculo. Sobre el escenario montamos una fiesta de verdad.

En el Siglo de Oro existía una clara distinción entre la danza, refinada y aristocrática, y el baile, abiertamente popular y calificado como obsceno. ¿Qué te ha llevado a interesarte en este último para el trabajo que nos ocupa?

Durante la pandemia, me compré una guitarra barroca con el propósito de poder acompañarme en casa. Fue entonces cuando, bajo la guía de mi querido amigo y maestro Jesús Sánchez, me adentré en la lectura del libro La guitarra rasgueada en España durante el siglo XVII. En el segundo capítulo, dedicado a la educación y la práctica cultural, se menciona explícitamente la distinción entre las danzas y los plebeyos bailes. Esta clasificación despertó mi curiosidad y me llevó a formularme preguntas.

Motivada también por Jesús, quien conoce mi profundo interés en la perspectiva de género, decidí indagar en el papel de las mujeres en este ámbito específico de la educación y la práctica cultural, especialmente en relación con las mujeres de escasos recursos vinculadas a estos bailes. 

¿Por qué fueron estos bailes prohibidos y perseguidos en su época?

Los bailes de esa época solían estar acompañados de música que incluía letras basadas en la vida cotidiana, abordando temas desde peleas entre “rufianes” hasta posturas sexuales. Como la zarabanda, que contiene textos que incluso me escandalizan a mí hoy en día. No es de extrañar que la comparen con el reguetón y el perreo. Los ritmos eran rápidos y se bailaban de manera desinhibida, especialmente por las mujeres, cuyos pechos se movían durante el baile, e incluso se acompañaban con gestos que podrían considerarse obscenos.

Teniendo en cuenta que en aquella época el poder estaba fuertemente influenciado por la Iglesia, dirigida por la Inquisición, era inevitable que estos bailes fueran prohibidos. Se argumentaba que distraían a los hombres y deshonraban a las mujeres. Lamentablemente, esta prohibición ha llevado a la pérdida de muchos de estos bailes. Sin embargo, algunos han sido encontrados en obras instrumentales, ya transformados en danzas más refinadas, algunos textos en bibliotecas y archivos, incluso de otros países y, sobre todo, en la literatura de la época.

El espectáculo que presentas lo has definido como “aquelarre barroco”, y parece ser que excede el terreno de la mera interpretación musical. ¿Qué puede esperar encontrar el espectador que asista a vuestras actuaciones?

Desde el principio, nuestra idea ha sido crear una fiesta exclusivamente femenina, donde las obras se presenten de manera relajada y cada una pueda improvisar y tocar lo que sienta en ese momento. Trabajando con Societat Doctor Alonso, siempre hemos buscado reflejar en el escenario lo que se crea durante los ensayos: libertad, diversión y, sobre todo, la complicidad entre las compañeras. Es como estar en una casa llena de músicos, donde alguien empieza a tocar y todos se suman sin juicios y con total libertad.

Por otro lado, esta música se enmarca dentro de una puesta en escena que busca expresar el papel de la mujer en este contexto, destacando sus dificultades, logros, clandestinidad y muchas otras facetas que preferimos mantener en secreto para que el espectáculo esté lleno de sorpresas. En primer lugar, reivindicamos la palabra "aquelarre" en un sentido positivo, apropiándonos del concepto y llevándolo a la comparativa, al igual que Ascensión Mazuela lo hace con el baile. Originalmente, se le daba una connotación demoníaca al término "aquelarre" en relación con una reunión de mujeres bailando. Nosotros hemos decidido darle la vuelta y devolverle su significado original. Esto se refleja incluso en la portada del disco.

¿Cómo piensas que se puede acercar la música antigua al espectador del siglo XXI? ¿Cómo conseguir que conecte con ella y la pueda disfrutar?

En los últimos tiempos creo que muchos grupos e intérpretes hemos sentido la necesidad de acercar la música antigua a otros públicos, y hemos comenzado a colaborar con otras disciplinas artísticas, con el objetivo de hacer nuestro repertorio más atractivo. El espectáculo que hemos creado está diseñado para que cualquier persona que escuche música barroca por primera vez en su vida se vaya tarareando las melodías. Y de hecho, eso es lo que está ocurriendo.

En este caso, hemos fusionado las melodías conocidas de los bailes barrocos con armonías más modernas y texturas sugerentes, creando una propuesta musical que se aleja de lo convencional. Además, hemos desarrollado una puesta en escena bastante peculiar. Para lograr esta conexión con el espectador del siglo XXI, hemos contado con la colaboración de reconocidos profesionales de las artes escénicas vanguardistas. Societat Doctor Alonso ha aportado su talento en la escena, Jorge Dutor en el diseño de vestuario y Cube.bz en la iluminación, con la producción a cargo de Mónica Pérez y Marta Pérez. Junto al elenco de músicos, hemos creado un espectáculo muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver y escuchar.

¿Qué tipos de bailes de los siglos XVI y XVII habéis incluido en el disco?

El disco que hemos lanzado es un reflejo fiel del espectáculo que ofrecemos, ya que siempre hemos defendido la importancia de la música en directo, y sinceramente, lo mejor es que podáis ver el espectáculo en vivo, especialmente en una iniciativa como ésta. Sin embargo, entendemos que no todos pueden asistir a nuestros conciertos, por lo que en el disco hemos incluido varios ejemplos de estos bailes que interpretamos.

