miércoles, 14 de julio de 2021

La música en las Novelas Ejemplares de Cervantes

Es de sobra conocida la abundancia de referencias musicales en la obra cervantina. No son pocos los estudiosos que han puesto gran empeño en desentrañar e identificar los nombres de danzas, las canciones y las alusiones a instrumentos que proliferan en las páginas de este genio literario, y que nos ayudan a reconstruir las preferencias de los oídos de aquellos que habitaron en aquel primer Barroco español.

En numerosas escenas, los personajes de Cervantes nos deleitan con algún número musical, ya sea cantando sobre un soneto o un romance, ya bailando la chacona o la zarabanda, ofreciéndonos una información valiosísima de primera mano acerca de las formas artísticas del Siglo de Oro. Hasta el bueno de don Quijote, su creación más emblemática, se atreve a interpretar un canto bajo la ventana de la guasona doncella Altisidora -capítulo XLIV de la segunda parte-, acompañándose de un laúd o de una vihuela, que el autor no lo deja claro, si bien es más que probable que fuese esta última, dada la escasa presencia del laúd en la España renacentista.

Las Novelas Ejemplares no son una excepción, y la música aparece ocasionalmente jalonando las distintas escenas, si bien está más presente en algunos relatos que en otros. Aunque Miguel de Cervantes publica esta colección de novelas en 1613, es probable que fueran escritas en distintas épocas. La obra supone una adaptación del relato breve tan popular en Italia a la literatura española, un esfuerzo que continuará en la primera parte de Don Quijote de la Mancha, cuando incluye entre sus páginas la novela de El curioso impertinente y la historia del cautivo que llega a la venta huido de Argel acompañado de la mora Zoraida.

Doce son las novelas que integran el volumen, si bien solamente hay referencias musicales más o menos concretas en cuatro de ellas, en concreto, La Gitanilla, Rinconete y Cortadillo, La ilustre fregona y El celoso extremeño.

En La Gitanilla la música forma parte de la esencia misma de la historia que cuenta Cervantes, dado que la protagonista, la joven Preciosa, se gana la vida cantando en las calles a cambio de dinero, acompañándose de la percusión de las sonajas y el panderete:

Salió Preciosa rica de villancicos, de coplas, de seguidillas y zarabandas, y de otros versos, especialmente de romances, que los cantaba con especial donaire

El relato está cuajado de versos, que, bien cantados, bien recitados, ofrecen al lector una muestra de las formas poéticas del momento. De esta forma, encontramos sonetos, romances y hasta silvas, combinado endecasílabos y heptasílabos, como las que cantan a dúo Andrés y Clemente, tocando sendas guitarras, pues, nos dice el autor, entrambos eran aficionados a la música.

La novela Rinconete y Cortadillo ha sido a veces asociada con la escena por su estructura y características, y, en concreto con el entremés, como nos recuerda el profesor Manuel Piqueras Flores (La música como elemento constituyente de estructura dramática en las Novelas ejemplares). De esta forma, al igual que en el teatro de la época, el relato incluye un número musical, cuando los personajes cantan unas seguidillas en el patio de Monipodio, acompañándose de instrumentos improvisados:

...la Escalanta, quitándose un chapín, comenzó a tañer en él como en un pandero; la Gananciosa tomó una escoba de palma nueva, que allí se halló acaso, y, rascándola, hizo un son que, aunque ronco y áspero, se concertaba con el del chapín. Monipodio rompió un plato y hizo dos tejoletas, que, puestas entre los dedos y repicadas con gran ligereza, llevaba el contrapunto al chapín y a la escoba.

Sin embargo, es La ilustre fregona la novela que más referencias musicales contiene de todas. Aparte de las coplas, sonetos y romances que se cantan en el texto, aparece una referencia a instrumentos de la época (al son de la arpa y de una vihuela, con maravillosa voz, oyeron cantar este soneto), y otra a danzas (toquen sus zarabandas, chaconas y folías al uso).

Una de las figuras más conocidas y más celebradas del baile barroco es la chacona,  que se supone que llegó a la península ibérica desde los territorios americanos de ultramar. Miguel de Cervantes parece avalar esta tesis en esta novela ejemplar cuando uno de sus personajes canta una chacona definiendo la danza como “esta indiana amulatada”. También da cuenta el escritor del carácter alegre y desenfadado de este baile:

Bulle la risa en el pecho

de quien baila y de quien toca,

del que mira y del que escucha

baile y música sonora.

Finalmente, en El celoso extremeño la música también juega un papel relevante en la trama, puesto que el amante de Leonora -la bella dama encerrada en su casa a cal y canto por su viejo y celoso marido- utiliza sus dotes como cantante y guitarrista para acceder al edificio y seducirla.

