jueves, 26 de enero de 2023

Los cantos de los minnesängers, los trovadores enamorados alemanes

 


Under der Linden. Gesänge der Minnensänger

Ensemble Céladon

Siguiendo la estela de los trovadores occitanos, en Alemania, los bardos enamorados que le cantaban a la naturaleza adquieren el nombre de minnesängers, término derivado de la palabra minne que significa amor. Se trataba de poetas germanos que en el siglo XII le cantaban al amor ideal. El conjunto francés Ensemble Céladon ha dedicado su último trabajo discográfico a la música de los trovadores alemanes, publicando un recital grabado en vivo en abril de 2022 en la capilla Lycée Saint-Louis-Saint-Bruno de Lyon.

Dirigido por el contratenor Paulin Bündgen, el Ensemble Céladon persigue tanto la recreación de obras caídas en el olvido, como la producción de espectáculos escénicos. El combo actúa en numerosos festivales franceses y europeos, como Ambronay, Les Rencontres Musicales de Vézelay, Voix et Routes Romanes, Music in the Dales (Reino Unido), Les Nuits de Septembre (Bélgica), Fondazione Pietà de' Turchini (Italia), Julita (Suecia), Musica da Povoa de Varzim (Portugal), o Tage Alter Musik Regensburg (Alemania). Hasta el momento ha grabado diez discos, entre los que destacan Nuits Occitanes, dedicado a las canciones de los trovadores provenzales, Deo Gratias Anglia, integrado por música británica de la época de la Guerra de los Cien Años, o Hieros, sobre la polifonía asociada a la catedral de Notre-Dame.

Under der Linden (Bajo el tilo), recoge once temas de la música trovadoresca alemana, ofreciendo una rica presentación del género interpretado por los minnesängers. El origen de estos poetas se sitúa en el reinado del emperador Federico I Barbarroja, es decir, entre los años 1152 y 1190, y se identifica a Heinrich von Veldeke como uno de los primeros en defender y practicar la rima pura y el verso simétrico, siendo su obra Eneit una de las primeras novelas cortés de la literatura germana.

Los minnesängers eran recibidos como invitados de honor en los castillos y palacios y pagaban la hospitalidad recibida interpretando su poesía musicada para sus anfitriones. No solían depender de juglares que interpretasen sus composiciones pues era bastante normal que lo hicieran ellos mismos. En cuanto a los géneros que trabajaban estos músicos, tres eran los formatos: leich, spruch y lied. El leich podría venir de danzas antiguas, aunque hay quien le atribuye un origen eclesiástico. El spruch era un tema monoestrófico, mientras que el lied solía constar de tres secciones muy regulares desde el punto de vista métrico. Entre las piezas seleccionadas para la grabación, figuran algunas de Konrad von Würzburg, Heinrich Frauenlob, Konrad Marner y de Walther von der Vogelweide, uno de los poetas más famosos de principios del siglo XIII.

De los castillos y los palacios, la música y profesión de los minnesängers pasa a formar parte de las ciudades del pueblo llano o, si se quiere, de los burgueses. Tras un siglo de existencia, más o menos, los trovadores alemanes desaparecen de la escena pasando el testigo a los denominados meistersängers o maestros cantores. Estos personajes asociados a los gremios de artesanos y comerciantes, cuya vida retrata fielmente la ópera de Wagner Los maestros cantores de Nuremberg, surgen en Alemania hacia el siglo XIV, cuando entra en declive la minnesäng, y se extienden en el tiempo hasta el siglo XVI.

El álbum grabado por el Ensemble Céladon ha contado con las voces de la soprano Clara Coutouly y del contratenor Paulin Bündgen, que son acompañados por instrumentos de la época. En concreto, Nolwenn Le Guern interpreta el violín de arco y el crwth -una especie de lira que se toca con arco-, Florent Marie el laúd medieval, Gwénaël Bihan las flautas, y, finalmente, Caroline Huynh Van Xuan, el organetto.

Under der Linden recrea los aires evocadores, etéreos y misteriosos de la música que reflejaba la pasión amorosa de aquellos trovadores germanos.