Encontrarán piezas como Las Marionas, donde Belisana a la guitarra barroca va tocando variaciones invitando a unirse al resto con variaciones sobre el tema del mismo o diferente compositor. También podrán escuchar Villano, una zarabanda con letras que exploran las posturas sexuales características de cada región. Además, hemos incluido una "jácara" con ritmo de panaderas, una representación de vacas y diversas folías. Para los amantes de la música antigua, hemos reinterpretado las canciones más reconocidas del género, dándoles un toque moderno y fresco.

Nos hemos acercado a esta época con un profundo conocimiento de su repertorio, y hemos compartido el proceso de mestizaje con personas expertas en los géneros que queremos habitar. Esto nos ha permitido crear una propuesta musical única y especial.

¿Cuál era el papel de la mujer en la interpretación de estos bailes barrocos?

Hablo desde la información recopilada, y dejando bien claro que no soy musicóloga ni historiadora, sino simplemente una persona curiosa con ganas de expresar. La documentación sobre el papel de la mujer humilde en la interpretación de estos bailes barrocos es escasa, ya que la vida de las mujeres se desarrollaba mayormente en el ámbito privado. Existen numerosos escritos que rechazan directamente a las mujeres como intérpretes, debido a la connotación diabólica que se atribuía a la música como una herramienta de perversión, y más aún si pensamos en bailes con movimientos obscenos y letras picantes. En estudios recientes, como en los estudios sobre este tipo de bailes realizados por Cotarelo y Mori, se puede leer en bastantes ocasiones frases como “en este tono pocas veces intervienen las mujeres” o “la mujer solo cantaba al final”.

Si nos remitimos a la literatura de la época, la música a menudo se presenta como algo sobrenatural y poderoso. El músico es retratado como un embaucador capaz de subyugar la voluntad de sus oyentes, tal como se refleja en obras como El celoso extremeño.

En estas novelas no he encontrado ninguna mujer tañedora de guitarra. Las mujeres cantaban, tocaban pequeña percusión o bailaban. Las que tenían suerte de ser bien estimadas gozaban de buena reputación como profesionales, aunque su honra podía verse menos respetada. Si en pleno siglo XXI todavía estamos luchando por no juzgar a la mujer que se divierte y goza sin más, en este contexto no me extraña que la clandestinidad fuera la mejor opción, y que los guardianes de la moralidad las denostaran llamándolas brujas.

En 2018 lanzaste tu propio sello discográfico, La Tendresa Records, que inauguraste con la grabación L’universo sulla pelle, una bellísima aproximación al Barroco italiano por la que tengo especial debilidad. Háblanos de esta iniciativa y de cómo apoya otras facetas de tu carrera profesional.

L'Universo sulla pelle fue grabado a petición de una mecenas y buena amiga, bajo el sello Universum Records. Esta oportunidad brindó un impulso significativo a mi carrera como cantante, y permitió dar a conocer mi perspectiva interpretativa como grupo. Por otro lado, gracias al sólido apoyo del maravilloso equipo que me rodea, decidimos lanzar mi siguiente grabación bajo nuestro propio sello discográfico, La Tendresa Records. Contar con nuestro propio sello nos brinda el control total sobre nuestras decisiones, y nos permite gestionar todos los aspectos relacionados. Siendo realistas, en nuestra industria las compañías discográficas funcionan principalmente como distribuidoras, con un nivel de ventas bastante limitado.

Optar por la autogestión nos pareció más interesante, y gracias a este sello hemos lanzado un concurso para jóvenes intérpretes llamado Before Beethoven Emergents, con el premio de grabar un disco para el ganador. De esta manera, buscamos ayudar a estos jóvenes talentos de la misma manera en que fui ayudada por aquellas personas que generosamente me brindaron su apoyo y sabiduría. Además, estamos abiertos a colaboraciones con otros grupos y géneros musicales que compartan nuestra visión y pasión por la música y el trabajo bien hecho.

Efectivamente, habitualmente colaboras con otras formaciones musicales, de hecho, has trabajado con los principales conjuntos de música antigua que hay actualmente en España. Por ejemplo, el pasado febrero te pudimos escuchar en el Auditorio Nacional de Madrid en la exitosa puesta en escena de la zarzuela Acis y Galatea de Antonio de Literes, con Concierto 1700. ¿Cómo logras compaginar tus proyectos personales con la participación en iniciativas de terceros?

Para mí es un orgullo poder colaborar con estas agrupaciones, y les estaré siempre muy agradecida por darme la oportunidad de cantar con ellos y poder dedicarme a la música.

Pues lo logro compaginar con mucho esfuerzo. Esfuerzo que no supone tanto dada la pasión que siento por lo que hago, y lo que me gusta. Esto, en definitiva, es lo que mueve el arte. La música ha sido parte de mi vida desde muy pequeña, y es mi trabajo y mi hobby. Creo que hay que ser muy disciplinada y marcar muy bien horarios de trabajo, de estudio, y aprovechar cada minuto, cada viaje, para leer, estudiar, contestar correos… Y sobre todo hay que tener mucha ayuda y rodearse de un buen equipo.

Para acabar ¿qué nuevos proyectos piensas emprender a corto y medio plazo? ¿Tienes alguna nueva grabación discográfica prevista?

Lo más inmediato, con Proyecto EVOCA [Exploración de la Vocalidad y la Oralidad del Canto Antiguo] con Paloma Gutiérrez del Arroyo, estamos preparando una grabación para la Universidad Complutense de Madrid, con la musicóloga Carmen Julia Gutiérrez, sobre canto mozárabe, sus transcripciones y todo lo que eso conlleva. Con Qvinta Essençia vamos a empezar un nuevo programa con obras de Monteverdi a 5 voces, y pensando en la grabación de nuestro programa sobre la Misa de Lobo Maria Magdalena.

