lunes, 21 de diciembre de 2015

Referencias a instrumentos en la obra de Shakespeare

La música juega una parte importante de la obra de William Shakespeare, si bien no han llegado hasta nosotros arreglos musicales contemporáneos de sus textos. Hay quien los asocia con partituras de compositores barrocos como Purcell, Matthew Locke o Robert Johnson, pero la mayoría de ellos nacieron tras la muerte del bardo de Stradford, excepto Johnson que parece ser que sí es el autor de parte de su música escénica.

Christopher Wilson (Shakespeare and Music, 1922) achaca la falta de información sobre las melodías en la obra de Shakespeare a que utilizaba piezas de moda en la época que todo el mundo conocía para musicar sus textos, y por ende, ni él ni nadie se molestaba en escribir o reproducir la música (“he wrote his songs to popular tunes of the day, which everyone knew and no one troubled to write down and print”).

Sin embargo, la música está muy presente en las creaciones teatrales shakesperianas y las alusiones a este arte, ya sean directas o como metáfora o símil, son constantes. En este texto me limitaré, brevemente, a comentar las alusiones que hizo nuestro hombre en sus versos a distintos instrumentos musicales.

Pere Ros Vilanova nos recuerda (Shakespeare sonoro: una lectura de Shakespeare con los ojos cerrados, 2011) cómo en la obra del mismo nombre el personaje de Pericles compara a una mujer fiel con una viola da gamba en la que el hombre interpreta música, una metáfora bien machista, me temo (Pericles I,1):

“Sois una bella viola, y vuestros sentidos, las cuerdas; el hombre que la tocara para hacer surgir de ella su legítima música habría hecho descender el cielo sobre la tierra y todos los dioses para escucharla; pero como ha sido tocada antes del tiempo debido, solo el infierno ha danzado al son de una consonancia tan discordante.”

En Noche de reyes, Sir Toby defiende a su amigo de juergas y objeto de sablazos Sir Andrew Aguecheek ante Maria, la criada de Olivia (de quien está enamorado Sir Andrew), aduciendo que, entre otras de sus virtudes, toca la viola da gamba (Noche de reyes I,3):

 “Pero si toca la viola da gamba, y habla, palabra a palabra, hasta tres o más idiomas”

Edward W. Naylor (Shakespeare and Music, 1896) aporta otro ejemplo, esta vez de la obra Ricardo II, en concreto de la escena en que el duque de Norfolk es desterrado por el monarca acusado de conspiración y se lamenta de esta manera:

“El habla que he aprendido en estos cuarenta años, mi inglés natal, debo olvidar ahora, y ahora el uso de mi lengua no me es de más utilidad que una viola o un arpa sin cuerdas o como un buen instrumento encerrado en su estuche o que, si de él se saca, es para ponerlo en  manos que no conocen las teclas ni el tono de la armonía.”

Naylor expone en su libro que las costumbres francesas se apropiaban de los gustos ingleses de la época y eso implicaba importar el violín, cuya familia de instrumentos se convertiría en francamente popular en la corte de Luis XIV. Ya en la obra de Shakespeare se apreciaba la influencia de este cordófono en Enrique VIII (I,3):

Lovell: "Una canción francesa, y un violín, no tienen rival.”

La flauta también hace su aparición en la literatura shakesperiana, sin ir más lejos que en el archiconocido texto Hamlet (III,2), en donde el joven príncipe de Dinamarca habla con su amigo Guildestern comparándose con una flauta.

 “Hamlet – Más fácil es que de tenderse a la larga. Mira, pon el pulgar y los demás dedos según convenga sobre estos agujeros, sopla con la boca y verás qué lindo sonido resulta. ¿Ves? éstos son los puntos.

 Guildestern – Bien, ¡Pero si no sé hacer uso de ellos para que produzcan armonía! Como ignoro el arte…

Hamlet – Pues mira tú en qué opinión tan baja me tienes. Tú me quieres tocar, presumes conocer mis registros, pretendes extraer lo más íntimo de mis secretos, quieres hacer que suene desde el más grave al más agudo de mis tonos; y ve aquí este pequeño órgano, capaz de excelentes voces y de armonía, que tú no puedes hacer sonar. ¿Y juzgas que se me tañe a mí con más facilidad que a una flauta? No, dame el nombre del instrumento que quieras; por más que le manejes y te fatigues, jamás conseguirás hacerle producir el menor sonido”.