 

 

miércoles, 18 de enero de 2023

La maravillosa música para tecla de aquel Madrid dieciochesco

 


Fandangos: el quaderno de don Carlos

Yago Mahugo

El disco que presentamos hoy nos lo ha traído de la mano un aristócrata inglés del siglo XVIII: Charles Cecil Roberts. Este inquieto viajero visitó España a finales de dicha centuria y quedó enamorado de la música de tres grandes compositores, como lo fueron Domenico Scarlatti, el padre Antonio Soler y Luigi Boccherini, plasmando su pasión en un cuaderno de viaje. Precisamente, estas notas que dejó Roberts han sido el hilo argumental de la última grabación de Yago Mahugo, que ha seleccionado y grabado piezas para tecla de estos tres singulares creadores.

Yago Mahugo es un especialista en la interpretación según criterios históricos y fue elegido por el diario El Mundo «artista español del año 2013». Entre los reconocimientos que ha cosechado a lo largo de su carrera, destacan los premios obtenidos en el 35º Concurso Internacional de clave de Budapest y en el 13º Concurso de Clave de Brujas, que está considerado el certamen más importante de música antigua a escala europea.

Aunque Mahugo también ha trabajado la música contemporánea, en su discografía tiene más peso la música antigua, en especial, el Barroco francés. De esta forma, entre sus numerosas grabaciones, se pueden encontrar las dedicadas a la familia Couperin, la que presenta obras de Louis-Nicolas Clérambault y de Louis Marchand, o el disco en torno a la obra de Joseph-Nicolas-Pancrace Royer.

El disco Fandangos: el quaderno de don Carlos ha sido grabado para el sello Cantus Records, lo que supone una garantía de calidad excepcional en la edición, fruto de un trabajo casi artesanal y sumamente cuidadoso, cuyo resultado es un álbum convertido en un objeto en sí deseable tanto por su diseño como por la riqueza y erudición de los textos que contiene, aspectos que aportan un valor añadido a las pistas musicales. Se trata de un catálogo, el de Cantus, que sin duda nos devuelve al feliz sentimiento fetichista de poseer un objeto bello, frente a la “desmaterialización” impuesta por la transformación digital, tan cuestionada y criticada acertadamente por el filósofo surcoreano Byung-Chul Han.

Volviendo a Charles Cecil Roberts -el “don Carlos” del título del CD-, parece ser que llegó a Madrid en 1790 para asistir a la boda de Jacobo Felipe Fitz-James Stuart, V Duque de Berwick, quien contrajo matrimonio con María Teresa de Silva-Fernández de Híjar y de Palafox, el 24 de enero de ese año. El británico se alojó en el edificio actualmente conocido como Palacio de Liria, y, durante su estancia de cuatro años en la ciudad, pudo conocer bien de cerca tanto su vida social, como la música que allí se escuchaba. Roberts se dedicó a coleccionar partituras durante su periplo continental, pero entre ellas no se conserva ninguna de creadores españoles. No obstante, en su diario dejó anotada su devoción por los tres grandes compositores de la España dieciochesca, que protagonizan este disco. De hecho, el Fandango del Padre Soler fue una de sus piezas favoritas, pues consideraba que esa música era capaz de “ahuyentar los males presagios, poner luz en la oscuridad y convertir el agua en vino”. Precisamente, Yago Mahugo ha grabado dos versiones de este tema, una de ellas acompañando al clave con la percusión del mítico músico Pedro Estevan. En el CD aparecen además otros dos fandangos, el de Domenico Scarlatti, y una transcripción para tecla del Quinteto Nº 4 para cuerda y guitarra de Luigi Boccherini titulado igualmente “Fandango”. Igual que en el primer caso, ambos se presentan en una versión en solitario y otra acompañada de percusión.

Domenico Scarlatti llegó a España en 1728, siguiendo a la princesa portuguesa María Bárbara de Braganza, quien, al contraer matrimonio con el heredero del trono, Fernando, ofreció al maestro napolitano el puesto de maestro de música en la corte. No está del todo claro si fue Scarlatti quien introdujo la sonata para teclado en nuestro país, pero lo cierto es que su influencia en la música española de la época fue decisiva, y, especialmente, en la obra del padre Antonio Soler, uno de los nombres más destacados del siglo en la composición musical.