Y otros proyectos más a largo plazo: estamos preparando un nuevo programa con La Tendresa sobre música y mitología. Aparte de eso, seguimos ampliando las funciones de la plataforma de promoción musical Redmusix.com, estamos preparando ya las segundas ediciones del Before Beethoven Fest y el Festival de les Roses, y estoy muy ilusionada por la colaboración que tengo prevista para el próximo año con Rinaldo Alessandrini.

 

 


viernes, 5 de mayo de 2023

 


Sonate a quattro

Ensemble Diderot

Ensemble Diderot, el ensemble dirigido por el violinista Johannes Pramsohler, acaba de lanzar un nuevo trabajo discográfico dedicado al escurridizo género de la denominada sonata a cuatro, que, si bien tuvo una vida efímera, cobra relevancia como eslabón de la música de cámara barroca, y antesala del cuarteto de cuerda. Hace apenas cinco meses reseñamos aquí el anterior trabajo del conjunto, Travel Concertos, y es que la hiperactividad en la creación y grabación de nuevos programas es la marca de la casa, a juzgar por lo abultado de su discografía, que graban con su propio sello, Audax Records.

Tras varios volúmenes dedicados a la sonata a trío, éste que nos ocupa se ha centrado en la sonata a cuatro, en concreto, aquella interpretada por una pareja de violines, una viola y el bajo continuo, un género que, en palabras de Johannes Pramsohler, estaba reservado para los instrumentistas más virtuosos.

Y es que la sonata a quattro no alcanzó la popularidad de la tríosonata, que constituye una de las piedras angulares de la música instrumental del siglo XVII. Nacida en Italia hacia 1600, la canzona es un género de música importado de la chanson vocal parisina. El nombre canzon da sonar, que evolucionará hacia el más conocido de sonata, ya hace alusión a una pieza solamente interpretada por instrumentos.

Hacia la mitad del siglo, la sonata ya está completamente extendida por Europa, pero en un formato basado en dos instrumentos solistas y bajo continuo, recibiendo el nombre de sonata a trío o tríosonata. Se calcula que en un siglo llegaron a componerse alrededor de ocho mil de estas piezas. Uno de los protagonistas de esta moda musical es el violín, que acabó por convertirse en el instrumento estrella de la música barroca. En la sonata a trío, los dos violines tienden a desarrollar un diálogo en patrones rítmicos complementarios, más que un lucimiento solista.

Ensemble Diderot tiene en su haber un buen puñado de grabaciones dedicadas a la sonata barroca, como los tres discos sobre las tríosonatas de Jean-Marie Leclair, Jean-Joseph de Mondonville y Johann Friedrich Meister, respectivamente, o el volumen en torno a la sonata para tres violines. Ahora, Sonate a quattro sigue profundizando en el género, esta vez centrándose en un estilo más raro y menos popular, pues la sonata a cuatro no tuvo la difusión que alcanzó la sonata a tres, y fue rápidamente sustituida por el cuarteto de cuerda. Realmente, es un formato que precede inmediatamente a este último, pues ya presenta los dos violines y la viola, mientras que en la transición entre los dos formatos desaparece el clave.

Como apunta Johannes Pramsohler en las notas interiores del disco, las tríosonatas eran servidas como “ostras en restaurantes franceses”, generalmente, en “paquetes de seis e incluso por docenas”, mientras que las sonatas a cuatro eran con frecuencia obras individuales y dirigidas con frecuencia a profesionales destacados.

El disco presenta sonatas para dos violines, viola y bajo continuo de Johann Gottlieb Goldberg, Georg Philipp Telemann, George Frederic Händel, Johann Friedrich Fasch y Johann Gottlieb Janitsch. Según los autores, son todas piezas que combinan la conjunción de los estilos franco-ítalo-alemán. En la grabación han intervenido Johannes Pramsohler y Roldán Bernabé en los violines, Alexandre Baldo en la viola, Gulrim Choï en el cello, y, finalmente, Philippe Grisvard al clave.

De los compositores presentes en el disco, los más renombrados son Händel y Telemann, siendo los restantes menos conocidos por el gran público. Hay que destacar que la investigación llevada a cabo por el ensemble para la selección de las piezas a incluir ha dejado fuera algunas encontradas bastardas, podríamos decir, pues nacieron como sonatas a trío, y posteriormente fueron convertidas a cuatro con el añadido postizo de una viola.

La relación de Händel con la sonata se inicia durante su estancia en Italia, entre 1707 y 1711, cuando entra en contacto y asimila la obra de Corelli y de la escuela veneciana. Desarrolla el estilo primero en Alemania y finalmente en Inglaterra, y, en 1732, John Walsh, que publicó muchas de las creaciones del alemán, editó doce sonatas para diferentes instrumentos con el título Solos for a German Flute a Hoboy or Violin with a Thorough Bass for the Harpsichord or Bass Violin Compos’d by Mr. Handel”.  Hay quien sostiene que se trataba de obras de carácter doméstico, pensadas para amenizar los salones de los ricos burgueses, frente a las obras de mayor envergadura y acreedoras de un prestigio más elevado, como las óperas y los oratorios. De hecho, indica Pramsohler en las notas que acompañan al disco que la sonata en él incluida - Sonata in Sol Mayor, Op. 5, No. 4- es un “grandes éxitos” instrumental compuesto por versiones de obras escénicas y oratorios.