Ros Vilanova destaca que la flauta era un instrumento que había adquirido gran popularidad en la época a través de la literatura pastoril. Shakespeare nos habla de ello en El sueño de una noche de verano (II,1):

“… yo sé cuándo te has deslizado fuera de la tierra de las hadas y has pasado todo el día sentado en forma de Corino el pastor, tocando flautas de talo de maíz y cantando versos de amores a la enamorada Fílida”.

Naylore por su parte subraya otro pasaje de la misma obra (V,1) sobre la flauta en la que tres personajes comentan que el actor de una obra ha recitado fatal su papel, sin atender a la puntuación, como un caballo desbocado o como un niño que no ha aprendido a tapar los agujeros de la flauta correctamente para producir una melodía:

  “TESEO: Éste pierde muchos puntos.
  LISÁNDRO: Cabalga en su prólogo como si fuera un potro salvaje: no sabe pararse. Mi señor, la moraleja es que no basta con hablar: hay que hablar a derechas.
HIPÓLITA: Cierto. Ha tocado su prólogo como un niño su flauta: aunque la hace sonar, no la domina”.

En Enrique IV el dramaturgo la convierte en metáfora de los rumores negativos, dibujándole al instrumento un halo negativo:

“El Rumor es una flauta que soplan las sospechas, los celos, las conjeturas, instrumento tan sencillo y tan fácil, que el rudo monstruo de innumerables cabezas, la discordante y ondeante multitud, puede tocarlo.”

Adicionalmente, Pere Ros Vilanova ha conseguido identificar varias referencias a otros instrumentos de viento en la obra shakesperiana, especialmente de la trompeta:

Timón de Atenas (III,6): “Mientras, saboread la música con vuestros oídos, si no os molesta un sonido tan áspero como el de las trompetas. En seguida nos pondremos a ello.”

El mercader de Venecia (V,1): “Observa un rebaño indómito y salvaje o una manada de potros aún sin desbravar, saltando locamente, bufando y relinchando, como es propio de la sangre que les bulle. Si oyen un toque de trompeta o llega a sus oídos una melodía, verás cómo todos se paran al instante y se aquieta su briosa mirada con el grato poder de la música”.

Troilo y Crésida (I,3): “Suena fuerte, trompeta: lanza tu voz broncínea a través de todas estas perezosas tiendas, y a todo griego animoso hazle saber que lo que pretende Troya honradamente, ha de decirse en voz alta”.

También ha encontrado una gaita en un pasaje del judío Shylock de El mercader de Venecia (III,4):

“… otros, cuando la gaita canta por la nariz, no pueden retener la orina”.

Finalmente, en Coriolano (V,4) Shakespeare hace alusión a toda una lista de ruidosos instrumentos de viento y metal, entre los que se encuentra el salterio que es de cuerda:

“¡Oíd! Sacabuches, clarines, salterios y pífanos, tamboriles, címbalos …”.

Volviendo a la obra de Edward W. Naylor, éste nos habla de un instrumento muy popular en la segunda mitad del siglo XVI, especialmente entre las mujeres: el virginal. Se trataba de un pequeño instrumento de tecla que solían tocar las damas en la intimidad de sus aposentos y parece ser que hasta la reina Isabel se deleitaba con uno. De esta forma, en El cuento de invierno (I,2), Leontes le pregunta a su esposa Hermione que hace manitas con Polixenes: “still virginalling upon his palm?”. Compara el tocar el teclado con jugar ella con la mano de él.