Antonio Soler se formó en la Escolanía de Montserrat, y desde 1752 hasta su muerte ocupó el cargo de organista y director del coro en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde, entre sus muchas competencias, ejercía como profesor de música de jóvenes de la realeza y la nobleza. Este destino le permitía estar en contacto con la corte, que pasaba allí dos meses al año, y especialmente, con los músicos cortesanos. De esta manera, conoció y trabajó con Domenico Scarlatti, y pudo formarse con él, y también con otro grande del momento, como fue José de Nebra. Entre su producción musical destacan las sonatas para tecla, género en el que su genio destaca, en las que combina la doble influencia de la tradición española -Cabanilles y José Elías-, y de Scarlatti. Además, Soler estaba al tanto de la vanguardia musical europea, Boccherini y Haydn, gracias a la relación tan estrecha que matenía con la corte.

En este sentido, Yago Mahugo ha seleccionado dos sonatas del padre Soler y cuatro de Domenico Scarlatti para interpretar en el disco, algunas de las cuales aparecen en dos versiones, para clave y para fortepiano.

El tercer protagonista de esta obra es Luigi Boccherini, quien vivió en España gran parte de su vida, entre 1768 y su muerte, en 1805. Este compositor fue un gran impulsor de la música de cámara -un mérito reconocido por el propio Franz Joseph Haydn-, aumentando el protagonismo del violonchelo en los cuartetos de cuerda, el género musical por el que es quizá más recordado. Precisamente, Mahugo ha seleccionado el conocido Quinteto Nº4 para cuerda y guitarra G448 “Fandango” para ser interpretado con tecla en versión con acompañamiento de castañuelas y en otra sin él.

Fandangos: el quaderno de don Carlos es una obra excelente para conocer y poder apreciar toda la grandeza y la riqueza de la música para tecla que sonaba en aquel Madrid del siglo XVIII, y que impresionó tanto al viajero Charles Cecil Roberts.

 

 

 

jueves, 29 de diciembre de 2022

Johanna Rose y la pureza de la viola da gamba

 


7 Movements

Johanna Rose

Todo apasionado de la música antigua se enfrenta a un rito iniciático cuando empieza a escuchar música para viola da gamba. Especialmente, cuando el encuentro es con piezas en las que el instrumento se desenvuelve en absoluta soledad, apartado de los componentes de un bajo continuo barroco o de cualquier consort compuesto por cordófonos variados y elementos de tecla. El canto ronco de la viola al principio puede asustar y sorprender por su aparente crudeza, pero, cuando el oído se amolda a ese sonido tan característico que emiten sus seis cuerdas, se abre ante nuestros sentidos un universo desbordante de belleza, que supone una comunión real con las músicas del pasado, más allá de los lugares comunes y de las piezas de fácil escucha.

La violagambista Johanna Rose nos invita con su nuevo disco, 7 Movements, a emprender ese viaje en la búsqueda de los sonidos más puros de la viola da gamba, interpretando música para el instrumento de los compositores franceses Sainte-Colombe, padre e hijo, así como transcripciones de las suites para cello 5 y 6 del colosal Johann Sebastian Bach. Rose milita en la formación sevillana Accademia del Piacere, uno de los ensembles de música antigua de mayor proyección internacional en la actualidad, que este año ha lanzado un exitoso trabajo discográfico dedicado al manuscrito renacentista Cancionero de la Colombina.

Pero aparte de participar en la discografía de la Accademia, Johanna Rose lleva a cabo su propia carrera de grabaciones, en la que destacan un trabajo sobre las piezas para viola da gamba de Carl Philipp Emanuel Bach, y otro posterior dedicado a Marin Marais. No obstante, no ha sido hasta el presente 7 Movements en que Johanna ha acometido una interpretación de la viola da gamba en soledad absoluta, sin acompañamiento ni de tecla ni de tiorba, como en las ocasiones precedentes.

La viola da gamba es un instrumento de la antigüedad en la medida en que ya solamente se utiliza para interpretar música renacentista y barroca, puesto que en el siglo XVIII fue completamente sustituida por la familia del violín, a saber, la viola, el cello y el contrabajo. A pesar de la similitud en la forma y de la proximidad del sonido de las distintas violas da gamba con los anteriores, el origen es completamente distinto, pues estas descienden de la misma familia que la guitarra, y probablemente nacieron en la España medieval como una evolución de la vihuela de arco. Su popularidad se extendió por Europa, y, de hecho, en Italia comenzó a tocarse sobre las piernas -de ahí el nombre da gamba-, frente a la interpretación ibérica sobre el hombro, como defendía, entre otros, el teórico toledano Diego Ortiz.