Telemann es otro de los grandes del barroco alemán, aunque fue injustamente eclipsado por la posteridad, y parcialmente olvidado, algo que no les pasó ni a Bach ni a Händel. Su cuarteto en La Menor aparece en los archivos de Darmstadt y en los de Dresde, así que debía ser una pieza bastante interpretada en las cortes en la época.

Menos conocido es Johann Gottlieb Goldberg, aunque su nombre está asociado a las famosas variaciones sobre la obra de Bach. Pramsohler, en las notas de la grabación, afirma que la suya es una “pieza académica”, y que los dos rápidos movimientos son buenos ejemplos del arte barroco de la fuga -y reproduzco literalmente el texto, porque no tiene desperdicio-, “tal y como fue cultivado, de forma casi fetichista, en Berlín por el club de fans de Bach en torno a Christoph Schaffrath, Johann Philipp Kirnberger, y Anna Amalia de Prusia”. Y concluye el director, “el goce sensual era combinado con el conocimiento espiritual”. Brillante.

Tampoco es muy conocido otro de los protagonistas de esta grabación, Johann Friedrich Fasch, quien parece ser que no publicó en vida ninguna de sus obras, a pesar de que nos ha legado conciertos, sinfonías, cantatas, y música de cámara, como esta sonata en Re Menor, que ha grabado el Ensemble Diderot.

Finalmente, Johann Gottlieb Janitsch fue un músico que sirvió en la corte de Federico II, y que dedicó los años finales de su vida a componer cuartetos. Han llegado hasta nosotros hasta 35 tríosonatas y aproximadamente 40 sonatas a quattro suyas. En palabras del compositor de la época Johann Wilhelm Hertel, Janitsch “era un buen contrapuntista y sus cuartetos son hoy todavía los mejores ejemplos de este género”. Por cierto, este disco incluye la primera grabación mundial de su Quatuor en Re Mayor, muestra fiel de la tradición del Ensemble Diderot de descubrir los repertorios más desconocidos y huir de lugares comunes.

Aparte de su indudable belleza formal, este disco ofrece un valioso testimonio sobre una etapa poco conocida de la evolución de la música de cámara barroca, y se suma al siempre apasionante corpus de música instrumental que constituye la discografía del Ensemble Diderot.

 

 

 

viernes, 21 de abril de 2023

Thaleia y el triunfo de la mujer

 


Maria Antonia e Teresa, o il trionfo delle donne

Thaleia

 Se suele suponer que la ausencia de nombres femeninos en la historia de la música es debida a que no abundaron en la antigüedad mujeres con el talento suficiente como para crear obras que pasasen a la posteridad. También se piensa con condescendencia que el papel secundario que se han visto obligadas a ocupar tradicionalmente en la sociedad patriarcal ha impedido que hayan podido desarrollarse como artistas. Pues bien, estás opiniones están completamente equivocadas, porque han existido multitud de compositoras en el pasado con la misma o más genialidad que sus contrapartes masculinas. Lo que pasa es que generalmente la obra de las creadoras ha sido deliberadamente eclipsada por las de los hombres, y oportunamente olvidada. Aunque siempre se recurre a los mismos ejemplos, entre los que se repiten las archiconocidas Hildegarda de Bingen, Francesca Caccini o Barbara Strozzi, la lista de grandes compositoras se extiende a lo largo de los siglos. En el siglo XVIII brillan con luz propia dos nombres: Maria Antonia Walpurgis y Maria Teresa Agnesi. Precisamente, estas dos mujeres protagonizan el primer disco del grupo español Thaleia, titulado Maria Antonia e Teresa, o il trionfo delle donne.

Se trata de un disco decididamente femenino, pues está grabado por mujeres y gira en torno a la obra de dos compositoras de gran renombre en su propia época, que nos han legado una música magistral. María Antonia de Baviera era hija del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos VII y de María Amalia de Austria, la hija menor del emperador José I. Nació en 1724 y destacó como compositora, poeta, cantante, pianista y hasta pintora. En su faceta de creadora musical, aparte de su numerosa producción menor en forma de arias, intermezzos o motetes, destacan dos óperas, de las que fue autora tanto del libreto como de la partitura: Il trionfo della fedeltà, estrenada en Dresde en 1754, y Talestri, regina delle amazoni de 1760.

Por su parte, la milanesa Maria Teresa Agnesi fue otra relevante compositora de óperas del siglo XVIII, alrededor de seis o siete tiene en su haber, además de arias y un importante acervo de música instrumental, entre las que destacan sus conciertos para clave y sus sonatas para órgano y para clave. Agnesi trabajó para patrones de la realeza de todo Europa, aunque su obra donde fue mejor recibida fue en las cortes de Viena y Dresde. No obstante, su primera ópera seria, Ciro in Armenia, fue estrenada en el Teatro Ducale de Milán en 1753. Dedicó sus colecciones de arias y de música instrumental a los monarcas austriacos y sajones, y entre éstos, a la otra protagonista de este disco, Maria Antonia Walpurgis. Su relevancia fue tal que Incluso María Teresa I de Austria llegó a cantar algunas de las arias que Agnesi le dedicó.