Acabamos esta breve descripción de instrumentos musicales en la obra de William Shakespeare con el laúd, el cordófono de moda en la Europa del siglo XVI. Aunque comienza siendo un instrumento más de acompañamiento en grupo pronto adquiere un papel protagonista como apoyo exclusivo del canto o para ser interpretado solo. Naylor señala dos referencias a este instrumento en dos obras distintas:

Enrique VI (I,4), en la escena en la que muere Salisbury:

Talbot : “Me llama con la mano y me sonríe, como si dijese, ‘cuando me haya muerto, recuerda que debes vengarme de los franceses.’ – Plantagenet, lo haré; y como tú, Nerón, tocaré el laúd mientras contemplo las ciudades arder.”

Enrique IV (III,1), Mortimer a Lady Mortimer:

“…porque tu lengua hace al galés tan suave como los bellos cantares, de tiernas modulaciones, cantadas en el laúd, por una hermosa reina, bajo un bosque de estío.”

sábado, 12 de diciembre de 2015

ONIRIA, Bergman y el motete barroco: todo en un vídeo

El conjunto de sacabuches ONIRIA nos demuestra de nuevo lo acertado de buscar nuevos canales para dar a conocer y difundir la música antigua. En este caso han vuelto a recurrir al videoclip, un medio profusamente utilizado por la música pop desde la década de los ochenta, para publicar sus interpretaciones. El tema elegido ha sido el Motete a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo del que fue maestro de capilla de los conventos madrileños de la Encarnación y las Descalzas Reales Juan Pérez Roldán (1604-1672).

Y al igual que en el caso de los clips de música ligera a los que estamos acostumbrados, los miembros de ONIRIA no se limitan a tocar sino que el cortometraje recrea una historia, un sueño en este caso, basado en el clásico cinematográfico El séptimo sello. La historia, rodada en un sobrio blanco y negro bergmaniano, sitúa al director del ensemble, Dani Anarte, en una playa jugando una partida de ajedrez con la muerte, que aquí es interpretada por Caroline Astwood, el quinto miembro de ONIRIA en la sombra (ya le hubiera gustado a Max Von Sydow medirse en el tablero con ella y no con Bengt Ekerot, la Muerte en el film original).



Esta pieza vuelve a estar firmada por la realizadora Saray Ramos, al igual que el primero que rodó el grupo, las variaciones de El Canto del Caballero de Antonio de Cabezón, que si bien recreaba también un ambiente de ensoñación, partía de una estética más dulce que el presente. Precisamente ese clip ha recibido recientemente el premio de la Academia Music Award de Estados Unidos en la categoría “Mejor vídeo de música clásica”.

El motete de Juan Pérez Roldán fue grabado en las playas del Peñón del Cuervo de Málaga y el técnico responsable del sonido fue Óliver Moya.

ONIRIA es un conjunto especializado en los instrumentos de viento y metal y especialmente en el sacabuche que es el antepasado del trombón de vara. Aparte de estas grabaciones en vídeo tienen en el mercado un interesante CD dedicado a las composiciones del músico barroco alemán Georg Daniel Speer. Integran ahora mismo el ensemble, aparte del director artístico Daniel Anarte, José Antonio Martínez, Carmelo Sosa y Ramón Peñaranda.

Según afirman los miembros de ONIRIA, se trata de la primera grabación de esta partitura y pertenece a la Serie Primera del siglo XVIII, del Primer Tomo de la colección de música sacra La Lira Sacro-Hispana dirigida por Hilarión Eslava. No existe mucha información sobre Pérez Roldán, aparte de sus cargos en las capillas de las Descalzas y la Encarnación de Madrid, y de haber ejercido los dos últimos años de su vida de maestro de capilla en la basílica de El Pilar de Zaragoza.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Musica Ficta: “Gesualdo Madrigals”

Música Ficta es un grupo vocal danés especializado en los sonidos antiguos dirigido por el  compositor Bo Holten. Es importante no confudirlo con otros ensembles que utilizan el mismo nombre en Colombia, Italia y España, este último el dirigido por Raúl Mallavibarrena. Los escandinavos llevan en activo desde 1996 y tienen en su acervo una amplia discografía de la que se pueden destacar discos centrados en la música medieval danesa y en la música de las mujeres trovadoras, pero también otros relacionados con formas renacentistas, como el madrigal. Precisamente, su más reciente lanzamiento en 2015 es una recopilación de madrigales del noble y músico italiano Carlo Gesualdo (1560-1613) titulado Gesualdo Madrigals, grabada en vivo en Bari (Italia) en 2013.

