jueves, 24 de junio de 2021

La pasión desbordante del madrigal barroco

Monteverdi y Gesualdo

Vandalia

Si hay dos nombres que sobresalen en la transición de la música vocal entre el Renacimiento y el Barroco son los de Claudio Monteverdi y Carlo Gesualdo. Las creaciones de ambos encarnan el fin de una época y el comienzo de un canon estilístico nuevo, especialmente, en lo tocante al madrigal, género que cultivaron profusamente. Precisamente, se trata de un tipo de composición puramente renacentista que desaparece al llegar el siglo XVII, de forma que, en palabras del musicólogo Manfred Bukofzer, solamente pertenecen a la historia de la música barroca la creación tardía de Luca Marenzio y las obras de Gesualdo y Monteverdi.

Precisamente, es la obra de estos dos compositores la que protagoniza el nuevo disco del quinteto vocal Vandalia, quienes, tras una incursión en los tonos humanos castellanos en su anterior lanzamiento dedicado al Cancionero de Sablonara, han orientado en este caso sus voces hacia los sones del primer Barroco italiano. El conjunto está formado por la soprano Rocío de Frutos, Gabriel Díaz (alto), Jorge Enrique García (alto), Víctor Sordo (tenor) y Javier Cuevas (bajo).

 


Las piezas elegidas son madrigales a cinco voces, que, en el caso de Claudio Monteverdi, proceden de su sexto libro de madrigales, y en el de Gesualdo, de su tercer volumen dedicado a este tipo de composición. Nace en Italia en la primera mitad del siglo XVI como una abanico de géneros de música vocal, más que como un género en sí, cuyo rasgo esencial es la polifonía con armonía contrapuntística, en la que las distintas voces parecen entretejerse creando un complejo efecto sonoro basado en la superposición de las distintas capas de sonido. La densa textura de la música oculta las palabras del texto cantado, algo a lo que se opondrán los primeros teóricos italianos del Barroco -la autodenominada Camerata Florentina-, y el propio Monteverdi.

De la obra de Monteverdi, los miembros de Vandalia han elegido piezas procedentes de su sexto libro de madrigales de 1614, en concreto, las que componen el Lamento d'Arianna Lasciatemi morire, con textos del poeta y libretista de ópera Ottavio Rinuccini, y las que integran Sestina (Lacrime d'Amante) Incenerite spoglie, sobre poemas de Scipione Agnelli. A través de los ocho libros de madrigales del compositor de Cremona se puede observar la evolución del madrigal, desde lo que él denominó prima pratica, es decir, la polifonía clásica renacentista, hasta la seconda pratica, que es como definía la nueva aproximación estética a la música que trajo consigo el Barroco, que tendía a desarbolar las complejas estructuras vocales contrapuntísticas para traer a un primer plano la palabra -la poesía-, que a partir de ahora concentra el protagonismo en el plano de la composición. El cambio estilístico se inicia en su quinto libro de madrigales, mientras que el que nos ocupa está considerado como de transición entre ambos planteamientos.

Por su parte, Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa, ha pasado a la historia principalmente por su perfil de asesino y por su psique atormentada, que siempre ha despertado el interés de numerosos psicólogos y psiquiatras, y, solamente cuando su obra es reivindicada por el mismísimo Stravinsky en el siglo XX, empieza a juzgársele como un notable compositor. Como carnicero, Gesualdo tiene en su haber el haber masacrado en 1590 a su primera mujer, al amante de ésta y a su hijo, cuya paternidad ponía en duda. Como compositor, entre otras obras, es el autor de cinco libros de madrigales, publicados entre 1594 y 1611,  a los que se suma un sexto que aparece en 1626, años después de su muerte. El disco de Vandalia incluye cuatro piezas a cinco voces pertenecientes al tercero.

