Entrevista a Josep María Dutrèn y Alfons Pérez, responsables del Festival de Música Antigua de los Pirineos
El Festival de Música Antigua de los Pirineos FeMAP se ha convertido ya en una cita indispensable para los amantes de la música antigua y del turismo cultural. Pocos Festivales ofrecen tal riqueza de localizaciones y de repertorio musical variado; y el crecimiento sostenido de su audiencia avala su éxito.
El Festival comenzó en 2011, con la voluntad de acercar la música antigua al patrimonio del Pirineo, apostando por una programación vinculada a los espacios, para generar una experiencia musical y cultural única. Quince años después, celebra la edición de 2026, que tiene lugar entre el 3 de julio y el 23 de agosto.
Alfons Pérez y Josep María Dutrèn, director y director artístico del evento respectivamente, nos han hablado del espíritu que guía el proyecto y de la oferta musical que trae la edición de este año.
En sus quince años de existencia, el FeMAP se ha convertido en un festival de referencia obligada dentro del panorama de la música antigua española. ¿Cómo surgió la iniciativa y cuál ha sido el recorrido desde aquella primera edición de 2011?
Josep María Dutrèn: La iniciativa surgió por el interés de algunos municipios pequeños del Pirineo para realizar un proyecto conjunto, puesto que las iniciativas locales, por modestas, no lograban trascender más allá de sus propias poblaciones. El potencial arquitectónico románico y el entorno natural favorecieron la creación de una propuesta potente, que contó con el beneplácito de la Generalitat y que fue creciendo progresivamente hasta llegar a los cuarenta municipios actuales.
Supongo que parte del éxito de la convocatoria reside en que es una propuesta que trasciende lo meramente musical, dado que tiene lugar en un enclave privilegiado como son las localidades pirenaicas, y que los conciertos van de la mano de una oferta turística y gastronómica complementaria.
Alfons Pérez: Sí, no se trata únicamente de ofrecer música antigua de calidad para melómanos, sino de contribuir al desarrollo económico y cultural de un vasto territorio formado por más de doscientos municipios con setenta y cinco mil habitantes muy dispersos.
¿Cómo es el público que asiste y cuál es su reacción ante un evento de estas características?
Josep María Dutrèn: Tenemos público local, público que se desplaza desde cualquier parte para pasar unos días en el Pirineo y el formado por los que disponen de segunda residencia. La reacción es altamente positiva y la prueba es que cada año tenemos una afluencia superior.
¿Considera que la música antigua «está de moda» a juzgar por la cantidad de festivales y conciertos que se celebran cada año por toda la geografía española?
Alfons Pérez: No sé si podemos considerar que esté de moda, pero sí que podemos decir que está normalizada e integrada en las salas de conciertos y en los festivales. Por una parte, cuenta con un público fiel que valora la música antigua, pero por otra parte debemos hacer esfuerzos por acercarla tanto al público que ya es consumidor de la música clásica (en el sentido más amplio de la palabra) como para el público neófito.
La música que suena en FeMAP abarca desde la Edad Media hasta el Barroco tardío, ¿cuál es el criterio a la hora de elaborar la programación y de seleccionar a los artistas participantes?
Josep María Dutrèn: El principal criterio es la calidad, para lo cual no es necesario acudir a las grandes formaciones internacionales con presupuestos astronómicos. Afortunadamente hay mucha oferta de una calidad indudable, y combinamos formaciones jóvenes con formaciones con grandes trayectorias.
Por otro lado, aproximadamente un 50% de las formaciones son catalanas, un 25% del resto del Estado y el otro 25% de fuera de España.
El festival tiene también una dimensión orientada hacia los colectivos más vulnerables, háblenos de FeMAP Social.
Alfons Pérez: Es necesario puesto que el Festival se financia mayoritariamente con dinero público, pero es también una convicción. Estamos por garantizar el ejercicio de los derechos culturales y llegar a los colectivos más vulnerables de la sociedad lo consideramos una obligación.
Centrémonos en la edición 2026, ¿cuáles son los platos fuertes dignos de destacar?
Alfons Pérez: Como siempre hemos creado una producción propia, este año basada en preciosas piezas desconocidas creadas en Catalunya en el siglo XVIII y que hemos rescatado de varios archivos. Y, después, hay intérpretes de la talla de Amandine Beyer, Juan de la Rubia, Alejandro Marías o Romina Lischka, entre muchos otros.
Este año la música afrocubana tiene presencia en el FeMAP, ¿en qué consistirá esta actuación?
Josep María Dutrèn: No nos centramos únicamente en la música antigua europea. Incluimos también la oriental, la musulmana, la creada en las colonias españolas y, en este caso, la tradición espiritual afrocubana, que se ha mezclado con piezas de Gaspar Sanz, Santiago de Murcia, Francisco Guerrero o Marin Marais, que cuentan todos ellos con piezas con una clara connotación antillana o caribeña.
Para finalizar, ¿cómo se podría mejorar todavía más FeMAP en ediciones futuras? ¿Qué echa en falta que podría enriquecer la propuesta?
Alfons Pérez: En primer lugar, consolidar lo que ya está funcionando correctamente, que en general es todo el festival (las quince ediciones lo corroboran). En segundo lugar, hay que valorar nuevos aspectos que amplíen la acción del festival, como por ejemplo la conexión y promoción de la música antigua en el mundo educativo y formativo, la integración de diferentes disciplinas artísticas, la interconexión de la música antigua con la música actual, o la promoción a nuevos públicos, entre otras propuestas






