lunes, 17 de agosto de 2026

Entrevista a Amandine Beyer, violinista: «la música barroca tiene un gusto bastante contemporáneo de fácil acceso para una audiencia no especializada»



La violinista Amandine Beyer es una figura habitual de las más importantes salas y festivales del mundo entero, como el Théatre du Chatelet, el Festival de Sablé, el Innsbruck Festwochen o el Konzerthaus de Viena, entre otros. Su actividad musical se divide entre los diferentes grupos en los que participa: Les Cornets Noirs, los duos con Pierre Hantaï, Kristian Bezuidenhout o Laurence Beyer y su propio grupo Gli Incogniti, con el que ha grabado varios discos de éxito internacional.


Amandine Beyer se ha convertido en una referencia en la interpretación del repertorio barroco para violín. Su grabación de las sonatas y Partitas de J. S. Bach ha sido recibida como una revelación por la crítica especializada. Esta semana Beyer ofrece dos conciertos dentro del Festival de Música Antigua de los Pirineos (FeMAP 2026) con los miembros del grupo Gli Incogniti, centrados en obras de Händel y Telemann


¿Cuál es el origen de la formación Gli Incogniti? ¿Cómo surge la idea de crear el ensemble?


Este año estamos festejando nuestro veinte aniversario (¡el tiempo pasa muy rápido!). Fue en 2006 cuando junto a un pequeño grupo de amigos con los que tocábamos en diferentes grupos (entre otras la violinista catalana Alba Roca) y con los que tenía una gran afinidad musical, decidimos crear el grupo

para poder tocar, experimentar y crecer juntos musicalmente. Básicamente, es un grupo de amigos y amigas con el que nos reunimos siempre que podemos para poder disfrutar de la música. Diría que somos un gran grupo «amateur», en el sentido de amar lo que hacemos, y queremos seguir conservando ese espíritu.


Tienen una orientación decididamente barroca ¿Qué criterios utilizan para seleccionar los repertorios?


Depende de muchos aspectos. El criterio principal es que sea música con la que conectemos y que seamos capaces de mostrar al público en todo su esplendor. Nunca tocaríamos música solo porque sea una «obra maestra» que hay que tocar, ni tampoco porque sea una obra desconocida que nadie ha tocado antes. 


A la hora de confeccionar un programa buscamos también contar una historia, que haya una relación entre las piezas y que podamos encontrar una narrativa en el programa. Por supuesto también hay aspectos mucho más prosaicos. En el contexto actual donde la inversión en cultura es cada vez menor, hay muchos programadores que no quieren o no pueden asumir riesgos y prefieren programar compositores conocidos. Pero afortunadamente

tenemos un grupo flexible con programas que van de tres a treinta intérpretes y esto nos permite proponer cosas muy diferentes. 


Este año nos presentamos por primera vez en una sala muy conocida de Nueva York, el Carnegie Hall, y, por fortuna, pudimos hacer un programa con obras de Nicola Matteis, un compositor fantástico pero no demasiado conocido... que, por cierto, es el programa que habíamos tocado en nuestra anterior participación en el FeMAP.


¿Qué le atrae de la música barroca por encima de la de otras épocas? ¿Siente necesidad de acometer repertorios de periodos posteriores?


Todas nosotras nos formamos tocando el «gran repertorio» y, especialmente,  en lo referido al violín el romántico. Pero para mi generación, y por lo que veo todavía para las nuevas generaciones, el conocimiento de la interpretación históricamente informada, que en un principio se centraba en el repertorio barroco, supuso una liberación de normas y clichés muy establecidos, una aproximación libre y sin los prejuicios del academicismo del conservatorio que

nos abrió y nos abre todavía caminos para explorar. Por supuesto que ese mismo espíritu debe aplicarse a la música de períodos anteriores. 


Con Gli Incogniti nos hemos introducido bastante en el repertorio preclásico (CPE Bach, Richter, Lombardini) y clásico (Mozart, Haydn), pero todavía no hemos llegado al romántico como grupo. Tal vez en los próximos años.


Tanto usted como el grupo tienen una fuerte vocación pedagógica. Cuéntenos qué iniciativas desarrollan en esta línea.


Casi todos los miembros de Gli Incogniti son profesoras y profesores en diversos conversatorios europeos, pero, además, como ensemble organizamos una academia anual orientada a grupos de cámara de jóvenes músicos y músicas ya formados, donde ofrecemos una formación multidisciplinar. No nos interesa solo la práctica instrumental, sino que buscamos también el cuidado del cuerpo y de la mente en un entorno natural que sea especialmente sugerente.