Carlo Gesualdo componía sus madrigales en torno a textos hiperbreves, casi sentencias o aforismos. Son letras de marcado espíritu masoquista que enfrentan el amor, el dolor y la muerte, y que incurren en un tenebrismo reflejo de la mente del noble músico. Véase, a modo de ejemplo, el texto de Gia piansi nel dolore, incluido en este CD:

Ya lloré de dolor;
Ahora mi corazón se regocija
Porque mi amor dice:
"También estoy ardiendo por ti."
De ahí que huyan los problemas y las tristes lágrimas
Ahora cámbiate a una canción dulce y feliz.

Al igual que Monteverdi, Gesualdo lleva este género más allá de sus límites formales heredados del Renacimiento, desde los primeros dos libros de 1594 hasta los más experimentales, el quinto y el sexto. Su inspiración procedía en gran medida de la corte de Ferrara, donde estuvo con su segunda esposa Eleonora d’Este entre 1594 y 1596, y donde conoció al  organista y compositor Luzzasco Luzzaschi de quien aprendió sobre el cromatismo.

Los madrigales de Monteverdi y Gesualdo nos presentan toda su compleja belleza a través de la interpretación que realiza Vandalia, convirtiéndose este disco en un verdadero deleite para el oído.


 

miércoles, 26 de mayo de 2021

Un seminario internacional y tres conciertos en el CIMM de la Valldigna despiden el curso académico por todo lo alto

Un fin de curso con Patrimonio, cultura, formación y turismo en pleno valle de la Valldigna, en un enclave tan impactante como el Monasterio de Santa María. Eso es lo que ofrece el Centro Internacional de Música Medieval (CIMM) del 4 al 6 de junio como clausura de un año académico que, si bien ha estado marcado por la pandemia, la dirección, a través de su programa, ha conseguido la oportunidad que ofrece la crisis para abrir sus puertas más allá de Valencia, España y Europa.

El año académico se ha saldado con medio millar de alumnos que han asistido a clases de arpa, canto medieval, vientos de lengüeta doble, zanfona, sinfonía y organistrum, o canto gregoriano con músicos referentes de cada una de estas especialidades, constatando el interés que las actividades han generado. La internacionalización del centro es una realidad, con la asistencia de numeroso alumnado de todo el mundo. “La matriculación se ha duplicado en este curso, contando con un 46% de matrículas extranjeras frente al 54% nacionales. Los países que han aportado mayor alumnado a los cursos del CIMM proceden de México, Chile, Costa Rica, Perú, Alemania, Argentina e Italia. “Estamos en vías de establecer convenios con las principales universidades y centros en Europa y Latinoamérica para seguir expandiendo la labor y la oferta formativa del CIMM”, asegura la directora del centro, Mara Aranda incidiendo asimismo en que “aun cuando la vocación del centro es internacional, seguimos con el firme propósito de que el CIMM sea un vehículo de formación para valencianos y valencianas que están demostrando día a día un interés mayor en la música medieval, sabiendo que sus instrumentos tradicionales, como la dulzaina, vienen de instrumentos musicales medievales y es posible interpretar estas músicas con ellos, lo que hace que los cursos propuestos, como el de vientos de lengüeta doble, sean doblemente interesantes para ellos”.

El CIMM se prepara para estos tres días llenos de actividad, concretamente el 4, 5 y 6 de junio, que contarán con el concierto de Eloqventia en la primera jornada; Samira Kadiri en el Monasterio de la Valldigna durante el sábado y un concierto a cargo del propio alumnado del curso 2020/2021 junto a sus profesores, el domingo como colofón del programa. En el apartado formativo, destaca la amplia oferta de talleres recogidos dentro de un Seminario de Música Medieval que ofrece clases intensivas de carácter gratuito al alumnado previamente inscrito.

Las inscripciones ya están abiertas. Todas las actividades son de acceso libre con reserva previa y plazas limitadas. Para asistir a un curso es necesario confirmar mediante teléfono 678 066 063 o en el correo electrónico: info@cimmvalldigna.org.

Samira Kadiri, ‘Safar’, el viaje”

La cantante marroquí Samira Kadiri desarrolla su fascinación por el repertorio musical tradicional de la época medieval y del Renacimiento en la Península Ibérica, embarcada en una larga investigación arqueológica del patrimonio musical maghrebi-andaluz, cristiano-andaluz y ladino.

