Boccherini: String Quartets Op.22 Concerto 1700
A pesar de que es un compositor cuya obra aparece con frecuencia en los repertorios que interpreta en directo el ensemble Concerto 1700, ésta es la primera vez que dedican un disco completo al genio de Luigi Boccherini. Y resulta harta extraña esta ausencia, dado que la discografía del grupo presenta un atractivo sesgo hacia la música creada en la España dieciochesca, un periodo que a menudo ha sido injustamente denostado e infravalorado. Es por ello, que es un gran motivo de celebración la publicación de este disco que constituye la primera grabación mundial de la integral de cuartetos de cuerda, seis en total, que conforman la Opus 22 del músico de Lucca.
Con más de diez años sobre los escenarios, el grupo liderado por el violinista Daniel Pinteño lleva muy a gala la difusión de la música española de los siglos XVII y XVIII, poniendo en evidencia con sus actuaciones y sus grabaciones toda su grandeza y sofisticación. De esta forma, su discografía incluye nombres como José de Torres, Antonio Literes, José Castel o Gaetano Brunetti. Precisamente, el disco de Concerto 1700 dedicado a los cuartetos de cuerda de la Op. 3 de este último autor ha cosechado el Premio MIN 2026 al «Mejor Álbum de Música Clásica».
La versión cuarteto de esta formación incluye a Pinteño, como director artístico y primer violín, a Fumiko Morie como segundo violín, a Isabel Juárez interpretando la viola y Ester Domingo el violoncello, siendo la totalidad de instrumentos de época, dado que el grupo asienta su trabajo sobre el rigor historicista.
Luigi Rodolfo Benito Boccherini, aunque nacido en la Toscana italiana, vivió 37 de sus 62 años de existencia en la península ibérica. Llegó a España en 1768 desde París, donde ya empezaba a despegar su reputación como músico, invitado por el embajador español, junto a su amigo y también músico Filippo Manfredi. La intención del músico veinteañero era entrar a trabajar en la corte de Carlos III, pero tuvo que conformarse con un destino algo más modesto: convertirse en «compositor y virtuoso de cámara» del infante don Luis desde 1770 hasta 1785, año en que fallece dicho mecenas. Luis Antonio Jaime de Borbón era el hijo varón más pequeño del rey Felipe V y de su segunda esposa, Isabel de Farnesio, y era hermano de Carlos III y de Fernando VI.
La doble vertiente profesional de Boccherini implicaba que como músico -ostentaba el cargo de violón de Su Alteza- recibía 14.000 reales, que en 1772 se convirtieron en 18.000, y, como creador, sumaba otros 12.000 por sus composiciones. En una carta de su puño y letra confiesa que la cuota anual máxima de obras que tenía que escribir para las academias de don Luis ascendía a tres opus, integrados por seis piezas cada uno. Los cuartetos que integran la presente op.22 están dedicados al infante por lo que se supone que fueron compuestos como parte de esta cuota.
Las piezas grabadas por Concerto 1700 en este disco constituyen un ejemplo de lo que el compositor denominaba su «obra pequeña» (opera piccola) frente a la que consideraba su «obra grande» (opera grande). Existe cierto debate acerca de si la diferencia entre ambas guardaba alguna relación con la forma de componer o si se trataba de meras cuestiones materiales, como, por ejemplo, la longitud de la pieza. La correspondencia profesional de Luigi Boccherini parece indicar lo segundo. En una ocasión escribe que la distinción reside en que las grandes constan de cuatro movimientos y las pequeñas nada más que de dos. En otra misiva incluso basa la clasificación en criterios económicos, de forma que la obra grande costaría 30 doblones y la piccola tan solo 15 (hay que tener en cuenta que, aparte de las obligaciones contraídas con don Luis, el italiano mantenía una intensa actividad comercial con editores europeos).
Sin embargo, hay expertos que ven diferencias técnicas y formales entre unos y otros formatos. El musicólogo Guido Salvetti considera que los cuartetos y quintetos piccolos presentan una instrumentación sencilla, una estructura transparente y una melodía continua y cordial, renunciando a gran parte de la compleja experiencia compositiva ya adquirida por el autor.
En general, los quartettini, como los llamaba Boccherini, se asocian con la sonoridad del clima rococó. Consta que compuso siete series de seis cuartetos cada una: las op.15 (1772), op.22 (1775), op.26 (1778), op.33 (1781), op.44 (1792), op. 48 (1794) y op. 53 (1796). La opus 22 que nos ocupa fue publicada en 1776, año en que el compositor abandona la feliz existencia madrileña que llevó en esta primera etapa en España, y parte tras su señor, para acabar residiendo ocho años en el destierro abulense de Arenas de San Pedro, lejos del bullicio y de la vida intelectual de la corte.
Daniel Pinteño y el ensemble Concerto 1700 nos ofrecen una maravillosa recreación de las seis piezas que conforman esta op.22 en una ejecución que pone en relieve toda la luminosidad y el colorido que emanan de la partitura, y que confirma rotundamente la sentencia que dejó escrita el propio Luigi Boccherini en una de sus cartas: «la música está hecha para hablar al corazón del hombre».

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