El grueso del repertorio seleccionado para el disco son las suites para cello números 5 y 6 de Johann Sebastian Bach, debidamente transcritas por Rose para la viola da gamba. El musicólogo Manfred Bukofzer destacaba la complejidad de las seis piezas para cello solo que compuso el alemán, a las que consideraba “los documentos más monumentales de la música polifónica para cuerda”.

La grabación incluye también creaciones para viola da gamba en solitario del músico barroco francés Monsieur de Sainte-Colombe y de su hijo. Se trata de una figura que vivió en París y que estaba asociada a la corte, pero de cuya vida no se conoce demasiado, aparte de que fue un virtuoso del instrumento -se dice que fue quien incorporó la séptima cuerda-, que fue maestro entre otros músicos de la época del gran Marin Marais, y que tuvo dos hijas también muy hábiles como intérpretes de la viola. Johanna Rose ha estrenado una viola de gamba de siete cuerdas en este disco, construida por el lutier Robert Louis Baille, precisamente para tocar la música de  Sainte-Colombe.

Por su parte, Monsieur de Sainte Colombe le Fils fue de acuerdo con algunas fuentes hijo ilegítimo del anterior y también alumno suyo. Desarrolló gran parte de su carrera en Inglaterra, donde su talento fue muy celebrado. El álbum incluye dos piezas suyas pertenecientes a sendas suites.

La escucha de 7 Movements es una magnífica ocasión para conocer todo el potencial estético que tiene en solitario ese maravilloso instrumento que fue la viola da gamba, cuyo legado se mantiene vivo gracias al talento y al esfuerzo de músicos como Johanna Rose.

 

 

lunes, 12 de diciembre de 2022

El maestro Joaquín Lázaro y la capilla musical de la catedral de Oviedo en el siglo XVIII

 


Sancta Ovetensis

Forma Antiqua

La catedral de Oviedo conoció un singular esplendor musical durante el siglo XVIII. Aunque la música siempre había tenido una presencia importante en el templo, a partir del siglo XVII queda reflejado en las Actas Capitulares un aumento de la actividad en este campo, y, en paralelo, un incremento en el número de partituras conservado allí, que llega a resultar abrumador en el siglo siguiente. Otros hitos que impulsan este siglo de oro de la capilla ovetense son, por una parte, la fundación del Colegio San José por el arcediano Pedro Díaz de Oseja, que la nutriría de niños cantores, y, por otra, la dotación de dos nuevos órganos para la catedral - a sumarse a los dos preexistentes- en 1749 y 1751, respectivamente. Pero a menudo se asocia el brillo de las capillas catedralicias con la grandeza de los maestros que las dirigieron y la obra que en ellas compusieron. En este sentido, el ensemble asturiano Forma Antiqua ha querido reflejar en su nueva grabación discográfica, Sancta Ovetensis, la riqueza contenida en los archivos del cabildo a través de la obra de Joaquín Lázaro, que fue maestro de capilla entre 1781 y 1786.

Lázaro, a pesar de ejercer brevemente la dirección musical de la capilla, pues murió cuando solo llevaba cinco años en el cargo, dejó una sólida huella musical en el Archivo Capitular de la ciudad, y su obra fue sin duda apreciada, dado que algunas de sus composiciones siguieron sonando entre los muros de la catedral hasta principios del siglo XX. Oviedo alberga alrededor de cien obras del compositor, parte en latín y parte en romance, entre recitados, arias y villancicos, además de un oratorio, distribuidas en ocho legajos del archivo. En uno de los libros del facistol hay cuatro piezas suyas más: Stabat Mater, Pange lingua, Sacris Solemniis, y Verbum Supernum.

Se trata del primer disco que publica la formación de los hermanos Zapico desde el lanzamiento en 2020 del volumen dedicado a las sinfonías del violinista Vicente Baset. Para este proyecto, Forma Antiqua ha contado con la voz de la soprano Jone Martínez, y con el violinista Jorge Jiménez. El repertorio está compuesto por obras de Joaquín Lázaro, excepto un concierto para violín en Sol Mayor y dos temas instrumentales de procesión, todos procedentes de los fondos documentales del Cabildo.