En este concierto junto al multiinstrumentista griego Yannis Papaioannou y el kanun del músico búlgaro Georgi Dimitrov nos presenta su repertorio de música andalusí, sefardita de Marruecos, canto sufi aljamiado, y también canciones sefarditas de Grecia, Turquía y Bulgaria.

Eloqventia, 'Danzas imaginarias'

El ensemble Eloqventia toma su nombre de la obra escrita por Dante Alighieri a comienzos del siglo XIV “De vulgari eloqventia”, un texto estrechamente vinculado a la música profana medieval y de obligada referencia cuando se habla de poesía trovadoresca. Fundado y dirigido por el flautista Alejandro Villar y acompañado por el percusionista David Mayoral, abordarán “Danzas imaginarias”, la propuesta más innovadora y característica de Eloqventia. Se trata de un recorrido por la música instrumental de la Baja Edad Media a través de una serie de obras interpretadas exclusivamente con flauta y percusión. El título del programa es un claro ejemplo de ese planteamiento interpretativo, ya que define las danzas que tocan como imaginarias porque surgen de su propia fantasía creativa, convirtiéndose en recreaciones libres de las escuetas líneas melódicas que nos han legado los códices medievales, enriquecidas gracias a la ornamentación y la improvisación.

domingo, 9 de mayo de 2021

Los Sueños de Buddha, nuevo vídeo de Rodrigo Rodríguez

El shakuhachi (尺八) es una flauta japonesa que se sujeta verticalmente como una flauta dulce en lugar de como la tradicional flauta travesera. Era utilizada por los monjes de la secta Fuke Zen, seguidores del budismo zen, es su práctica ritual del Suizen (meditación mediante el soplado)

La música nos da la capacidad de expresar los sentimientos más profundos del alma humana. Ya sea mediante himnos sagrados o cánticos de alabanza sinceros, es capaz de elevar nuestra mente a un estado casi sublime y, como tal, se considera que tiene un papel importante en la promoción de las enseñanzas religiosas. En las religiones del mundo, la música tiene una función muy importante y una amplia gama de aplicaciones. Las enseñanzas del Buda mencionan la música en muchas ocasiones. En el Amitabha Sutra, está escrito que el canto y el canto celestiales se escuchan todo el día y la noche como mandara.

 


Las flores llueven suavemente del cielo. Todo tipo de pájaros producen música hermosa y armoniosa durante el día y la noche. Con el soplo de una suave brisa, los movimientos de los árboles de joyas producen una especie de música maravillosa, como si miles de suaves melodías se tocasen juntas en armonía. Al escuchar estos sonidos melodiosos, los presentes se vuelven naturalmente conscientes del Buda, conscientes del Dharma y conscientes de la Sangha. En acorde-danza, todos los budas y bodhisattvas son muy hábiles en utilizar la música para difundir el Dharma y guiar a los seres sintientes hacia la iluminación. En el budismo, los sutras cantados como himnos y otras canciones que alaban las virtudes de los Budas han atraído y ayudado a purificar los corazones de innumerables discípulos. Una de las enseñanzas del Buda (Tratado sobre la perfección de la gran sabiduría) dice: “Para construir una tierra pura, los bodhisattvas utilizan música hermosa para ablandar los corazones de las personas. Con el corazón ablandado, las mentes de las personas son más receptivas y, por lo tanto, más fáciles de educar y transformar a través de las enseñanzas. Por esta razón, la música se ha establecido como un tipo de ofrenda ceremonial que se le debe hacer al Buda “.

Sanya Sugagaki

Rodrigo Rodríguez en esta ocasión interpreta la obra Sanya Sugagaki, una de las obras Honkyoku (piezas del repertorio central) de la escuela Kinko. Durante el período Edo, tocar el shakuhachi era un privilegio de los monjes budistas Fuke; vagaban por la tierra con el rostro oculto por una canasta, rogando por su sustento con su interpretación de shakuhachi.