Se trata de tan solo dos ejemplos del grandioso talento femenino que jalona la historia de la música, y que los miembros de Thaleia han querido subrayar con su trabajo discográfico. En los siglos XVII y XVIII, la educación musical que recibían las mujeres generalmente les acotaba la capacidad de componer a las piezas menores -madrigal, aria, sonata o la cantata-, para ser interpretadas en el ámbito privado. Los grandes formatos musicales, como la ópera, el oratorio o la sinfonía, que requieren una puesta en escena más amplia, solían estar vetadas para la compositoras, de ahí la importancia de estas dos figuras que nos ocupan.

Sobre el repertorio, en el caso de Maria Antonia Walpurgis, Thaleia ha elegido para incorporar a la grabación sus seis arias en estilo galante para soprano, cuerda y bajo continuo, fechadas en 1747. Los textos de estas composiciones, escritos del puño y letra de Maria Antonia, tratan las diversas facetas del amor: la ira ante la infidelidad del amado, la traición, la tristeza, la desesperación y la fidelidad.

Como ejemplo de la capacidad de Maria Teresa Agnesi para componer piezas instrumentales, el grupo ha elegido grabar su Sonata en Sol mayor para clave, y, a modo de propina del disco, el aria In questo estremo addio,

Un trabajo francamente recomendable para poder apreciar parte de la grandeza de la obra de estas dos mujeres a las que, por desgracia, la historia no reconoce en la primera división de la música europea del siglo XVIII.

 

viernes, 31 de marzo de 2023

Imperatrix Agatha, la esperada ópera prima de EGERIA

 


Imperatrix Agatha. Monodias y polifonías del Tropario de Catania

EGERIA

EGERIA es uno de los principales conjuntos de música vocal medieval que existen actualmente en España. Integrado por cuatro voces femeninas, desde su formación en la década pasada el ensemble se ha ido afianzando con paso firme en el panorama de la música antigua de este país, de forma que ha llevado sus actuaciones a las principales citas del sector, como, por poner unos pocos ejemplos, la programación del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), el Festival Internacional de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid (FIAS), el Festival de Música Antigua de Sevilla (FEMAS), la Semana de Música Religiosa de Cuenca o las Semanas de Música Antigua de Estella, Álava y Logroño.

El cuarteto está dirigido por Lucía Martín-Maestro Verbo y por Fabiana Sans Arcílagos, y les acompañan Laia Blasco López y Romina de la Fuente Villarroel, quien además de cantar toca la lira en el presente disco. La fuerza de EGERIA está en la frescura con la que interpretan el repertorio medieval, poniendo en relieve su belleza sencilla y luminosa, y haciéndolo accesible y atractivo para el oído del siglo XXI.

Desde sus comienzos, el conjunto ha presentado en directo repertorios muy centrados en la riqueza de los manuscritos ibéricos, como el Códice Musical de Las Huelgas, el Códice Calixtino y el Códice de Madrid, y, un poco más adelante, ha abierto el espectro hacia fuentes europeas, en especial, francesas. Sin embargo, para su primer trabajo discográfico, Imperatrix Agatha, el ensemble ha decidido dar un paso adelante en su carrera y ofrecer algo completamente nuevo, un repertorio distinto y poco difundido, como es la música contenida en el Tropario de Catania.

El denominado Tropario de Catania es un manuscrito que alberga la Biblioteca Nacional de España (Ms. 19421) procedente de Sicilia y datado en los siglos XII y XIII. Como su propio nombre indica, está compuesto de tropos, es decir, adiciones al canto llano de la liturgia oficial de la Iglesia. Esta obra formó parte de la biblioteca del duque de Uceda, que fue confiscada por Felipe V después de la guerra de Sucesión. Tras perderse su rastro durante un tiempo, fue adquirida por Francisco Asenjo Barbieri en Salamanca en 1869, quien dejó la siguiente nota:” lo compré en cuarenta duros, el día 9 de abril”.

Este tropario perteneció a la catedral de Catania, que está dedicada a santa Ágata, por lo que esta figura casi mitológica -pues hasta se la ha asociado con la diosa egipcia Isis-, constituye el eje que vertebra el disco de EGERIA. En todo caso, se trata de un sonido que le abre al oyente todo el apasionante universo de la música de aquella Sicilia medieval normanda, que fue crisol de numerosas influencias procedentes de distintos rincones del Mediterráneo.

Tropo es la forma genérica de referirse a los añadidos o desarrollos que se añadían en la Edad Media a los cantos de la misa romana. Podían ser colocados como introducción, intercalación o como un agregado al canto base. Normalmente, su uso se reservaba para las festividades litúrgicas más importantes, dado que es una forma de embellecer y engrandecer la liturgia. Las adiciones de estos tropos podían ser de tres tipos: una frase musical o melisma sin texto, un texto o prósula a un melisma preexistente, o el insertar una nueva línea o líneas de canto, que incluyan tanto texto como música.

Los troparios generalmente son de pequeño tamaño, y este que nos ocupa no es una excepción. Esto puede ser debido a que el tropo o añadido era cantado por una voz solista, mientras que el texto oficial era interpretado por el coro en su conjunto. Con todo, el Tropario de Catania contiene en sus páginas finales cuatro ejemplos de polifonía a dos voces, en los que se suma una ornamentada voz superior a una parte inferior más sencilla. Como indican las codirectoras de EGERIA, que firman las notas interiores del disco, estas muestras recuerdan a las polifonías aquitanas que preceden al surgimiento de la Escuela de Notre Dame.

