jueves, 29 de enero de 2026

Un homenaje a Adriana Ferrarese, la diva de Mozart



Rondos for Adriana Ensemble Diderot Audax Records

La soprano guatemalteca Adriana González recupera la figura de la legendaria cantante italiana del siglo XVIII Adriana Ferrarese del Bene en el nuevo disco del conjunto Ensemble Diderot Rondos for Adriana. A pesar de los siglos que las separan, ambas comparten una seña profesional común: Mozart. En el caso de Ferrarese, el genio austriaco compuso arias especialmente pensadas para su voz, en concreto, para los personajes de Susanna y Fiordiligi de las óperas Le Nozze di Figaro y Così fan tutte, respectivamente. Por su parte, González se ha convertido en una de las sopranos mozartianas más solicitadas del circuito operístico internacional del momento.


Para llevar a cabo este proyecto, el Ensemble Diderot ha recurrido al formato de orquesta completa, aunque una proporción importante de su producción discográfica está dedicada a la música de cámara. La formación, afincada en París, fue fundada en 2008 por el violinista Johannes Pramsohler quien además ejerce de director. Su anterior trabajo dedicado a la música vocal, Fra l'ombre e gl'orrori, estuvo centrado en las arias para bajo de la ópera barroca y contó con la voz de Nahuel Di Pierro. En este disco que nos ocupa se adentran en el clasicismo para presentar rondós pertenecientes a las óperas de creadores como Vicent Martí y Soler, Angelo Tarchi, Joseph Weigl o el citado Wolfgang Amadeus Mozart, entre otros, que en su momento fueron interpretados por Adriana Ferrarese. La grabación ha contado para la dirección de orquesta con el vasco Iñaki Encina Oyón.


Este homenaje a la Ferrarese está integrado por rondós compuestos especialmente para ella y también por piezas creadas para otras (e, incluso, otros), pero que Adriana incorporó en su repertorio como cantante. Escribir música para una voz específica fue una práctica habitual en la época, y el propio Mozart justificó esta práctica en una carta dirigida a su padre en febrero de 1778, en la que afirmaba: “me gusta que un aria se ajuste a un cantante como una ropa bien confeccionada”. Curiosamente, existe una gran controversia en las fuentes de la época sobre el verdadero talento de Adriana Ferrarese, pues, a pesar de la brillante carrera que llevó a cabo en distintos países de Europa, no faltaron críticos que señalaron sus limitaciones como cantante o como actriz.


Nacida en Ferrara en 1759 como Francesca Adriana Gabrielli, recibió su formación musical en el Ospedale dei Mendicanti de Venecia. Una de las primeras críticas positivas que recibió en su carrera data de aquellos tiempos, y procede del conocido musicólogo británico Charles Burney, quien la vio actuar durante uno de sus viajes por Italia y alabó su voz y su forma de cantar. Un episodio de fuga amorosa del ospedale junto con el hijo del cónsul pontificio de Venecia, que fue rápidamente abortado por las autoridades, tuvo consecuencias trascendentales para su carrera profesional, puesto que, aunque posteriormente llegó a casarse con su amado, no contó con el beneplácito del padre que utilizó su poder e influencia para vetarla de cantar en los teatros públicos de Venecia. La grabación que nos ocupa presenta una versión de una de las primeras piezas del repertorio de Adriana Ferrarese en la época del ospedale, el rondoncino Mater cara extremum vale del oratorio Balthassar de Ferdinando Bertoni, quien fue director de coro de dicha institución. También ha sido incluido en el disco como muestra de la música que cantaba en su juventud veneciana el rondó Se mi lasci, o mia Speranza de Didone abbandonata, obra de Pasquale Anfossi.


Con todo, Adriana debuta profesionalmente en la primavera de 1784 en Florencia, donde ofrece una serie de recitales que reciben una buena acogida, y ese mismo año firma su primer contrato operístico para cantar en el King´s Theatre de Londrés. En esta etapa tiene lugar la expresión de una de las opiniones más negativas sobre las capacidades de la Ferrarese antes aludidas, en concreto, Lord Mount Edgcumbe la califica como “modesta intérprete” y señala que, a pesar de haber sido degradada al papel de prima buffa en la obra representada, incluso en él resultaba inefectiva. No obstante, en general la cantante  recibió el aplauso del público y elogios, como el que le dedicó el diario Morning Herald cuando alaba un rondó que ella interpreta afirmando que ella podía disputar con la mejor intérprete de la línea seria dentro de la ópera buffa. Se refiere a Partirò dal caro bene de la ópera Erifile de Giuseppe Giordani, que aparece en Rondos for Adriana.