Después de que los privilegios de esta secta fueron cancelados a principios del período Meiji (1868-1912), e incluso la secta fue prohibida durante algunos años, la música shakuhachi de esta secta se reformó en la escuela Kinko como una forma de arte sin ataduras. religioso. La escuela toma su nombre de Kurosawa Kinko (1710-1771), quien recopiló piezas de las entonces extremadamente divergentes tradiciones de la secta Fuke, las reorganizó y estableció una colección de 36 piezas honkyoku como base del repertorio. Los honkyoku son piezas individuales por naturaleza, aparentemente simples, pero muy difíciles de tocar.

 


Esta pieza, con su estado de ánimo claro, ligero y liberado, está diseñada para transmitir la sensación del viento que sopla a través de los juncos de un seto de juncia. Como es una pieza de sanya, se supone que transmite el estado sin pensamientos y sin fronteras en el que se presta atención al sonido interior zen. Es fácilmente identificable entre otros honkyoku debido a su carácter melódico y rítmico único.

Casi todas las melodías básicas se introducen en las seis respiraciones iniciales de la pieza y luego se combinan de varias formas. Solo un nuevo patrón melódico, en el rango alto, se introduce en la segunda sección. Luego se combina con las melodías previamente introducidas. La sección de musubi consta de una nueva melodía corta.

viernes, 30 de abril de 2021

Oro y plata de Ramón: lo barroco se vuelve a encontrar con el jazz

Este abril ha pasado por los madrileños Teatros del Canal el espectáculo Oro y plata de Ramón que, llevado a la escena por la compañía For The Fun Of It, nos sumerge en el universo particular e irrepetible del escritor Ramón Gómez de la Serna y en su fascinación por el Siglo de Oro español. Etiquetado como “cabaret barroco”, el espectáculo se nutre de distintas formas artísticas -la poesía, la música, el baile y el teatro- que confluyen en torno a la figura del inventor de las greguerías y sus obsesiones culturales.

En la obra y el espíritu estético de Gómez de la Serna se aúnan las tendencias de la tradición española, desde las formas medievales del Arcipreste de Hita y Jorge Manrique hasta figuras como Lope de Vega, Góngora y Quevedo, con las vanguardias literarias que triunfan en la Europa de la primera mitad del siglo XX, de las que él adopta el gusto por la provocación y el carácter rupturista. De hecho, expertos como Eugenia Revuelta hablan de un “código verbal del barroco” (Vasos comunicantes, 1985), en el que las metáforas y las imágenes se utilizan como un “complejo sistema de ocultamiento”, que es exactamente lo que hace Ramón con sus greguerías.

For The Fun Of It y su director, Antonio Castillo Algarra -encarnando al mismísimo Ramón sobre el escenario-, nos sumergen en la magia de los cachivaches del Torreón de Velázquez, la guarida espiritual del escritor y el almacén de sus libros y recuerdos, donde recibirá la visita de los versos del pasado, y de las melodías de su presente en los años 30, en la forma del jazz, el tango y el cuplé.


Como en montajes anteriores de la compañía, este curioso cabaret cuenta con la voz y la presencia de Mariví Blasco, una de las grandes sopranos actuales de repertorio antiguo, definida como musa del proyecto por sus responsables, Antonio Castillo Algarra e Ignacio Rodulfo Hazen.

El espectador asiste a un maravilloso espectáculo de variedades, donde el tango se conjuga con la poesía renacentista, donde Lope de Vega se encuentra frente a la Rhapsody in Blue de Gershwin, donde los personajes estirados de los cuadros de El Greco y los monstruos delirantes del infierno de El Bosco cobran vida, donde la guitarra barroca se relaciona con el piano, y, en suma, donde los lazos culturales entre unas épocas y otras de nuestro historia se hacen más que patentes.