Inmaculada Quintanal (La música en la catedral de Oviedo en el siglo XVIII, 1983) explica que, para el musicólogo, la música de la catedral ovetense empieza, de facto, en el siglo XVIII, puesto que hay muy pocas obras conservadas de épocas anteriores. El firme crecimiento de la actividad musical de la catedral de Oviedo durante dicho siglo no es ajeno al largo magisterio de Enrique Villaverde, cincuenta años nada más y nada menos, entre 1724 y 1774, que aportó una estabilidad necesaria para formar un conjunto de cantantes e instrumentistas de gran calidad. Le sucedió en el cargo Pedro Furió, entre 1775 y 1780, y después de este, la figura que nos ocupa, el maestro Lázaro.

Joaquín Lázaro nació en la localidad turolense de Aliaga en 1645, y recibió formación musical como infantico en el Pilar de Zaragoza. En 1771 es nombrado maestro de capilla y racionero del Pilar, y se ordena sacerdote. Sin embargo, su frágil estado de salud le lleva a abandonar el cargo y asumir el magisterio de la capilla de la catedral de Mondoñedo, buscando un puesto más tranquilo y que demandase menos trabajo. En enero de 1781 se presenta a la plaza vacante para el mismo cargo en la catedral de Oviedo y la obtiene, ejerciendo hasta su muerte, el 13 de septiembre de 1786. De este breve periodo data su producción musical, que los expertos sitúan a caballo entre el Barroco y el Clasicismo, lo que indica, a juicio de Emilio Casares, que “o bien conocía las tendencias de otros países europeos, o simplemente había llegado a ellas por el desarrollo lógico de su creatividad” (Maestros de capilla de la catedral de Oviedo. Siglo XVIII. Monumentos históricos de la música española). El musicólogo Baltasar Saldoni describió alguna de sus obras como “de un gusto admirable”.

Forma Antiqua ha seleccionado seis arias para tiple de la producción de Joaquín Lazaro, como forma de dar a conocer toda la grandeza de su obra. Cuatro de ellas tienen temática navideña: Noche preciosa, clara y divina, Reparad qué luz clara y peregrina, Del risco se despeña y Dios mío calla. Las dos restantes, A Eulalia dichosa y Encendida en vivo fuego, están dedicadas a Santa Eulalia, patrona de Asturias, cuya festividad era bien celebrada por el Cabildo.

El resto de los temas incluidos en el disco son piezas instrumentales de autoría anónima. Aunque se sabe que Lázaro tuvo una importante producción instrumental, no ha sido identificada ninguna obra suya entre las que figuran en el archivo catedralicio. No obstante, Forma Antiqua ha grabado dos cortes de música de procesión para violines, oboes, trompas y continuo, que nos da una idea de la pompa y la solemnidad que adquirían las celebraciones religiosas del templo, y, también, un concierto en Sol Mayor, para violín solista, violines y continuo, que es testimonio de que también las obras profanas tenían cabida en el ámbito de la catedral.

Sancta Ovetensis es un excelente trabajo de recuperación y difusión de la música que sonaba en la catedral de Oviedo a finales de la época barroca, y también un vehículo para dar a conocer al gran público el valor de la obra de Joaquín Lázaro, uno de los muchos nombres injustamente olvidados que jalonan la historia de la música española.

 

lunes, 5 de diciembre de 2022

Conciertos barrocos alemanes para llevar de gira

 


Travel Concertos

Ensemble Diderot

Sabemos que Johann Sebastian Bach y otros músicos brillantes de su generación viajaron a tocar por las distintas cortes germánicas, invitados por nobles y príncipes. Podemos presumir que, al no contar fuera de su ciudad con el elenco de intérpretes acostumbrado, llevaban en su equipaje partituras especialmente escritas para las giras. El conjunto afincado en París Ensemble Diderot ha grabado una serie de estos conciertos en formato reducido, que presentan en su disco Travel Concertos.