Tras dos temporadas londinenses de ópera, en 1786 vuelve a Italia, y durante los dos años siguientes cosecha un notable éxito actuando en Florencia, Milán, Génova, Trieste y Plasencia. Precisamente, durante su paso por Florencia la Ferrarese actuará junto con el tenor Luigi Marchesi en Il conte di Saldagna de Angelo Tarchi, en la que será el primer papel en una ópera seria escrito para ella en Italia, que incluye en rondó Ah placarti io più non spero. No obstante, después de varios meses ella decide cantar otro rondó escrito para Marchesi, Ah sol bramo, o mia speranza, que está incluido en el disco interpretado por Adriana González.


La relación de Adriana Ferrarese con Viena y con Mozart comienza en 1788, el año en que es contratada para cantar como prima donna en la ópera del compositor valenciano Vicent Martín i Soler L’arbore di Diana, con la que debuta en la capital imperial el 13 de octubre recibiendo una excelente acogida. El rondó que había compuesto Martín i Soler en esta obra fue Teco porta, o mia speranza, que aparece interpretado en esta grabación, sin embargo, la Ferrarese insertó en dicha ópera, por su cuenta y riesgo, el que sería su gran éxito, el anteriormente citado Ah sol bramo, oh mia speranza, que eclipsó completamente al anterior en los gustos del público, hasta el punto de que lo denominaban genéricamente “el rondó de L’arbore di Diana”, a pesar de que la pieza no procedía originalmente de ese libreto. En la grabación se ha incluido igualmente un rondó de Joseph Weigl, otro de los músicos cuya obra interpretó Adriana en ese periodo. Por cierto, tanto éste como los rondós de Tarchi, Bertoni, Giordani y Anfossi han sido grabados en primicia por Ensemble Diderot para esta obra.


Sin duda la relación más llamativa de la biografía de Adriana es la que tiene con Wolfgang Amadeus Mozart, que reescribe para su voz las dos arias que interpreta el personaje de Susanna en Le Nozze di Figaro para su reestreno en Viena en 1789, y que compone la interpretación de Fiordiligi en Così fan tutte pensando en su capacidad vocal. Como afirma el musicólogo Roger Parker, Mozart “escribía para voces reales, para mujeres y hombres individuales”. Rondos for Adriana ha recogido en la voz de Adriana González dos rondós pertenecientes a Le Nozze di Figaro y uno más de Così fan tutte.


El nuevo lanzamiento de Ensemble Diderot constituye un fiel relato de la carrera de Adriana Ferrarese del Bene, y pone en evidencia un notable esfuerzo de investigación y recuperación de piezas -una tarea en la que ha colaborado el musicólogo experto en la diva Karl Böhmer-, y su translación hacia un repertorio vibrante y colorido a través de la voz de Adriana González, aquí el alter ego de la Ferrarese.


viernes, 26 de diciembre de 2025

Cantar alla Viola presenta las delicias musicales de Jacob Kremberg



Jacob Kremberg: Musicalische Gemüths-Ergötzung, oder Arien - Dresden,1689 Cantar alla Viola Da Vinci Classics

Nunca acabaremos de agradecer lo suficiente el que haya artistas que se salgan de los caminos trillados de la música clásica para arriesgarse con repertorios poco o nada conocidos por el gran público. Por suerte, cada vez son más los que presentan programas o grabaciones de compositores cuyos nombres quedaron perdidos entre los pliegues del tiempo y cuya obra no ha recibido en la actualidad la suficiente atención. El dúo Cantar alla Viola se suma una vez más a esta tendencia con su nuevo disco dedicado al músico polaco Jacob Kremberg, un monumental lanzamiento en tres cedés que contienen hasta ochenta pistas que cubren la totalidad de la obra Musicalische Gemüths-Ergötzung, oder Arien, publicada en Dresde en 1689.