Qué mejor ejercicio de creatividad que este espectáculo, que se basa en juntar tantas referencias, tantos motivos y tantas pasiones, para transmitir el amor por la poesía y por la música, sean estas de la época que sean. La edad media del público que asistió a las funciones de Madrid no era alta. Ojalá que la juventud se vea atraída, gracias a iniciativas de este tipo, hacia nuestro patrimonio cultural histórico, que, como demuestra For The Fun OF IT, no tiene por qué estar entre las páginas de tomos polvorientos, sino que puede aflorar en la escena como algo sugerente y atractivo, construyéndose sobre distintas, épocas, distintas artes y distintos géneros. Una cultura para saborearla y disfrutarla.

jueves, 22 de abril de 2021

El Centro Internacional de Música Medieval alcanza los 500 alumnos en la clausura de su año académico

El CIMM despide su curso con tres conciertos en directo y un seminario especial los días 4, 5 y 6 de junio en el Monasterio de la Valldigna

Valencia, 21 de abril de 2021

El Centro Internacional de Música Medieval (CIMM), primer centro dedicado a la música medieval con formación continuada en España anuncia la programación de su final de curso. Lo hará en su sede en el Real Monasterio de Santa Maria de la Valldigna (Simat de la Valldigna, Valencia) con un evento especial los próximos 4, 5 y 6 de junio.

El programa ofrecerá, de una parte, propuestas formativas, con clases de las asignaturas de arpa, canto medieval, vientos de lengüeta doble, zanfona, sinfonía y organistrum, canto gregoriano.

Por otro lado, el turismo y el conocimiento de la cultura se unen con las visitas guiadas al complejo del Monasterio Real de Santa Maria de la Valldigna, el único edificio de titularidad pública adscrito a la importante Ruta de los Borgia en España, que desde su inicio fue un centro de poder e irradiación de cultura en el Reino de Valencia, así como la mezquita de la Xara, además de ofrecer tres conciertos en directo para poner el punto y seguido a su actividad, en marcha desde enero de 2020.

En este contexto, la Valldigna disfrutará de tres días llenos de actividad para profesores, alumnado y público amante de la música medieval. “Nos acercamos al final de un año académico que comenzaba en octubre de 2020 con muchas ilusiones y expectativas por parte de alumnado y profesorado”, confirma Mara Aranda, al frente del centro. “Ha sido un curso intenso donde el mundo de la música medieval ha pasado a un primer plano de actividad y actuación, de actualidad, después de centurias, siglos de prácticamente olvido por parte de la enseñanza musical reglada, tanto en España como en el resto del mundo”, añade la directora del CIMM.

El viernes 4 de junio a las 19:00 horas Eloqventia llega al escenario de la Valldigna para deleitar al público con un concierto en formato dúo. Titulado “Danzas imaginarias”, se ha convertido en la propuesta más innovadora y característica de esta formación que integran David Mayoral y Alejandro Villar, con el que ofrecen un recorrido por la música instrumental de la Baja Edad Media a través de una serie de obras interpretadas exclusivamente con flauta y percusión.

Clases magistrales de música medieval

El sábado 5 de junio la actividad continúa temprano, con clases especializadas en horario de mañana y tarde (de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 18:00 horas) con algunos de los profesores que este año han impartido sus asignaturas en el CIMM: canto medieval con la profesora Maria Jonas, que ha dedicado el curso a profundizar en la obra musical de la mística alemana Hildegard von Bingen; zanfona, sinfonía y organistrum con Jota Martínez; vientos de lengüeta doble y flautas con Silke Schulze; lectura y lenguaje musical con Lucía Martín-Maestro y arpa con el representante español más destacado en este género, Manuel Vilas. “El rigor, conocimiento, experiencia y método son baluartes de la enseñanza de los cursos del CIMM”, asegura Aranda.

Cerrando este sábado, día grande de la despedida del curso académico del CIMM, a las 19:00 horas tendrá lugar el concierto de la cantante marroquí Samira Kadiri en el Monasterio de la Valldigna. Su fascinación por el repertorio musical tradicional de la época medieval en la Península Ibérica la ha embarcado en una larga investigación arqueológica del patrimonio musical en la que estará acompañada por el multiinstrumentista griego Yannis Papaioannou y el kanun del músico búlgaro Georgi Dimitrov. Juntos presentarán un repertorio lleno de música andalusí, sefardita de Marruecos y canto sufí aljamiado, junto a canciones sefarditas de Grecia, Turquía y Bulgaria.