Lo cierto es que el Gesualdo, príncipe de Venosa, ha pasado a la historia principalmente por su perfil de asesino y por su psique atormentada, que siempre ha despertado el interés de numerosos psicólogos y psiquiatras, y solamente cuando su obra es reivindicada por el mismísimo Stravinsky en el siglo XX empieza a juzgársele como un notable compositor.

Como carnicero Gesualdo tiene en su haber el haber masacrado en 1590 a su primera mujer, al amante de ésta y a su hijo, cuya paternidad ponía en duda. Su posición social y el hecho de que el cardenal Carlos Borromeo era su tío abuelo le hicieron salir indemne del sangriento episodio, aunque recibió una leve reprimenda pública por parte del papa a través de un edicto.

El musicólogo del Conservatorio Superior de Música de Málaga Naser Rodríguez García atribuye ese olvido a “lo complejo de su técnica compositiva, la más apartada del canon renacentista de todo el periodo” (El límite del manierismo: Carlo Gesualdo). Entre 1594 y 1611 Carlo Gesualdo publica cinco libros de madrigales a los que se suma un sexto que aparece en 1626, años después de su muerte, integrado por piezas para seis voces. Realizó el noble también una incursión en la música sacra con la composición de un responso, una serie de motetes y otros temas de carácter religioso.

En la última década del siglo XVI el madrigal era ya considerado un género acabado en Italia. No obstante, Gesualdo lleva este tipo de piezas más allá de sus límites formales, desde los primeros dos libros de 1594 hasta los más experimentales, el quinto y el sexto. Su inspiración procedía en gran medida de la corte de Ferrara, donde estuvo con su segunda esposa Eleonora d’Este entre 1594 y 1596, y donde conoció al  organista y compositor Luzzasco Luzzaschi de quien aprendió sobre el cromatismo. La corte de Ferrara fue el foco del Renacimiento tardío y último reducto de las formas estéticas de dicha época.

Carlo Gesualdo componía sus madrigales en torno a textos hiperbreves, casi sentencias o aforismos. Son letras de marcado espíritu masoquista que enfrentan el amor, el dolor y la muerte, y que incurren en un tenebrismo reflejo de la mente del noble compositor. A modo de ejemplo, en el sexto libro de madrigales tenemos el tema Se la mia norte brami cuyo texto dice:

Se la mia morte brami,
Crudel, lieto ne moro
E dopo morte ancor te solo adoro.
Ma se vuoi ch'io non t'ami,
Ahi, che a pensarlo solo,
Il duol m'ancide e l'alma fugge a volo.

Si deseas mi muerte,
Cruel, moriré feliz
e incluso después de la muerte solamente te adoraré.
Pero si deseas que no te ame,
ah, solamente de pensarlo
la pena me mata y el alma me abandona.

Música Ficta ha seleccionado 17 madrigales de la obra de Gesualdo, centrándose especialmente en el sexto libro, del que incluyen ocho piezas, y en el quinto, representado por cuatro. Se trata de un trabajo muy interesante en cuanto a que refleja fielmente la oscura belleza y la riqueza de las composiciones profanas del noble músico, que ya permiten anticipar la llegada del Barroco.


domingo, 1 de noviembre de 2015

Emilio Villalba y Sara Marina: “El Doncel del Mar, melodías medievales desde Estambul a Costa da Morte”

Aunque mi idea original era recomendar un disco, me enfrento a un dilema: lo interesante y genial de las personalidades creativas de la pareja de artistas que protagoniza el CD me va a llevar a hablar de ellos más que de la obra en sí. 

Imaginemos por un momento a dos personas enamoradas hasta el tuétano de la cultura medieval, de la iconografía y las artes plásticas, de los instrumentos musicales que se utilizaban entonces, de las melodías y los ritmos que se interpretaban, de las historias y leyendas que se relataban… Pues esas personas son Emilio Villalba y Sara Marina y cada una de las acciones que acometen es una inmersión en la Edad Media, un verdadero y maravilloso viaje en el tiempo.