Cantar alla Viola es un grupo formado por la soprano Nadine Balbeisi y el gambista Fernando Marín, que en 2024 celebró sus veinte años sobre los escenarios con la publicación del disco A Musical Tour, que, de alguna manera, resumía los programas que han ido interpretando a lo largo de su carrera en la forma de un viaje musical de la viola da gamba, desde el Renacimiento hasta el Barroco. Marín y Balbeisi siempre han apostado por dar a conocer a figuras relacionadas con la cuerda frotada con una obra valiosa merecedora de ser difundida, como los británicos Robert Jones y William Corkine, protagonistas respectivamente de dos de los discos del dúo. Ahora le ha tocado el turno a Jacob Kremberg y a su libro de “delicias musicales o arias”, que, parece ser, nunca había sido grabado en su totalidad.


Kremberg nació en Varsovia a mediados del siglo XVII y fue un compositor y laudista que desarrolló una carrera profesional a lo ancho y largo de Europa. Cursó sus estudios en la Universidad de Leipzig y ya en 1677 ejercía como músico de cámara del administrador de la Colegiata de Magdeburgo, aunque un año después figura como miembro de la capilla real sueca. Entre 1682 y 1691 figura como cantante en la capilla de la corte del electorado de Dresde a las órdenes del vicemaestre Nicolaus Adam Strungk; no obstante, entre 1693 y 1695 reaparece en Hamburgo como codirector de la ópera junto a Johann Sigismund Kusser y como escritor de libretos para la escena. Tras una estancia en los Países Bajos, en concreto en la Universidad de Leiden, la pista de Jacob Kremberg conduce hasta Londres, ciudad en la que en 1697 organiza una serie de conciertos en la Hickford's Dancing School, y, en 1702, reside en Escocia ejerciendo como maestro de música de los hijos de Lady Grisell Baillie, de Mellerstain House, Berwickshire. Finalmente, el colofón de su agitada carrera es un puesto como músico en la corte inglesa, que desempeñará desde 1706 hasta su muerte en 1715.


La obra que nos ocupa, Musicalische Gemüths-Ergötzung, oder Arien, fue escrita en 1689 durante su estancia en la ciudad de Dresde. El título completo nos da una idea de la naturaleza de este trabajo: Delicias musicales, o arias, junto con sus poemas en alto alemán, en parte obra de personalidades de alto rango y personas excelentes, en parte de mi propia invención. Están arregladas para ser cantadas a una sola voz junto al bajo continuo, o interpretadas simultáneamente y especialmente con laúd, angélica, viola da gamba y chitarra. Todas ellas realizadas al más moderno estilo italiano y francés con gran esfuerzo y diligencia, y arregladas con total comodidad para la mano, según la naturaleza y las características de cada instrumento. Como curiosidad, destacar que Kremberg es uno de los pocos compositores que han escrito música para angélica o angélique, un instrumento barroco similar a la tiorba que constaba de dieciséis cuerdas.


Se trata de un repertorio que se ajusta a la perfección al estilo de Cantar alla Viola, cuya especialidad se centra en la música vocal acompañada de la cuerda frotada. El proyecto consta de cuarenta arias con cuarenta solos para soprano y viola da gamba en doce scordaturas o afinaciones distintas. La magnitud de la grabación ha requerido la construcción de dos instrumentos copiados de modelos que alberga el Museo de Núremberg: la viola da Gamba de Franz Zacher (1693), que suena en los dos primeros discos, y la de Mathias Regenspurger (1682), presente en el tercero.   


Nadine Balbeisi y Fernando Marín vuelven a ofrecer un trabajo de exquisita facturación que nos acerca toda la emotiva belleza de la creación de Kremberg, con una ejecución cuidada y detallista que es ya un sello de la casa. 


jueves, 20 de noviembre de 2025

Los Conciertos de Brandemburgo en sus contextos musicales



Baroque Anatomy #5 - The Eye Accademia Bizantina HDB Sonus

Bajo el enigmático título de Anatomía Barroca se esconde el nuevo megaproyecto de la orquesta italiana Accademia Bizantina. La formación que dirige el teclista Ottavio Dantone se ha propuesto la tarea de grabar los seis Conciertos de Brandemburgo de Johann Sebastian Bach por separado en distintos discos, añadiendo en cada caso otras obras del autor o de sus contemporáneos que puedan estar relacionadas de alguna manera. Se trata de contextualizar cada uno de los conciertos estudiando su posible origen o inspiración en otras piezas, y la influencia que hubiera podido ejercer en otros compositores.