Las clases continúan el domingo 6 en el mismo horario y a las 12:00, el colofón final lo pondrán los propios alumnos y profesores con un concierto de muestra de todo lo desarrollado durante el curso.

Las inscripciones ya están abiertas. Todas las actividades son de entrada libre y gratuita con reserva previa y plazas limitadas. Para asistir a un curso es necesario confirmar mediante teléfono 678 066 063 o en el correo electrónico: info@cimmvalldigna.org.

Valor patrimonial cultural

“Pondremos en valor y uso no solamente el complejo del monasterio a la hora de efectuar las actividades, sino también la mezquita de la Xara, uno de los pocos vestigios de la religión musulmana que tenemos en la zona de Valencia que actualmente mantiene los arcos del mihrab en el muro de la Quibla y, en el exterior, el pozo de las abluciones, además de otros espacios como el Auditorio de Simat o de Benifairó, otro de los municipios que conforman la mancomunidad’, asegura Mara Aranda, tras un año y medio de actividad frenética, pese a la pandemia.

Para finalizar, Mara Aranda ha querido agradecer todo el respaldo de este primer año y medio de vida, desde que abriera sus puertas en enero de 2020. “Nuestra programación y actividades no solo se han mantenido, sino que se han visto incrementadas gracias al apoyo de la Conselleria de Cultura de la Comunitat Valenciana y el Instituto Superior de Enseñanzas Artísticas, además de la inestimable ayuda de la mancomunidad de la Valldigna en su conjunto”. Los alumnos han hecho piña a través de la red de redes, apoyando las clases con estos grandes profesionales. “También agradecemos la matriculación continuada a los cursos de instrumento y teoría musical, tanto gratuitos como de pago, los cuales, en algunos casos, han visto incrementado en más del doble su previsión inicial de alumnado con un 46% del total de matrículas de alumnos extranjeros respecto al 54% nacionales, siendo México, Chile, Costa Rica, Perú, Alemania, Argentina e Italia, aquellos países donde más alumnos se han unido a la propuesta educativa del CIMM, en vías de establecer convenios con las principales universidades y centros en Europa y Latinoamérica”, concluye Aranda.

jueves, 15 de abril de 2021

Claroscuro, el esplendor de la música del tiempo de Cervantes

Capella de Ministrers acaba de presentar un nuevo proyecto que forma parte de su esfuerzo por plasmar la grandeza y la belleza de la música antigua española. Se trata del disco Claroscuro, Luces y sombras del Siglo de Oro, que ha sido planteado como un homenaje a Miguel de Cervantes y a su obra literaria, y, muy especialmente, a su novela inmortal Don Quijote de la Mancha. En gran medida, el universo cervantino constituye un retablo de las luces y sombras de aquel Siglo de Oro, de todo su brillo, y también de su podredumbre y decadencia.

El conjunto dirigido por Carles Magraner ha vuelto a hacer gala de la hiperactividad creativa a la que nos tiene acostumbrados, pues, desde la publicación de la banda sonora de la película A Circle in the Water a finales de 2019, han conseguido lanzar hasta tres discos más antes que el que nos ocupa -pandemia y confinamientos por medio-, Super Lamentationes, dedicado a la obra de Cristóbal de Morales, Germanies y, ya en 2021, Cantigas de Santa María.

Claroscuro es un fresco musical que abarca las formas de la música profana de nuestro país desde 1500 a 1650, contemplando un variado abanico de piezas, desde danzas hasta obras para vihuela y para guitarra o tonos humanos. Un rica y variada representación de la riqueza de los sonidos del Renacimiento y del Barroco español que, por desgracia, no siempre le resultan familiares al público en general.

La grabación presenta a la soprano Delia Agúndez - que ya prestó su voz para ese ensayo musical sobre la melancolía británica que constituye A Circle in the Water-, la arpista Sara Agueda, a Robert Cases, que interpreta los instrumentos de cuerdas pulsadas, y al propio Magraner, tocando la viola da gamba, como es habitual.