No sé si fue antes el huevo o la gallina, pero lo cierto es que el sevillano Emilio Villalba ya de niño empezó a desarrollar su afición tanto por el dibujo y la pintura como por la música, a través de un piano de juguete, tal y como nos cuenta él mismo en su web. Por su parte, Sara Marina es pianista y musicóloga, especializada en instrumentos de percusión tradicional, pero además es artesana textil, de forma que diseña bolsos y monederos con imaginería medieval.

A estas alturas el lector irá comprendiendo por qué no me puedo limitar a recomendar el disco El Doncel del Mar: Sara y Emilio constituyen un universo mucho más envolvente y diverso. Para empezar, la conjunción de estos dos talentos para las artes plásticas da lugar a una variedad de productos de exquisito gusto que ofrecen en su tienda on line, y que van desde barajas sobre música medieval, hasta bolsos decorados con instrumentos arcaicos, como el organistrum.

Sin embargo, si nos ceñimos al terreno de la música, también en este caso la actividad del dúo excede el mero contenido de un CD. Lo realmente apasionante del tándem Villalba-Marina es la puesta en escena de sus actuaciones en directo, algo que les distingue por lo atractivo y lo divulgativo, dentro de los conjuntos de música antigua.

Tuve la suerte de asistir a la actuación que ofrecieron en una pequeña ermita de Sigüenza el pasado septiembre y ya antes del recital quedé fascinado por el despliegue de instrumentos de antigua belleza que los artistas tienen depositados a sus pies. Desde una viola de teclas hasta un oud árabe; desde un rabab andalusí hasta un arpa gótica… o mi preferida, la zanfona o viola de rueda.

Emilio y Sara enhebraron los distintos números de su actuación con bellas leyendas que ilustraban la música interpretada (en un formato divulgativo, por cierto, muy apto para niños), utilizando diversos instrumentos en cada caso. Y en el que definieron como el momento álgido de su espectáculo, hacen un interludio para presentar todos y cada uno de los instrumentos que tocan en directo, dando detalles sobre su funcionamiento y pinceladas sobre su historia. Una gozada para cualquier amante de la música antigua.

El Doncel del Mar es  un intento de plasmar en un CD toda esa pasión por los sones del Medievo a través de piezas de las distintas culturas clave en la época: la árabe, la judía y la cristiana. Se trata de melodías desde el fondo del Mediterráneo hasta la península ibérica, como reza el subtítulo del disco, desde Estambul a Costa da Morte.

Encontramos por tanto cortes de música sefardí, como Axerico que abre la obra, cantigas de Alfonso X, canciones turcas y magrebíes, así como un tema de Guillaume de Machault y danzas tradicionales celtas e inglesas del siglo XIII. En suma, un fresco musical del sentir artístico medieval.


lunes, 5 de octubre de 2015

Delia Agúndez y los hermanos Purcell

A pesar de que sigue siendo desconocida para el gran público, y para no pocos melómanos, el sector de la música antigua en nuestro país no hace más que producir propuestas y productos muy interesantes, a menudo fruto de la investigación y huyendo de lugares comunes. Un buen ejemplo de esto es el lanzamiento discográfico de la joven soprano cacereña Delia Agúndez, que bajo el título The Purcells, nos introduce en el Barroco tardío inglés, y en concreto, en la obra de estos dos personajes, el archifamoso Henry y su eclipsado hermano menor, Daniel.

Resulta gratificante el esfuerzo llevado a cabo por Agúndez por sacar a la luz la figura de Daniel Purcell a través de una serie de piezas para voz sola y continuo que ponen en evidencia su capacidad para componer obras de delicada belleza, una habilidad no demasiado distante de la de Henry.

Daniel Purcell, nacido en 1664, entró a formar parte del coro de la Capilla Real a los catorce años siguiendo los pasos de su hermano que lo había hecho a los seis. El ejercicio de la música era una tradición familiar pues el padre, Henry, era igualmente caballero de la Capilla Real, lo que implicaba que cantaba en el coro y que ocasionalmente tocaba el órgano, y el hermano de éste, Thomas, había sucedido a Henry Lawes como laudista de la corte.