Accademia Bizantina es un ensemble especializado en la música del Barroco que persigue con sus interpretaciones transmitir toda la pasión y la emotividad que encierran las partituras y, para ello, en todas sus producciones hacen gala de un cuidado especial y de un rigor historicista que garantiza una ejecución de excelencia. En 2025, el grupo realizó una gira por nuestro país con la ópera Il Giustino (RV 717) de Antonio Vivaldi, que le llevó a Madrid, Barcelona y Bilbao. Igualmente, este mismo año han recibido el prestigioso galardón ICMA 2025 en la categoría de Baroque Vocal por Invocazioni Mariane (Naïve Classique).


Haciendo gala de una actividad interpretativa frenética, Accademia Bizantina lanzó simultáneamente después de verano dos discos de música escénica, Cesare in Egitto, una ópera de Geminiano Giacomelli, y la serenata Il trionfo della Fama de Francesco Bartolomeo Conti. Con este disco que nos ocupa han retornado a la música instrumental, donde también poseen una singular fortaleza como demuestra su línea de trabajo basada en la grabación de los concerti grossi de Georg Friedrich Händel (2022), Arcangelo Corelli (2023)  y Francesco Geminiani (2024). Ahora, este primer volúmen de la serie Baroque Anatomy incluye el Concierto de Brandemburgo Nº 5, acompañado por el Concierto para flauta, violín y clave en La menor, BMW 1044 también de J. S. Bach, así como por el Concierto para flauta y violín en Mi menor, TWV 52:e3 de Georg Philipp Telemann y el Cuarteto para flauta en La menor, Wq 93 de Carl Philipp Emanuel Bach. La grabación ha contado con la dirección de Ottavio Dantone, como es habitual, y con los solistas Alessandro Tampieri (violín) y Marcello Gatti (flauta).


No hay duda de que los Conciertos de Brandemburgo BWV 1046-1051 son la obra más popular de Johann Sebastian Bach. Originalmente se titula Six Concerts à plusieurs instruments porque es una serie de seis conciertos para ser interpretados con un variado número de instrumentos. Una dedicatoria que aparece en las partituras originales establece que fueron escritos para el hermanastro de Federico I de Prusia, el margrave de Brandemburgo, Christian Luis, hijo de la segunda esposa de Federico Guillermo I de Brandeburgo, conocido popularmente como el Gran Elector, por la cantidad de reformas que llevó a cabo durante su mandato y que cimentaron el reino de Prusia.


La idea que guía esta iniciativa de Accademia Bizantina ha sido establecer un diálogo entre cada uno de estos seis conciertos con otras piezas quizá menos conocidas, pero que comparten experiencias artísticas y profesionales con ellos o que, sencillamente, han llegado a constituir un eco de su inspiración o de las ideas que transmiten. Adicionalmente, cada disco de los que integran Baroque Anatomy lleva -a modo de juego con el oyente- asociada una parte del organismo humano, surgida de las sensaciones que reciben los miembros del grupo al interpretar cada uno de los conciertos. De esta manera, la grabación que nos ocupa correspondiente al quinto concierto de Brandemburgo recibe el título de The Eye (El Ojo).


La asociación directa entre el concierto de Brandemburgo y el resto de las piezas que ocupan el disco es que se centran sobre los tres mismos instrumentos -clave, flauta y violín-, una combinación poco explorada en la historia de la música, según Ottavio Dantone. La inclusión del Concierto para flauta y violín de Telemann pone en evidencia la paradoja que ha supuesto históricamente la apreciación pública de este músico. Como contemporáneo de Bach, su fama y admiración en vida superó con creces a las de éste y, sin embargo, a lo largo del siglo XIX su obra cayó en el olvido más absoluto, mientras que la de Bach cada vez brillaba con más intensidad. No fue hasta mediados del siglo XX en que la extensa creación de Telemann recuperó su merecido reconocimiento.