El haber elegido la figura de Miguel de Cervantes como hilo conductor para articular este trabajo resulta más que procedente. De alguna manera, el escritor se convierte en bisagra que conecta la España renacentista de los primeros Austrias, cuya gloria imperial conoce de primera mano en su juventud como soldado, con la lenta decadencia que sobreviene en el siglo XVII, que él llega a intuir en sus últimos años de vida. Su alter ego, el hidalgo manchego Alonso Quijano, sumido en el tedio de su aldea y de un mundo cada vez más prosaico y gris, ansía la vuelta de una edad de oro pasada -más idealizada que histórica-, que identifica con la caballería andante de las novelas.

Cervantes, aunque más lúcido que su personaje, también deja entrever su tristeza por la distancia que le separa, mientras de mayor escribe su obra maestra, de su vida militar en Italia, y la gloria de haber participado en la Batalla de Lepanto -”la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”, como la definió en el Quijote-, a bordo de la galera Marquesa comandada por Diego de Urbina, bajo las órdenes de la mítica figura de Juan de Austria. La España que conoce al final de su vida ya apunta hacia el declive en manos de monarcas sin el carisma de los que gobernaron en el siglo precedente.

En el plano musical el disco nos presenta la frescura de los sones renacentistas de Por unos puertos arriba de Antonio de Ribera, pieza cuyo texto lleva la firma de Juan del Encina, y De la dulce mi enemiga de Gabriel de Mena, ambas piezas incluidas en el Cancionero musical de palacio, y también de dos obras escritas para vihuela, una de Alonso Mudarra y otra de Luis de Narváez. La vihuela fue el instrumento estrella del siglo XVI, pero la guitarra la venció en popularidad en el siglo siguiente.

Mientras que la vihuela tenía un carácter más aristocrático, dado que su ejecución se basaba en una técnica de punteo compleja y refinada que no estaba al alcance de cualquiera, la guitarra al principio era considerada como un instrumento plebeyo, solo apto para ser tocado por gente de baja condición sin conocimientos musicales. A tal efecto, Sebastián de Covarrubias escribe en 1611:

“Desde la invención de la guitarra muy pocos se han dedicado al estudio de la vihuela. Ha sido una gran pérdida, porque en ella se ponía todo género de música punteada, y ahora la guitarra no es más que un cencerro, tan fácil de tañer, especialmente en lo rasgueado, que no ay moço de cavallos que no sea músico de guitarra”.

Por supuesto, a lo largo del siglo XVII la interpretación de la guitarra se va sofisticando gracias a tratadistas del instrumento como el gran Gaspar Sanz, autor de la obra Instrucción de música sobre la guitarra, y, en menor medida, Lucas Ruiz de Ribayaz, que escribió en 1677 Luz y norte musical para caminar por las cifras de la guitarra española, pero al que el musicólogo Rafael Mitjana considera un pobre imitador de Sanz. Ambos están presentes en Claroscuro con danzas típicas de la época, como las pavanas y las paradetas.


 

Miguel de Cervantes es también representativo de la España del Siglo de Oro por su cosmopolitismo pues, aparte de su cautiverio en Argel, conoce bien Italia y su vida militar le lleva por distintos rincones del Mediterráneo. Es un momento en que la cultura española está en Europa y en que los europeos se acercan a las formas artísticas de nuestro país. De esta forma, el disco incluye unas Romanescas de Diego Ortiz, uno de los grandes compositores del Renacimiento -organista, polifonista y violagambista-, que debió vivir gran parte de su vida en el extranjero, dado que toda su obra está editada en Italia, donde gozaba de un inmejorable prestigio.

En paralelo, los músicos de toda Europa se interesan por lo español y por la música española, y lo reflejan en sus composiciones. En Francia, en el último cuarto del siglo XVI surgen airs de cour en español. Se trata de un género para varias voces o para voz sola y acompañamiento de laúd o de guitarra, que es heredero de la antigua chanson. La lengua y la literatura española se introducen en el país vecino durante todo el siglo, aunque se pone realmente de moda entre la nobleza a partir del Tratado de Fontainebleau, en 1612.