El programa que traen a FeMAP 2026, De una exquisita singularidad, se articula en torno a la relación entre Händel y Telemann. ¿De qué manera ha inspirado esta amistad el repertorio que van a interpretar?


Händel y Telemann se conocieron en su juventud y desde entonces mantuvieron una amistad, por lo que sabemos sobre todo epistolar, hasta el final de sus vidas. Conocemos que Händel fue suscriptor de muchas de las colecciones impresas por Telemann y que ambos se profesaban un mutuo respeto. Aunque el estilo de Händel se formó básicamente en su viaje a Italia en su juventud, nos gusta imaginar que tal vez algunas de las ideas de sus sonatas de violín fueron inspiradas por las colecciones impresas de Telemann.


Telemann gozó de una inmensa popularidad en su época, compartiendo fama de gran compositor con Bach y Händel y, sin embargo, su nombre cayó en el olvido hasta mediados del siglo XX, mientras los otros dos aumentaban su brillo. ¿Cómo se explica este fenómeno?


Creo que, paradójicamente, lo que hace que sea menos apreciado en nuestra

época es que en la suya era extremadamente moderno. Telemann fue un compositor que experimentó e introdujo ya el estilo galante en muchas de sus obras, algo que es menos apreciable en la música de Bach y, sobre todo,  Händel.


Además tenía una extremada facilidad compositiva. Si en Bach y Händel encontramos la reutilización de muchas de sus obras a lo largo de toda su carrera, creo que no conozco ninguna obra reutilizada de Telemann (tal vez las haya ya que su catálogo es inmenso). Quizás esta frescura y permanente novedad de su música no sea un elemento tan valorado en nuestros días.


¿De qué forma se puede rastrear la influencia de Händel en la obra de Telemann en el repertorio que van a interpretar en FeMAP 2026?


La verdad es que prácticamente nada. Las obras de Telemann de nuestro programa son profundamente francesas, mientras que la música de Händel está muy inspirada por la música italiana. Tal vez la Chaconne de Händel para clave sea la única obra que se acerca un poco a ese espíritu francés.


¿Cómo consiguen que el público actual no experto conecte con la música antigua?


Diría que la música barroca tiene un gusto bastante contemporáneo y es de fácil acceso para una audiencia no especializada. Hay patrones armónicos y rítmicos que se repiten en cierto modo como ocurre en muchas músicas urbanas actuales, con la diferencia que nosotros hacemos música instrumental sin cantantes. 


En realidad nuestro trabajo consiste en desentrañar todas las pequeñas sutilezas que están dentro de la partitura y ser capaces de transmitirlas para que lleguen al público. Si conseguimos esto, todo funciona muy fácil. Esperemos poder hacerlo.


¿Qué le gustaría que se llevasen consigo los espectadores de los dos conciertos que van a ofrecer en esta edición de FeMAP?


Pues sobre todo que disfruten de un momento de emociones compartidas con

nosotros, que puedan descubrir música que no habían escuchado antes, o encontrar nuevos matices de música ya conocida, y que al final del concierto queden con ganas de explorar el programa del FeMAP para asistir sin dudarlo al próximo concierto esperando nuevas aventuras. 


En nuestros días estamos continuamente rodeados de música, pero casi siempre grabada y cada vez más hecha por máquinas. Creo que la experiencia del directo donde personas reales interpretan música en acústico para otras personas empieza a ser una experiencia casi imprescindible.


En la extensa discografía de Gli Incogniti sobresalen los nombres de J.S. Bach y Vivaldi, además de otros como Biber, Pachelbel o Corelli. ¿Tienen a la vista nuevos proyectos discográficos? ¿Van a sorprendernos con una nueva línea de grabaciones?


El año pasado sacamos un disco dedicado a las obras de J. S. Bach influenciadas por sus colegas italianos donde se escuchan en espejo los modelos del joven compositor. Ahora estamos preparando un nuevo proyecto

Vivaldi, propuesto por nuestro musicólogo de referencia Olivier Fourés que se

llamará «Per gli coglioni», aunque suene un poco fuerte se podría traducir «Para los gilipollas» o «Para los idiotas». 


En este programa intentaremos mostrar que Vivaldi, a veces tan denostado, no es ni mucho menos tan «evidente» o «simple» como muchos de sus críticos quieren hacer ver, si no que sus obras no solo tienen muchas riquísimas capas de lectura, sino que además propone músicas siempre insospechadas incluso para su época. Una imaginación desbordante.