Otra de las obras del disco es el Cuarteto para flauta en La menor, Wq 93 que Carl Philipp Emanuel Bach compuso el año de su muerte, 1788, junto con otros dos: Wq 94 y 95. No llegaron a ser publicados ni distribuidos en su momento por el fallecimiento del autor, y no fue hasta 1952 en que los tres fueron redescubiertos y publicados por Ernst Fritz Schimd. Finalmente, la grabación se cierra con el concierto BMW 1044 del propio Johann Sebastian Bach, también conocido como Triple Concerto. Esta pieza está datada  entre 1729 y 1741 y probablemente estuvo creada para ser interpretada en las sesiones musicales semanales que organizaba Bach en el Café Zimmermann de Leipzig.


Baroque Anatomy nos ofrece una enriquecedora versión de una de las cumbres de la música de Bach arropada por una interesante selección de piezas relacionadas de la misma época.

 


viernes, 7 de noviembre de 2025

La reflexión existencial a través de la música renacentista



Cómo se pasa la vida. Meditación filosófica en la canción renacentista Aquel Trovar

El Renacimiento trae consigo la consideración del ser humano como centro del universo y medida de todas las cosas. Sin embargo, a pesar de este protagonismo que se nos otorga, la muerte condena a nuestra existencia a la finitud, es decir, que nuestras vidas tienen un fin inexorable. De esta forma, la conciencia de la muerte y su inevitabilidad se convierten en un tema obsesivo para los intelectuales de la época, y se traduce en las formas artísticas, como la pintura, la poesía o la música. Este es el punto de partida del nuevo disco del conjunto Aquel Trovar, un trabajo que realiza un viaje por las formas musicales renacentistas de Europa y su relación con el paso del tiempo y de las vidas humanas.


Cómo se pasa la vida. Meditación filosófica en la canción renacentista es el séptimo trabajo discográfico del grupo, cuyo ámbito de actuación se mueve entre los repertorios medievales y los renacentistas. De hecho, el lanzamiento inmediatamente anterior al que nos ocupa estuvo dedicado a las cantigas de amigo del trovador gallego Martín Codax, y, en 2023, grabaron un disco instrumental sobre danzas de la Edad Media, De los sones e de los instrumentos. Por otro lado, Dancerías (2021) y Cantar sola (2019) se centraron por contra en la música del Renacimiento.


Aquel Trovar está integrado por la soprano Delia Agúndez y los instrumentistas Antonio Torralba, José Ignacio Fernández y Daniel Sáez Conde. La filosofía que inspira el trabajo del grupo se resume en tres puntos: el respeto a las fuentes, la potenciación del poder evocador de la música histórica y el cuidado del detalle. En concreto, los miembros del ensemble persiguen sobre todo recuperar el repertorio de música antigua española y europea, fundamentalmente renacentista y medieval, con veracidad en las conclusiones y versiones llevadas a cabo. De esta forma,  pretenden basar su trabajo en la investigación, partiendo de fuentes originales y revisando la labor al respecto de los expertos.


El disco que nos ocupa es un homenaje explícito al poeta Jorge Manrique y a su archiconocida obra Coplas a la muerte de su padre, probablemente la más bella elegía escrita en castellano. El título -Cómo se pasa la vida- es uno de los versos del poema y, por cierto, el nombre del grupo también procede de él: “¿Qué se hizo aquel trovar/ las músicas acordadas/ que tañían?”. En este sentido, la grabación incluye entre sus pistas una versión del poema musicada por el vihuelista sevillano Alonso Mudarra e incluida en su obra Tres libros de música en cifra para vihuela (1546).


Como ya ocurría en la ópera prima del grupo, Canciones de la vieja Europa (2017), este disco supone un extenso y concienzudo repaso al repertorio renacentista de los distintos puntos del continente europeo. Aquel Trovar lleva a cabo una interpretación de las piezas con soltura y agilidad -lejos de aproximaciones a la música de esta época más timoratas, encorsetadas y escleróticas-, haciendo gala de una seguridad y un dominio de los sonidos históricos que denotan un notable acervo de experiencia y conocimientos.