Cuando alcanzó la veintena fue nombrado organista del Magdalen College de Oxford, época en la que empieza a componer, hasta que se traslada a Londres y empieza a escribir música para la escena. Uno de sus primeros encargos fue concluir la música de la semi ópera The Indian Queen, que escribió su hermano Henry, pero que no pudo acabar al enfermar y morir. Daniel Purcell llegó a musicar hasta cuarenta obras teatrales, además de componer sonatas instrumentales, himnos, odas, cantatas y canciones. Parece ser que también ha pasado a la historia como un gran bromista, a juzgar por los testimonios de sus contemporáneos.

Delia Agúndez llevó a cabo un intenso trabajo de investigación para localizar algunas de las partituras que componen el disco, lo que la llevo a la Universidad de Cambridge tras el rastro de los hermanos Purcell. De Daniel nos trae las cantatas Septimius and Acme,  Apollo and Daphne y Within a Verdant Grove. Henry está representado por O solitude my sweetest choice, por el himno Now that the sun hath veiled its light y por She loves and she confesses too, entre otras piezas.

El CD presenta un sonido claro y preciso, tanto en la voz de Delia Agúndez, como en los músicos que la acompañan en la grabación, que son Manuel Minguillón (archilaúd y guitarra barroca), Laura Puerto (clave y órgano) y Ruth Verona (violonchelo).

The Purcells es una pequeña joya que, aparte de su valor musicológico, resulta bellísimo al oído por lo sutil de las partituras y el cuidado puesto en la interpretación.


martes, 15 de septiembre de 2015

Ensemble 4/4: “Un salto de fe” en Sigüenza

Siempre se ha dicho que la voz humana es el instrumento más perfecto que existe y,  efectivamente, cuando escuchas en acción a un conjunto vocal como Ensemble 4/4 te das cuenta de toda la verdad que encierra esa frase tan manida. Básicamente, un grupo de ocho voces bien templadas y articuladas pueden crear unas texturas de armonía tan sublimes que son difícilmente alcanzables por los ingenios sonoros que hemos ido desarrollando a lo largo de la historia de nuestra especie.

El pasado sábado 12 de septiembre tuvimos el placer de volver a disfrutar de una de esas maravillosas veladas musicales que tienen lugar en el edificio románico que antaño fue la iglesia de Santiago de Sigüenza, esta vez con el combo arriba citado, Ensemble 4/4, una agrupación dedicada al canto que repite en el mismo escenario por tercera vez.

Ellos y ellas se definen como un grupo en el que figuran varios arquitectos y médicos, una abogada, una filóloga y una licenciada en bellas artes, a los que une el interpretar la música que les apasiona y el placer de compartir esa emoción con la audiencia. Y doy fe que esto último lo consiguen con su interpretación, hasta el punto de producir escalofríos en la espalda con algunas de las piezas que cantan de lo bello de su puesta en escena.

A diferencia de su anterior visita a la ciudad del Doncel, en la que trajeron un programa basado en el madrigal,  en esta ocasión han optado por una propuesta tan arriesgada como interesante: contraponer piezas de música antigua con otras de música contemporánea, manteniendo como nexo común entre todas ellas el espíritu religioso de las composiciones. De esta forma surge Un salto de fe, el espectáculo con el que nos deleitaron el sábado.

Pudimos escuchar, por una parte, magníficas versiones de obras del siglo XVI de Palestrina, Byrd, Tallis o Arcadelt, que iban siendo combinadas en el programa con temas de compositores vivos como Alexander Campkin o Thomas Jennefelt, así como de otros pertenecientes al siglo XX, como Francis Poulenc.

Especialmente estremecedora resultó la interpretación que realizó el Ensemble de la pieza coral Warning to the Rich (1977) del sueco Jennefelt, un tema evidentemente difícil por sus constantes cambios y que presenta, a pesar de su origen escandinavo, una abierta influencia de la música negra norteamericana y un sano componente de crítica social anticapitalista.