De hecho, y aparte de la polifonía formal que incluye el manuscrito 19421, EGERIA ha realizado en el disco un ejercicio de creatividad histórica, se podría denominar así, reconstruyendo voces no escritas para crear polifonías improvisadas, basándose en las prácticas de interpretación vigentes en la época. Porque, como ellas mismas remarcan, el estudio de la época deja claro que entonces el hecho musical excedía con creces a lo que se podía plasmar por escrito.

De esta forma, EGERIA ha superado todas las expectativas con su primer trabajo discográfico, abandonando las sendas conocidas y de sobra transitadas que les han dirigido durante su carrera de actuaciones en directo, para adentrarse en un terreno mucho más desconocido, arriesgado por lo novedoso, pero cuyo fruto ha resultado apasionante. Querían ofrecer algo distinto y lo han conseguido: un disco gestado -en sus palabras- con tesón y constancia, pero, sobre todo, con mucho amor. Y eso se nota al escucharlo.

 

 

 

viernes, 10 de marzo de 2023

Piacere dei Traversi, la sensibilidad renacentista de la flauta travesera

 



Elogio de las infantas

Piacere dei Traversi

Elogio de las infantas es el nuevo trabajo discográfico del ensemble valenciano Piacere dei Traversi, y su eje temático es la música y literatura en torno a las hijas de los Reyes Católicos. Como ya es habitual en la discografía del grupo -casi  podemos hablar de una marca de la casa- el programa presentado se articula alrededor de una música directamente relacionada con los personajes y su época, jalonada con recitados de textos contemporáneos a ese momento histórico, que aluden a los temas o situaciones tratados.

En esta sugerente propuesta que nos ocupa, Piacere dei Traversi ha querido rendir homenaje a estas infantas que pudieron reinar, pero que tuvieron muertes prematuras o destinos desgraciados: Isabel (1470-1498), Juana (1479-1555), María (1482-1517) y Catalina (1485-1536). Como afirma la filóloga Ruth Martínez Alcorio, que firma las notas interiores del disco, estas mujeres “se convirtieron en musas inspiradoras de cientos de versos, destinatarias y mecenas todas ellas de una literatura (y música) elaborada en su honor”. Y esto es precisamente lo que recoge y refleja con gran acierto Elogio de las infantas.

Piacere dei Traversi es un consort especializado en la interpretación de música renacentista que combina el sonido de las flautas traveseras con la voz, un tándem que, si bien no es muy frecuente en la música antigua actual, era muy apreciada en el pasado. Integrado por la soprano Carmen Botella y las flautistas Laura Palomar y Marisa Esparza, consigue un sonido que recrea con dulzura atmósferas de gran calidez cromática.

El enfoque en lo femenino es uno de los denominadores comunes de la discografía del grupo, puesto que los tres cedés que han lanzado hasta la fecha tienen a grandes mujeres de la antigüedad como protagonistas. Desde su ópera prima de 2018, Vita Christi d’Isabel de Villena, dedicado a una abadesa valenciana del siglo XV que escribió una versión protofeminista del Evangelio, a El mecenatge de Germana de Foix, en 2020, sobre la figura de la reina consorte de Aragón y virreina de Valencia. Y, ahora, este último centrado en las cuatro infantas.

Elogio de las infantas es un programa estructurado en cuatro bloques, cada uno dedicado a una de las infantas y a sus desposorios.  Así, la primera parte, la más larga, se centra en la primogénita, Isabel de Aragón y sus dos matrimonios, con el príncipe Alfonso de Portugal, y, al fallecer éste, con el monarca Manuel I de Portugal. También se hace referencia en esta parte al matrimonio del príncipe heredero Juan con Margarita de Austria.

El bloque siguiente tiene como protagonista a la hermana más pequeña, María de Aragón, que también contrajo matrimonio con Manuel I de Portugal tras la muerte de su hermana Isabel en 1498. La tercera parte está dedicada a Catalina de Aragón, casada con el rey Tudor Enrique VIII -para más tarde ser repudiada y desterrada de la corte-, y la cuarta a Juana de Castilla, y a su matrimonio con Felipe I, apodado “el Hermoso”.

Con este armazón histórico, Piacere dei Traversi construye una narrativa en la que va engarzando con habilidad las piezas musicales de la época y los fragmentos recitados de texto, creando un colorido tapiz de esta fascinante época europea.

En el apartado musical, el disco reposa en gran medida sobre los cancioneros de los siglos XV y XVI, unos documentos que dan testimonio de cuál era la moda imperante en las distintas cortes, es decir, qué música se escuchaba y era preferida. De ellos, quizá el más conocido es el Cancionero Musical de Palacio, que contiene más de 450 piezas, en su mayoría de autores españoles de la época del reinado de los Reyes Católicos. También están presentes temas procedentes del Cancionero de Lisboa, conservado en la Biblioteca Nacional de Lisboa, que data de entre 1530 y 1550.

La parte británica del repertorio procede del Manuscrito de Enrique VIII, una recopilación de canciones cortesanas, editada hacia 1522, que ilustran el gusto musical cortesano. Curiosamente, los dos temas seleccionados para el disco son de autoría del propio monarca, él mismo un gran músico, cuyas obras en el documento llevan en el encabezado el texto: “The Kynge H. VIII.”.

Mención aparte merece la presencia del Cancionero de Juana de Castilla, quizá el menos conocido de todos, pero de igual calidad e interés que los anteriores. Se trata de una recopilación de música polifónica, mayormente franco-flamenca, que se interpretaba en la corte de Borgoña de Felipe el Hermoso y Juana I de Castilla. A pesar de que se habían perdido algunas voces, éstas han sido reconstruidas para algunas de las piezas del disco a través de las concordancias con otras fuentes en las que sí se conservaron completas.