Desde la península ibérica la grabación incluye la citada obra de Mudarra sobre el poema de Jorge Manrique, y, también, dos villancicos firmados por Juan del Encina y Gabriel Mena pertenecientes al Cancionero Musical de palacio, así como dos canciones del salmantino Juan Escribano que fueron publicadas en Italia. Este último país por su parte está representado por la frottola -un género que precedió al madrigal a principios del siglo XVI-, en concreto, por una de Bartolomeo Tromboncino y otra de Marchetto Cara. De algo más al norte, de los Países Bajos, el disco presenta piezas de Tylman Sustato y Jan Pieterszoon Sweelinck, y también del alemán August Nörmiger y del polaco Wacław z Szamotuł.


La canción francoflamenca aparece en Cómo se pasa la vida a través de nombres como Jacques Arcadelt, Orlando de Lassus, Johannes Hesdimois y Guillaume Costeley. También se ha incluido una maravillosa chanson de Claudin de Sermisy, Puis Que Fortune, que poco tiene que envidiar a la bellísima interpretación que realizó Delia Agúndez del clásico de Sermisy Tant que vivray en el disco del grupo Canciones de la vieja Europa.


Los músicos británicos constituyen el grupo más numeroso de este repertorio, algo natural dado que la música de la era isabelina y la etapa inmediatamente posterior estuvo caracterizada en gran medida por un sentimiento de melancolía reflexiva, cuyo paradigma es el laudista John Dowland. Con todo, el disco se inicia cronológicamente mucho antes, con una pieza del Manuscrito de Enrique VIII, un compendio de las canciones que se escuchaban y bailaban en el palacio del monarca inglés, que está firmada por el propio rey, dado que era un excelente músico. Algo posteriores en el tiempo aparecen representados los madrigalistas, como Wilbey, Morley y Weelkes, e igualmente nombres como Edward Gibbons y Thomas Campion, que compusieron a caballo entre los siglos XVI y XVII. Y, por supuesto, no podía faltar el maestro del ayre inglés, John Dowland con una de sus piezas más hermosas y emotivas Come Heavy Sleep. Este corte  me ha despertado el único “pero” que le veo al disco, aunque es producto de un capricho personal: la versión que ha grabado Aquel Trovar es instrumental y hubiera sido grandioso haberla escuchado en la voz de Delia Agúndez, dado que la soprano tiene una capacidad especial para interpretar el repertorio en inglés, como demostró en varios temas de Canciones de la vieja Europa (Come Again de Dowland, entre otros) y, muy especialmente, en el magnífico disco The Purcells (2016), con el que dio a conocer la obra de Daniel Purcell, el hermano del genio Henry.


Con todo, y dejando de lado mis manías personales, un título excepcional que demuestra una vez más la extraordinaria capacidad que tiene este conjunto para desenvolverse con soltura en los repertorios históricos sacando su cercanía y belleza.





jueves, 23 de octubre de 2025

El Manuscrito Drexel: el canto del cisne de la viola da gamba



Abel: The Drexel Manuscript. 29 Pieces for Viola Da Gamba Alejandro Marías Brilliant Classics

La segunda mitad del siglo XVIII supuso la sustitución definitiva de la viola da gamba por el violonchelo barroco -y, en general, la familia del violín- en los escenarios musicales. Aunque desde el siglo XVI habían convivido, la potencia sonora del segundo se acabó imponiendo al sonido suave y delicado de la primera. Uno de los últimos virtuosos de la viola da gamba fue el alemán Carl Friedrich Abel, quien dejó para la posteridad un libro de piezas para el instrumento en solitario que es conocido como el Manuscrito Drexel, pues acabó engrosando la nutrida colección de partituras antiguas del filántropo Joseph William Drexel. El nuevo disco del gambista Alejandro Marías constituye una grabación de las veintinueve piezas que engrosan el citado documento.

Éste es el segundo volumen que le dedica Marías al compositor de Köthen, dado que hace apenas un año lanzaba con el grupo que dirige, La Spagna, Between Two Worlds, un interesante disco destinado a difundir las distintas facetas de la actividad creativa de Abel. En concreto, incluía una selección de cuatro de los conciertos de Abel para distintos instrumentos -viola da gamba, clavecín y flauta travesera-, así como una sinfonía y un aria, como testimonio de su producción vocal. No obstante, en esta ocasión Alejandro Marías ha preferido acometer este proyecto en solitario, eligiendo este raro repertorio para viola da gamba.