Claroscuro presenta dos ejemplos de airs de cour en español, El baxel está en la playa, que es una de las diez piezas de este tipo que escribió Gabriel Bataille en nuestro idioma, y la archiconocida Yo soy la locura de Henri du Bailly, que podría ser el único airs de cour en español procedente de un ballet (Clara Rico Osés, Los airs de cour en español publicados en Francia: 1578-1629).

Igualmente representativo del interés europeo por lo español es la Spagnoletta del alemán Michael Schultze Praetorius incluida en el disco, procedente de su obra Tersipchore de 1612, que reúne más de 300 danzas instrumentales procedentes de Francia, Inglaterra y España.

Finalmente, la obra de Capella de Ministrers nos presenta la dicotomía barroca entre lo sublime y elevado, y lo chabacano y popular. Cervantes supo combinar en su obra la abundancia de pícaros y buscavidas -como Ginés de Pasamonte o los malhechores que rodean a Monopodio en Rinconete y Cortadillo-, con personajes que se mueven en pos de un ideal o un sentimiento amoroso hasta sus últimas consecuencias, como Cardenio, en la primera parte del Quijote.

En la música del Siglo de Oro encontramos piezas desenfadadas y hasta cómicas, como El sarao de la chacona, todo un clásico firmado por el catalán Juan Arañés e incluida en su Segundo de tonos y villancico de 1624, o la también muy conocida No piense menguilla de José Marín, donde un amante despechado describe los despropósitos de vida de su examada con un gran sentido del humor.

Precisamente, José Marín encarna esta dicotomía entre lo elevado y lo vulgar. Por lo que se conoce de su vida, fue un aventurero que incurrió en la delincuencia con harta frecuencia, pero también es uno de los grandes compositores de tonos humanos del siglo XVII, hasta el punto que una de las principales fuentes de este género que ha llegado hasta nosotros es el cancionero que lleva su nombre, compuesto por 51 de estas piezas. El disco nos ofrece la parte más picaresca de su obra, en la citada menguilla, y también el dramático y delicado tema Ojos, que me desdeñais.

Mateo Romero, el Maestro Capitán, fue maestro de capilla con Felipe III y Felipe IV, y está considerado como una de las grandes figuras de la música española de la primera mitad del siglo XVII. Es autor de distintos tipos de composiciones, tanto religiosas como profanas, entre las que destacan sus tonos humanos, como este Romerico Florido que interpreta el conjunto de Carles Magraner, y que procede del Cancionero Musical de la Sablonara, otra de las grandes fuentes de piezas de este género que han llegado hasta nosotros.

Claroscuro ofrece una oportunidad para sumergirse en el sentimiento y las formas de la España del Siglo de oro, a través de la belleza de una música inmortal.

lunes, 12 de abril de 2021

“En el Nido de la Grulla”, nuevo vídeo de música antigua japonesa para flauta shakuhachi

Rodrigo Rodríguez ha presentado un nuevo vídeo de la pieza Tsuru no Sugomori incluida en el álbum para flauta shakuhachi The Classical Music Legacy of Japan.

En la antigüedad en Japón las grullas eran adoradas como pájaros espirituales y el tema Tsuru so Sugomori expresa la alegría y el amor inherentes a estas aves.

Existen muchas versiones de esta canción dependiendo de las distintas escuelas o linajes de shakuhachi, siendo la presente originaria de la región de Kansai.

Tsuru no sugomori describe varios aspectos del ciclo de vida de la grulla, un pájaro que simboliza la longevidad en el pensamiento oriental. Un par de grullas construyen un nido, ponen un huevo, y crían a un polluelo hasta la madurez, antes de despedirse de él mientras se va volando, quedándose después a vivir su tiempo de vida asignado.

Resulta interesante identificar en la pieza la variedad de técnicas de ejecución programáticas utilizadas para describir con la flauta los aleteos de las aves y sus chillidos. Se considera que esta pieza enfatiza los valores budistas de afecto entre los miembros de la familia.