El álbum contiene piezas de Bach, Johann Jakob Kress, Johann Georg Pisendel, Johann David Heinichen y Paul Karl Durant. Se trata de conciertos del comienzo de la era en que estos virtuosos comenzaron a itinerar, de forma que están concebidos en formato pequeño, con partes solistas muy elaboradas, para el lucimiento de la estrella, pero con un acompañamiento orquestal muy escaso. De esta forma, el músico de gira necesitaba una cantidad mínima de instrumentistas locales para poner en escena su música y lucirse.

Ensemble Diderot fue fundado por el violinista Johannes Pramsohler, quien además ejerce de director artístico, y está especializado en la música de cámara barroca. Aunque está basado en el núcleo de un cuarteto de músicos, presenta una estructura flexible y escalable que permite abordar distintos repertorios, incluyendo óperas y oratorios. El conjunto tiene en su haber una notable producción discográfica ordenada en varias colecciones, entre las que destacan la de sonatas a trío y la de conciertos, a la que pertenece el volumen que nos ocupa. De hecho, Ensemble Diderot graba con su propio sello, Audax Records, fundado en 2013 por Pramsohler, algo que garantiza su independencia artística, y que ha granjeado a las creaciones del grupo numerosos premios, como el Diapason d’Or o el premio alemán a la crítica discográfica (Preis der deutschen Schallplattenkritik).

En las notas que acompañan al disco, Johannes Pramsohler nos advierte de que no existe oficialmente el género de “concierto de viaje” que da título a la obra, pero que, con frecuencia, los músicos buscando repertorio se topan con conciertos barrocos que comparten ciertas características que llevan a pensar que fueron pensados para ser interpretados fuera de casa. Y es que lo que hoy es Alemania no fue una nación unificada como tal hasta la segunda mitad del siglo XIX, y en la época que nos ocupa, las seis primeras décadas del siglo XVIII, todavía era una miríada de cortes de tamaño pequeño y mediano, cada una con su propia Hofkapelle o capilla cortesana.

El gobernante de cada corte ya fuese rey elector, duque, príncipe, príncipe-obispo, landgrave o margrave, elegía a los miembros que formaban su capilla, compitiendo con otras -en la medida de sus posibilidades-, para traerse a las figuras de mayor renombre. Sin embargo, además de los músicos residentes en cada corte, los compositores más destacados del momento eran invitados a mostrar su arte en cada plaza, de forma que aparece el concepto de “salir de gira”. El músico en cuestión podía llevar como carta de presentación una muestra de su genio, como un concierto con una destacada pieza solista, y un acompañamiento más sencillo que pudiese ser ejecutado por los intérpretes locales. Este tipo de composición es lo que Pramsohler denomina travel concerto.

Abre el disco una pieza muy conocida por los melómanos, el Concierto de Brandeburgo n.º 5 en re mayor de Johann Sebastian Bach, en su primera versión, que pudo haber sido compuesta para ser interpretada en las visitas a los baños de Karlsbad con el príncipe de Köthen. También está presente en la grabación un concierto de Johann David Heinichen, quien fuera maestro de capilla en la corte de Augusto II de Polonia en Dresde desde 1716 hasta su muerte en 1729. Parece ser que en 1718 un grupo de intérpretes virtuosos viajó desde Dresde a la corte de Viena, y fue precisamente para tocar este travel concerto de Heinichen. Por cierto, en 1730 hicieron lo propio en Berlín.

Resulta muy curioso que viviendo como vivimos en una sociedad saturada de producción multimedia, los cuatro restantes conciertos que incluye el CD nunca hayan sido grabados anteriormente. De esta forma Travel Concertos presenta en primicia dos composiciones inéditas de Pisendel, más una de Kress y otra de Durant. Resulta notable el esfuerzo que los miembros del Ensemble Diderot dedican a encontrar repertorio poco trillado, huyendo de opciones más fáciles, pues, a menudo, la puesta en escena e interpretación de piezas complicadas requiere de un trabajo de investigación para dotarlas de un sentido.