El músico madrileño Alejandro Marías es profesor de viola da gamba y violonchelo barroco en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla, y fue en 2009 el fundador del ensemble La Spagna, cuyo espectro de actuación son los repertorios mayormente barrocos, aunque también ha hecho incursiones en el Renacimiento, el Clasicismo y el primer Romanticismo. Entre los discos que ha grabado el conjunto, destacan el dedicado a la obra para viola da gamba de Jacques Morel, Las Siete Palabras de Haydn-Barbieri o Sopra La Spagna, que recoge danzas españolas del Siglo de Oro.


Carl Friedrich Abel nació en 1723 en el seno de una familia de músicos, puesto que su padre, Christian Ferdinand Abel, tocaba la viola da gamba y el violín en la corte del príncipe Leopoldo de Anhalt-Köthen. Aunque se especula con que el joven Carl Friedrich pudo haber estudiado música con el mismísimo Johann Sebastian Bach en  Leipzig hacia 1737, no existen evidencias sólidas, si bien sí hay certeza de que existió una relación entre las familias Bach y Abel más allá de la altamente probable entre Cristian Ferdinand y Johann Sebastian, que coincidieron como músicos cortesanos en Köthen entre 1717 y 1723. Además, en su veintena, Abel estuvo empleado como músico de la orquesta de la corte de Dresde desde 1743, coincidiendo allí con el hijo de J. S. Bach, Wilhelm Friedemann, quien ejercía de organista. No obstante, a partir de 1758 se establece en Londrés donde viviría y trabajaría, cosechando un gran éxito, el resto de su vida.


Su proyección británica como profesional de la música despega en 1760 cuando recibe el privilegio real para publicar su obra en Londres, y, también, cuando entra al servicio del hermano del monarca, Edward Augustus, el duque de York. Igualmente, el destino vuelve a unir a las familias Bach y Abel, pues en la capital inglesa entabla amistad con Johann Christian, el hijo menor de Johann Sebastian, y juntos organizan las series de conciertos Bach-Abel, que constaban de entre diez y quince recitales al año, cuya celebración se extendió entre 1765 y 1781. La obra de Carl Friedrich Abel incluye dos docenas de sinfonías, además de conciertos, oberturas y otras piezas orquestales, a lo que hay que sumar la música de cámara, como cuartetos y tercetos de cuerdas y sonatas.


Abel fue el más prolífico compositor para viola da gamba de la era post barroca, pues han llegado hasta nosotros hasta ochenta y seis piezas en las que figura este instrumento, bien ejerciendo de solo o como parte del bajo continuo. Desde sonatas hasta conciertos, pasando por dúos, tríos y cuartetos, e incluso acompañando un aria está presente. La mayor parte de estos trabajos fue compuesto antes de su llegada a Inglaterra, en la época en la que estuvo trabajando como gambista en la corte de Dresde, dado que era costumbre que el músico compusiese para su instrumento como muestra de su destreza y competencia con él.


Después de haber convivido durante más de dos siglos, la familia del violín acaba por desplazar del todo a las violas da gama durante la segunda mitad del siglo XVIII. Carl Friedrich Abel es uno de los últimos compositores señalados para este cordófono, y el disco que ha grabado Alejandro Marías muestra todo el esplendor de su creación al presentarla en un formato en solitario desnudo de acompañamiento.


Como indica Marías en las notas que acompañan al disco, nadie sabe muy bien por qué o para quién recopiló Abel las piezas incluidas en el Manuscrito Drexel. Lo que parece claro es que probablemente no se trataba de un repertorio destinado al gran público y sí a los entornos más cercanos del autor; en sus palabras, se trata de un vehículo más íntimo “donde hallaba la libertad formal y estilística para verter sus emociones más profundas, valiéndose de su virtuosismo para ponerlo al servicio de la música y no para hacer un mero alarde técnico”. Alejandro Marías considera que este libro constituye una de las obras más relevantes de la literatura para viola da gamba que jamás fueron escritas.


Abel: The Drexel Manuscript es una excelente ocasión para conocer las cotas más altas de elegancia que alcanzó la viola da gamba antes de desaparecer y, a la vez, constituye un compendio de piezas musicales de exquisita factura que destacan por su calidez, encanto y preciosismo.