La parte literaria de Elogio de las infantas gira en torno al recitado de fragmentos de textos de la época, como el poema Epithalamium de Antonio de Nebrija, la Instrucción de la mujer cristiana de Luis Vives, así como otros documentos históricos y romances anónimos, que sirven para esbozar un contexto para los personajes y las situaciones relatadas.

Elogio de las infantas se convierte de esta manera en un retablo completo que proyecta el sentir y la sensibilidad de una época muy sugerente, recreando las atmósferas de entonces a través de una interpretación musical de singular belleza.

 

lunes, 27 de febrero de 2023

Accademia Bizantina y la cumbre del Händel instrumental

 


The Exciting Sound of Baroque Music

Händel. Concerti Grossi Op. 3 & Op. 6

Accademia Bizantina y Ottavio Dantone

 

Los concerti grossi de Georg Friedrich Händel están considerados como su mayor aportación a la música instrumental y, para algunos, constituyen, junto con los Conciertos de Brandeburgo de Bach, la apoteosis del concierto barroco y de las más altas expresiones artísticas del siglo XVIII. El último trabajo discográfico del conjunto italiano Accademia Bizantina ha sido precisamente la grabación de los Concerti Grossi op. 3 y op.6 del músico alemán, presentados con todo lujo en una caja contenedora de cuatros discos y de un libro de más de cien páginas, que describe en una edición a todo color la importancia de la obra en sí y los pormenores de la gestación de esta versión dirigida por el clavecinista Ottavio Dantone. Más que un producto discográfico, Accademia Bizantina nos ofrece una apasionante experiencia.

El grupo Accademia Bizantina fue fundado en Ravenna hace ahora cuarenta años, y nace con la intención de “interpretar música como un gran cuarteto”. Desde 1996, Ottavio Dantone ejerce la dirección artística y musical del ensemble, y ha sido el responsable de incorporar el estudio y la investigación filológica como base para la interpretación de la música del período barroco. La formación cuenta en su haber con más de cuarenta grabaciones discográficas para sellos de reconocido prestigio, como Decca, Deutsche Grammophon, Harmonia Mundi, Naïve Classique, Alpha, Onyx, y también para su propio sello, HDB Sonus. En 2021 fue elegida la segunda mejor orquesta del mundo en los prestigiosos Gramophone Awards que otorga la revista británica Gramophone.

Los concerto grossi de Händel son para el musicólogo Manfred Bukofzer su contribución más significativa a la música instrumental de la época. Los grabados por la Accademia Bizantina son los pertenecientes a la op.3, seis conciertos para instrumentos de viento y cuerda (a veces denominados conciertos para oboe), y los de la op.6, que suman doce conciertos para cuerda.

El formato conocido como concerto grosso constituye una forma primitiva de concierto barroco en la que un grupo de instrumentos solistas, el denominado concertino, se enfrenta al resto de la orquesta, denominada en este contexto ripieno o tutti. Sus raíces pueden rastrearse en el uso del contraste tutti-solo en las canzonas de Giovanni Gabrieli y la Escuela Veneciana, pero se considera a Alessandro Stradella el primer creador de piezas para concertino y ripieno, en la década de 1670, aunque todavía no utilizaba el nombre de concerto grosso para denominar este formato.

Un amigo de Stradella, Arcangelo Corelli, es considerado como el primer compositor en crear concerti grossi como tales. Conocido como “il Bolognese” por su relación con la Escuela de Bolonia, dejó doce de estas piezas que integran su op.6 fechada en 1714. Corelli dividía la orquesta en dos grupos, el concertino o solo y el tutti o concerto grosso, y ambos contaban con un continuo. Händel también cultivó este género, y aportó la inclusión de instrumentos de viento en el ripieno.

La primera serie de concerti grossi de Händel que incluye la grabación de Accademia Bizantina -los seis que integran la op.3- fueron compuestos en los años sucesivos a su viaje a Italia, entre 1710 y 1715, para ser publicados definitivamente en Londres en 1734, una época difícil para el compositor. Sus óperas ya no despertaban tanta admiración, en parte por la competencia existente y en parte por el cambio que estaba teniendo lugar en la moda, y empezó a volcarse en la creación de oratorios como alternativa. De hecho, tanto estos concerti grossi como los conciertos para órgano (publicados en 1738 como op.4), fueron concebidos como piezas instrumentales para ser interpretadas en los intermedios de los oratorios.

Ottavio Dantone refiere que las piezas que integran la op.3 fueron recopiladas y publicadas por Walsh sin el conocimiento de Händel, y tienen una procedencia muy dispar, motivo por el cual presentan una serie de incongruencias compositivas y estructurales. Es por ello que Dantone ha preferido reconstruir estos concerti en base a su criterio musicológico, antes que seguir el modelo original al pie de la letra.

El impresor inglés John Walsh había sido el responsable de las ediciones de 1734 y 1738. Händel vivió esta década inmerso en una crisis de popularidad y sufriendo estrecheces financieras. Dada la aceptación que habían tenido en Inglaterra los concerti grossi de Arcangelo Corelli y Francesco Geminiani, Walsh le sugirió la composición de nuevas piezas de este género, que serían comercializadas bajo la fórmula de la suscripción. Händel compuso los doce conciertos de la que sería su opus 6 durante el otoño de 1739, y Walsh los puso a disposición de los suscriptores -entre los que se encontraban miembros de la familia real británica- en abril de 1740.