Johann Georg Pisendel también trabajó como violinista en la corte de Dresde como Heinichen, y, de hecho, recibió clases de él. Johannes Pramsohler considera que su obra no tiene en la actualidad el peso que realmente merece, probablemente debido a que es corta y no contiene colecciones. Por su parte, Johann Jakob Kress fue desde 1712 violinista de la orquesta de la corte de Darmstadt, antes de ser nombrado concertino unos años más tarde. El concierto que contiene el disco tiene la particularidad de que la parte solista está escrita para ser tocada afinando el violín medio tono más agudo que el resto de la orquesta, se supone para que este destacase y brillase por encima de los otros instrumentos, y con él, el virtuosismo del violinista. La última pieza del disco es un concierto para laúd, clave y cello de Paul Karl Durant, un músico bastante más joven que los anteriores, que ejerció de laudista en la corte de Bayreuth del margrave Federico y su esposa Wilhelmina, la hermana de Federico II de Prusia.

Además de Johannes Pramsohler, en la grabación han intervenido Simone Pirri, violín, Alexandre Baldo, viola, Guirim Choï, cello, Françoise Leyrit, contrabajo, Jadran Duncumb, tiorba y laúd, y Philippe Grisvard, clave.

Travel Concertos es una oportunidad para conocer la música que llevaban de gira aquellas estrellas alemanas del siglo XVIII, y una gran ocasión para disfrutar de una serie de piezas de una gran belleza formal.

 

 

 

lunes, 14 de noviembre de 2022

Cantica recrea la música de los trovadores

 


Fin´amor. En concierto

Cantica

El nuevo trabajo discográfico de Emilio Villalba, Sara Marina y Ángeles Núñez es una grabación en directo de canciones trovadorescas, y lleva por título Fin´Amor. Se trata de una actuación que consigue crear una atmósfera misteriosa y evocadora que remite a una suerte de espiritualidad medieval, gracias al rigor historicista y el cuidado puesto en la interpretación.

El evento que refleja el disco estaba programado en el Early Music Festival de Bucarest e iba a tener lugar en otoño de 2021, pero las restricciones de movilidad que trajeron consigo los últimos coletazos de la pandemia impidieron que el grupo pudiese viajar a Rumanía. De esta forma, como alternativa el concierto fue grabado en un teatro de Gerena, localidad de la provincia de Sevilla, y fue retransmitido por la televisión rumana. Finalmente, cuando casi estamos cerrando 2022, Fin`amor ha conocido su edición discográfica.

El trío formado por Emilio Villalba, Sara Marina y Ángeles Núñez está especializado en la recreación de músicas históricas, especialmente de la Edad Media, y utiliza para ello una colección de reconstrucciones de instrumentos de la época que aportan la fidelidad necesaria a los sones de la antigüedad. El disco que nos ocupa es el sexto en la discografía del ensemble, contando dos grabaciones destinadas a los niños, en la que destacan El doncel del mar, dedicado a la música medieval a lo largo y ancho del Mediterráneo, Al Ándalus, en torno a la poesía andalusí, y Sephardica, que recrea la tradición sefardita.

Fin`amor está centrado en el amor cortés, ese impulso de exaltación del amor verdadero y apasionado nacido en el mediodía francés en el siglo XII, y que fue exportado por los trovadores occitanos al resto de Francia y de Europa, aportando belleza y sensibilidad a las rudas sociedades guerreras de la época. Así lo explica el historiador Jean Markale (La vida, la leyenda, la influencia de Leonor de Aquitania, dama de los trovadores y bardos bretones, 1979): “los trovadores vinieron a enseñar a los hombres del Norte, más preocupados por la caza y por la guerra, los placeres del fino amor, llamado también `amor cortés´, que es una lenta iniciación o culminación de los deseos contenidos”.

Desde el punto de vista cultural, el amor cortés implicó el florecimiento de todo un género poético y musical en la forma de las canciones trovadorescas, que tan populares fueron durante la Baja Edad Media. Este trabajo de Cantica, que es el nombre bajo el cual los tres músicos han firmado esta grabación, ha realizado una pequeña selección de esas piezas para acercarnos todo lo que tienen de sutil y maravilloso.

De esta manera, el repertorio incluye canciones de trovadores del siglo XIII, como Giraut de Borneil, Peire Cardenal y Raimon de MIraval, y del XIV, como Moniot d´Arras o el grandísimo Guillaume de Machaut, uno de los nombres más destacados de este género. Machaut destaca por la complejidad de sus composiciones, frente a la polifonía inmediatamente anterior, que le convierten en una figura emblemática dentro de la historia de la música, y compuso numerosos lais, baladas, rondós y virelais.