Desde el punto de vista religioso, resulta interesante la inclusión en el programa de dos músicos británicos que sufrieron las tensiones y contradicciones que surgen entre el catolicismo y el culto anglicano durante el reinado de Isabel I, William Byrd y Thomas Tallis. Un periodo fascinante en la historia de Inglaterra en el que un músico arriesgaba hasta la vida por mostrar una devoción papista.

También resultó emocionante la versión de la bella Gózate, Virgen Sagrada, llevada a cabo por la parte femenina de Ensemble 4/4, que pertenece al Cancionero del Duque de Calabria.

Como en otras ocasiones, no nos queda más que agradecer a la Asociación de Amigos de la Iglesia de Santiago, organización responsable de la restauración del templo, el que traiga a Sigüenza propuestas artísticas tan interesantes. Hay que subrayar que todos los músicos que actúan en el marco de esta iglesia románica lo hacen sin cobrar y que la recaudación de las actuaciones se destina íntegramente a la reconstrucción del edificio y a su transformación en un centro de interpretación del románico.

jueves, 10 de septiembre de 2015

¿Te gustaría aprender a fabricar una vihuela on line?

Hace unas semanas nos hacíamos eco de una página web dedicada al laúd y a otros cordófonos de época, The Lute and Related Instruments Library. Pues bien, hoy nos volvemos a felicitar del excelente maridaje entre Internet y la música antigua al hablar de otro recurso genial para expertos y aficionados: www.vihuela.com.

Ya sólo lo contundente y escueto del dominio que da, o mejor dicho, omite, el nombre al sitio web, nos da una idea de lo directo de las intenciones de sus creadores, que no son otras que ofrecer una plataforma de teleformación para la construcción de instrumentos. Es una de las propuestas más atrevidas y apasionantes que he visto en lo que a la web y la música se refiere.

Debo reconocer que no he realizado una búsqueda en Google para ver si existen otras webs en el extranjero (en España estoy seguro de que no) que ofrezcan este tipo de servicios tan acordes con la cultura digital y que sepan aprovechar todo lo bueno que tiene la tecnología, pero estoy convencido de que es una iniciativa muy innovadora.

La página está dedicada a la vihuela de mano, la vihuela de arco, la viola da gamba y el arpa. La oferta principal son cursos de construcción de instrumentos a través de una plataforma de formación on line Moodle, un soporte harto conocido en el campo de la innovación educativa a través de tecnología.

El aprendizaje de la fabricación de una vihuela, o incluso de una guitarra, parte de materiales a los que accede el alumno a través de Internet, como planos, vídeos demostrativos, fotografías que documentan exhaustivamente el proceso y textos históricos que encuadran al instrumento en su época y documentan tanto su génesis como la forma de interpretación. Adicionalmente, el alumno puede desplazarse a Zaragoza para recibir tutorías presenciales en las que aclarar conceptos o resolver dudas.

La filosofía de este tipo de formación parte del aprendizaje colaborativo en la que cada alumno es receptor de conocimiento y a la vez fuente del mismo para sus compañeros. A su vez, el formato digital permite individualizar la enseñanza de forma que el propio alumno establezca su propio ritmo de aprendizaje.

Otro aspecto importante de esta página web es la oferta de instrumentos, -violas da gamba, vihuelas y arpas-, que se construyen bajo demanda tras conocer las aspiraciones del músico que va a interpretarlos. El diseño y la fabricación suelen estar basadas siempre en instrumentos originales o en la iconografía, es decir en cuadros de época en los que aparecen las piezas, que son reproducidas fielmente por los lutiers.

Resulta también interesante la posibilidad que plantea la web de asistir a cursos presenciales de diversos aspectos musicales de la mano de reconocidos profesionales del campo de la música antigua, entre los que figuran nombres como Fernando Marín (vihuela de arco), Nadine Balbeisi (canto) o Eugène Ferré (vihuela de mano).

Se trata sin duda de una apuesta interesante que puede abrir muchos caminos para el desarrollo de la relación entre la música antigua y las nuevas tecnologías.