La
apertura del FeMAP 2026 ha recuperado la música inédita que sonaba en la Barcelona
cosmopolita de principios del siglo XVIII
El primer concierto de la edición de este año del Festival de Música Antigua de los Pirineos (FeMAP) presentó la nueva producción realizada para el propio festival titulada Pequeñas joyas de la Catedral de Barcelona, que fue interpretada por el Ensemble Barcelona Comtal. El intérprete y musicólogo Guillermo Turina ha sido el responsable de poner en escena este programa con la colaboración del investigador Bernat Cabré.
Entre 1705 y 1713, Barcelona vivió una transformación insólita. El archiduque Carlos de Austria, pretendiente al trono español durante la Guerra de Sucesión, instaló allí su corte real. Supuso una inesperada internacionalización del ambiente musical gracias a la presencia de músicos de diferentes lugares —especialmente italianos— que no dudaron en colaborar con los maestros de capilla locales, creando un «crisol de estilos» que sacudió la tradición musical catalana con la incorporación de nuevos lenguajes, nuevas formas y una manera distinta de entender la expresión musical. Este programa recupera parte de aquellas piezas que han permanecido olvidadas en los archivos de los templos barceloneses de Santa María del Pi y la Catedral.
¿Cómo ha surgido la iniciativa de producir este programa que ha abierto el FeMAP 2026?
Fue una iniciativa del propio festival. Su director artístico, Josep María Dutrén, me puso en contacto a Bernat Cabré, fantástico y entusiasta musicólogo, para que desarrolláramos una propuesta de recuperación de patrimonio catalán. Creo que hicimos un buen tándem y que, con su tesón y sus amplísimos conocimientos de los archivos catalanes elaboramos una propuesta no sólo interesante desde el punto de vista arqueológico, puesto que más del 80% del programa no se había tocado nunca. La música es de una calidad extraordinaria y además hemos conseguido hacer una propuesta que muestra una gran variedad de afectos y caracteres.
¿Cómo ha
sido la tarea de investigación en los distintos archivos para configurar este
repertorio?
De ello se ha ocupado
fundamentalmente Bernat Cabré, que ha hecho una labor impresionante, siempre
con una disposición y una simpatía espectaculares. Tuvimos un par de
conversaciones en las que decidimos qué líneas podíamos seguir y qué tipo de
repertorio se acercaba más a lo que el festival nos ofrecía; una propuesta de
pequeño formato que incluyera una voz protagonista. Entonces, aunando nuestros
conocimientos y la incansable capacidad de Bernat, pensamos que era una
magnífica idea abordar repertorio en torno al barrio gótico de Barcelona de la
primera mitad del siglo XVIII. Pero no sólo el de las capillas, las iglesias y
la catedral. También el de las casas nobiliarias de la zona. Por suerte queda
muchísima música por descubrir de los mejores autores que habitaron el barrio.
Una vez decidido el repertorio, el propio Bernat ha elaborado unas partituras modernas directamente desde los manuscritos que es con las que hoy mismo ensayamos y tocamos los conciertos.
¿Hasta qué punto la Guerra de Sucesión cambió el panorama musical de aquella España de principios del siglo XVIII?
¡Lo cambió todo por completo! Especialmente en Barcelona, que fue la sede de los Habsburgo durante una buena parte del conflicto. Si pensamos que la primera ópera que se hizo en nuestro país fue porque ellos la trajeron o que algunos de los mejores músicos del momento estrenaron su música en la ciudad condal en la década de 1710… En realidad, fue el principio de muchas cosas. También la Guerra de Sucesión configuró lo que iba a acabar siendo España y, por ende, la estética cultural y musical del país.
¿Qué papel jugó la ciudad de Barcelona en dicha transformación de las formas artísticas?
Yo creo que fue fundamental. La corte del Archiduque Carlos de Habsburgo trajo a Barcelona a algunos de los mejores músicos del momento. Por la parte que me toca, con el violonchelo, por ejemplo, tenemos la llegada a Barcelona de Francesco Supriani, el primer músico en cuyo contrato en castellano aparece la palabra «violonchelo» (en España todavía era conocido como «violón»). Fue un pionero del instrumento que escribió el primer método para su enseñanza y que participó en las óperas que compuso Caldara para los Habsburgo. Si extrapolamos esto a toda la cultura nos damos cuenta de la influencia que tuvo lo que estaba sucediendo en la ciudad con todos los ámbitos.
¿Qué elementos de las obras que conforman el programa resultan más renovadores dentro de la música que sonaba en aquel tiempo?
En las obras de Francesc Valls, que ya de por sí fue muy polémico, encontramos giros que nos siguen sorprendiendo hoy en día. Muchas veces pensamos que aquellos músicos pertenecían a una tradición más arcaica o que se desarrollaron mucho más tarde que los italianos y franceses. Pero creo que hay un gran desconocimiento hacia su música. De Valls probablemente no conocemos ni la mitad de su catálogo o, mejor dicho, probablemente no ha vuelto a sonar. Y hay muchas influencias palpables. Hay pasajes que suenan italianos, hay disonancias modernísimas, hay giros temáticos espectaculares. Nos dan ganas de seguir buceando en su repertorio y tocar todo lo que vaya saliendo de los archivos. Seguramente fue uno de los mejores músicos del momento.
En el caso de Josep Picanyol, el otro gran autor del programa, las influencias ya son mucho más evidentes, pero es que se trata del que fuera el alumno aventajado de Valls y que incluso llegó a sustituirle como maestro de capilla en la catedral de Barcelona.
Este proyecto ha demandado la formación de un conjunto de intérpretes ¿cómo ha surgido la colaboración? ¿habían trabajado antes juntos?
Cuando decidimos el tipo de repertorio que íbamos a tocar pudimos configurar las necesidades instrumentales. Soprano, dos violines, violonchelo y bajo continuo, era una formación muy habitual y estamos bastante acostumbrados a tocar así. Todos los instrumentistas habíamos tocados ya juntos en diferentes formaciones, pero es la primera vez que lo hacemos como Ensemble Barcelona Comtal. ¡Y estamos muy ilusionados! Somos muy amigos y es un placer salir a un escenario con gente a la que quieres y con la que puedes hacer música de este nivel. Nuestra solista, Marta Esteban, es una joven voz que va a sorprender a todos los que no la conozcan. Tiene un timbre espectacular y es una gran trabajadora. Está siendo un placer enorme trabajar con ella y el repertorio le va como un guante para su voz. ¡Un lujazo de proyecto!
¿Qué
considera que se llevará consigo el público que asista a estos conciertos?
Lo que va a atraer al
público va a ser la recuperación patrimonial y el escuchar música de autores
catalanes que estaba olvidada, pero ¡se van a llevar momentazos de muchísimo
nivel y de una profundidad que nos ha sorprendido hasta a nosotros mismos!
Para
terminar, ¿tienen previsto llevar este programa a otros escenarios después del
FeMAP 2026?
¡Sí! ¡Esa es la idea! Se está trabajando en ello y estoy convencido de que muy pronto se anunciarán nuevos escenarios por nuestra geografía para poder escucharnos.