Para el musicólogo Bernardo Ticci, que ha colaborado en la redacción de las notas que acompañan al disco, los Concerti Grossi op.6 son “un ejemplo extraordinario de fusión del estilo francés con el ágil y fluido estilo italiano; dos lenguajes que Händel hizo propios y transformó en algo nuevo, completamente personal y característico”. De hecho, y como era costumbre en la época, Händel tomó material prestado de su propia obra y de la de otros compositores, y los movimientos son extremadamente variados, combinando distintos formatos y estilos, como oberturas francesas, fugas y danzas inglesas, francesas e italianas.

El trabajo de Ottavio Dantone y de la Accademia Bizantina logra recrear toda la    majestuosidad, la gracia y el refinamiento de estos concerti grossi, que constituyen un verdadero monumento de la música instrumental del Barroco.

 

 

viernes, 10 de febrero de 2023

La música sacra de William Byrd

 


William Byrd. The Golden Renaissance

Stile Antico

El grupo vocal británico Stile Antico ha dedicado su nuevo álbum a la música religiosa de William Byrd, que está considerado por algunos como el padre de la música inglesa. Se trata de la segunda de la trilogía de grabaciones que el conjunto está realizando para el sello Decca bajo el título The Golden Renaissance, iniciada con un volumen centrado en la obra de Josquin des Prez, que vio la luz en 2020.

Byrd fue el prolífico autor tanto de música sacra como de profana, y tanto de piezas vocales como instrumentales, y presenta a lo largo de su obra una imaginación y calidad muy superior a la de sus colegas contemporáneos. Dentro de sus creaciones, destacan las piezas para tecla incluidas en el libro My Ladye Nevells Booke (1591), y también las piezas vocales inglesas, siendo sus recopilaciones más conocidas Songs of sundrie natures (1589) y Psalmes, sonnets, and songs of sadness and pietie (1588). A pesar de que su época de mayor esplendor es inmediatamente anterior a la moda del madrigal italiano a las Islas Británicas, hay expertos que destacan el carácter “madrigaliano” de sus muchas de sus composiciones, dado que utilizó en ellas un contrapunto fluido e intrincado.

Stile Antico ha orientado su disco hacia la parte sacra del acervo del compositor, que es no menos importante en esplendor y calidad, y que pone en evidencia el conflicto religioso que tuvo que enfrentar William Byrd en su vida, pues logró combinar la composición para la Iglesia anglicana con su adhesión a la causa católica, considerada en la época como una deslealtad a la corona desde que Enrique VIII rompe con Roma y se autoproclama cabeza de la Iglesia de Inglaterra.

Trabajó para la corte prácticamente toda su vida, después de ejercer diez años como organista de la catedral de Lincoln, su ciudad natal, y todo parece indicar que su fe católica fue tolerada por la reina Isabel, a la sazón adalid de la Reforma e impulsora de la persecución de los papistas en las islas. Para alguno de sus biógrafos no existen evidencias de que sufriera represalias a lo largo de su vida, pero otros defienden que sí que fue perseguido. En cualquier caso, supo combinar la composición de numerosas piezas religiosas para la iglesia anglicana con la creación de obras para el culto privado de familias católicas nobles. Se puede decir que llevó una doble vida, y que corrió no poco riesgo, a pesar de que entre sus protectores estaba la mismísima reina, que era una gran melómana y además tocaba el virginal con gran destreza.

De las tres misas que compuso Byrd entre 1592 y 1595, Stile Antico ha grabado completa la de cuatro partes o cuatro voces (las otras dos tienen tres y cinco voces, respectivamente). Las misas se celebraban de forma ilegal en la comunidad católica inglesa, siempre bajo la amenaza del espionaje y la denuncia, y, por si hubieran estado poco perseguidas, una nueva ley de 1563 endureció la legislación existente, imponiendo grandes multas a los feligreses que asistían e incluso la pena de muerte a los curas que las oficiaban.

El disco también incluye cantos en latín procedentes de Gradualia, el libro considerado su obra magna. Se trata de dos ciclos de motetes publicados en 1605 y 1607, respectivamente, y dedicados a dos personalidades de la nobleza católica del momento, Henry Howard, Earl de Northampton y Sir John Petre. También incorpora la grabación del motete Tribue Domine perteneciente al volumen Cantiones sacrae de 1575, que aparentemente -solo aparentemente- presenta un elevado tono doctrinal anglicano. Como curiosidad de este doble juego que llevaba William Byrd, se ha señalado que, en su obra sacra de finales de la década de 1580, empieza a tratar con insistencia temas bíblicos relacionados con la persecución de los elegidos, como el cautiverio en Egipto y Babilonia, y el deseo de la liberación final, y que esto podría ser una protesta encubierta por la persecución a la que se veían sometidos los católicos en la Inglaterra de su época, utilizando para ello pasajes del Antiguo Testamento.

Stile Antico presenta además piezas en inglés, como Retire my soul, Turn our captivity y Praise our Lord, all ye Gentiles del libro Psalmes, songs, and sonnets (1611).

La mejor recomendación para escuchar este disco es la que nos dejó el propio William Byrd en la introducción de Psalms, Songs and Sonnets, dirigida “a todos los verdaderos amantes de la música”: “solo deseo esto: que vosotros os preocupéis tanto por escuchar [mis canciones] bien expresadas, como yo me he preocupado en su composición y corrección”. Así sea.