Mención aparte merece el tema que abre el disco, A Chantar, escrito por Beatriz la Condesa de Día, una figura emblemática del siglo XIII que representa el papel que tuvo la mujer dentro de la cultura trovadoresca, no solo como objeto de deseo, sino ejerciendo de creadora y compositora. Por desgracia, A chantar m’er de so q’ieu non volriala es la única canción trovadoresca compuesta por una mujer cuya música se conserva intacta.

Fin`amor completa su contenido con varios temas instrumentales, como Ductia o la conocida danza popular Saltarello. Además, incluye una versión del Lamento di Tristano, que es probablemente una de las más bellas melodías que nos han legado la música medieval, y que Emilio Villalba considera que podría ser la primera banda sonora original de la historia, pues es posible que fuese compuesta para acompañar la representación de forma teatral de la novela sobre las aventuras del caballero de la Tabla Redonda Tristán de Leonís.

Fin`amor es una experiencia sensorial que va mucho más allá de ofrecer una música agradable de escuchar, pues presenta la capacidad para envolver al oyente en un ambiente ensoñador que transporta al espíritu de tiempos pasados.

lunes, 7 de noviembre de 2022

La música de la deformidad y la anomalía

 


Música grotesca

Capella de Ministrers

 

El grupo que lidera Carles Magraner acaba de lanzar un nuevo trabajo discográfico, Música grotesca, que sigue a El collar de la paloma, publicado a principios de este año. En aquella ocasión se centró en la obra del escritor cordobés Ibn Hazm, y ahora Capella de Ministrers se adentra en los aspectos musicales de lo grotesco.

Para la ocasión Magraner ha contado con Delia Agúndez, una voz habitual en los trabajos de la formación, así como con Hugo Bolívar (alto), Jorge Morata (tenor) y Antonio Sabuco (barítono). En la parte instrumental han intervenido Robert Cases (guitarra renacentista), Miguel Ángel Orero (percusión) y el propio Magraner a la viola da gamba, como es habitual.

El tema que refleja el disco es la música de la deformidad y la anomalía, en contraposición con la armonía que se supone que es la base de las artes musicales. Como explica Pepe Rey en las notas que acompañan a la grabación, la música “ha encontrado históricamente un papel en el mundo de lo grotesco gracias a su eterna simbiosis con la palabra y con el cuerpo”. Gran parte de las piezas que contiene esta obra están relacionadas con el Carnaval, la época de los excesos antes de la Cuaresma, de las máscaras y disfraces, y, en suma, la época de lo grotesco.

El primer tema, un conductus del siglo XIII relacionado con la Fiesta del Asno, ya nos pone sobre aviso del nivel de rarezas musicales que vamos a escuchar, con sus cantos de locos aderezados con rítmicos rebuznos. El repertorio que sigue combina obras de autores españoles y europeos de finales del siglo XV y del XVI.


De esta manera,
Capella de Ministrers ha seleccionado algunas piezas procedentes del Cancionero Musical de Palacio, como la archiconocida Hoy comamos y bebamos de Juan del Encina o La tricotea san Martín la vea de Alonso d’Alba. Igualmente, está presente un parte de la ensalada La Negrina de Mateo Flecha el viejo, un género renacentista típicamente español caracterizado por la interpretación polifónica casi escénica de un texto que combina distintos idiomas.

La parte europea del disco se nutre de obras de Adrian Willaert, Michael Praetorius,  Giovanni Domenico da Nola y Orlando di Lasso. Mención aparte merecen dos temas del mismísimo Lorenzo de Medici, dos canti carnascialeschi o canciones de Carnaval, un género musical propio de Florencia. Lorenzo llegó a escribir hasta seis de estos cantos, y uno de los que incluye este cedé, Canzona de’ confortini, lleva música compuesta por el organista Heinrich Isaac.

Cierra el disco una curiosa pieza cómica de Adriano Banchieri de 1608, Capricciata & Contrappunto bestiale alla mente perteneciente a su colección de madrigales Festino, en la que el contrapunto lo llevan a cabo voces que imitan sonidos de animales.

Se trata sin duda de un disco tan interesante como extraño, pero cuyo aire festivo y desenfadado convierte en atractivo el contenido e invitaba volver a escucharlo una y otra vez.