Cuando el marido de Leonora cae en un profundo sueño provocado por la droga que le suministran sus criadas, Loaysa, que así se llamaba el pretendiente, es introducido en la casa y monta una verdadera fiesta por la noche con su guitarra y sus cánticos:

Pues, ¿qué diré de lo que ellas sintieron cuando le oyeron tocar el Pésame dello y acabar con el endemoniado son de la zarabanda, nuevo entonces en España? No quedó vieja por bailar, ni moza que no se hiciese pedazos, todo a la sorda y con silencio estraño, poniendo centinelas y espías que avisasen si el viejo despertaba.

La canción francesa de principios del Renacimiento

Le Chansonnier de Bayeux. French Songs From the Early Renaissance 

Duo Brigitte Lesne & Pierre Boragno

Brigitte Lesne y Pierre Boragno son dos intérpretes del colectivo francés de músicos que conforman los conjuntos Alla francesca y Discantus, dos formaciones especializadas en la música medieval que están adscritas al Centre de musique médiévale de Paris (CmmP). La presente grabación, su trabajo discográfico más reciente, la han realizado en formato de dúo, sin el apoyo del resto de los músicos de Alla Francesca y de las voces de Discantus. Y la música que han escogido es una selección de las piezas que contiene el Cancionero de Bayeux, una recopilación de temas profanos del siglo XV.

 

El Cancionero de Bayeux fue recopilado y escrito hacia 1521  para el duque Carlos III de Borbón, uno de los grandes señores de la corte de Luis XII. Se trata de un volumen ricamente ornamentado que actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia, y que es uno de los dos únicos cancioneros franceses que datan de la época del paso del siglo XV al XVI (al otro se le conoce por su número de registro en la biblioteca: Paris BNF 12744).

La obra que nos ocupa consta de 64 canciones populares de finales del siglo XV. Hay piezas de todo tipo de géneros: desde temas de amor a canciones de taberna, coplas satíricas o letras históricas sobre personajes de la Guerra de los Cien Años. Las únicas ausentes del cancionero son las piadosas de corte religioso. Como curiosidad, las iniciales de los títulos de las 16 primeras canciones forman el nombre del noble destinatario de la obra: CHARLES DE BOVRBON. Esta recopilación sienta las bases de la canción francesa posterior.

Lense y Boragno han seleccionado 25 de entre todas ellas para grabarlas e incluirlas en el disco. Utilizando reproducciones de instrumentos medievales han conseguido resucitar estas canciones, y traernos los sonidos evocadores de esa tan lejana época. De esta forma, la voz de Brigitte Lesne es acompañada en las pistas del CD por el arpa gótica, la zanfoña, las flautas de pico o la cornamusa, entre otros.


 

Ambos músicos son miembros del Centre de musique médiévale de Paris (CmmP), una institución que fue creada por artistas y para artistas, como un lugar para la experimentación y la transmisión del conocimiento en la interpretación de la música de la Edad Media. Los conjuntos surgidos en el seno del centro cubren la producción musical entre los siglos IX y XVI.

Por una parte, el ensemble Alla francesca, dirigido por Brigitte Lesne y Pierre Hamon, se dedica a la canción en solitario e instrumental con instrumentos como arpas, laúdes, flautas de pico y travesera, entre otros. El conjunto vocal Discantus está centrado en la música vocal sacra -canto gregoriano y polifonía-, interpretada por mujeres. Finalmente, Pierre Boragno coordina Alta trio, una formación especializada en instrumentos de metal y fanfarrias medievales.

jueves, 8 de julio de 2021

Antonio de Literes y la grandeza del barroco tardío español

Antonio Literes: Sacred cantatas for alto 

Concerto 1700

Si existe un periodo interesante en la historia de la música española -de los muchos que hay- es el que tiene lugar con la llegada del siglo XVIII, donde las formas tradicionales comienzan a mezclarse con los sonidos novedosos procedentes del extranjero, especialmente de Italia. Se trata de una época que ha trabajado extensamente en sus repertorios el conjunto Concerto 1700, que, dirigido por el violinista Daniel Pinteño, ha dedicado su último proyecto discográfico a las cantadas sacras de Antonio de Literes. Las cuatro obras que integran el álbum fueron encontradas en el archivo de la catedral de Guatemala y catalogadas en 2003, pero nunca habían sido grabadas hasta ahora. Esta iniciativa ha sido posible gracias a una beca Leonardo concedida por el BBVA.


Concerto 1700 es un grupo fundado en 2015 que ha centrado su trabajo en la obra de compositores y maestros de capilla españoles del siglo XVIII, que por unas u otras razones no es demasiado conocida por el gran público. De esta forma, entre su discografía reciente encontramos Amoroso Señor, dedicado al organista madrileño José de Torres (1670-1738), e Italy in Spain, integrado por sonatas para violín de finales del siglo XVIII. Antonio Literes: Sacred cantatas for alto pretende arrojar luz sobre la obra religiosa de este compositor, que es la que ha tenido una menor repercusión.

Y es que Literes es más conocido por su música escénica, tanto por las numerosas zarzuelas que escribió, como por sus dos óperas, especialmente por Los elementos, un ejemplo de su trabajo realizado para la nobleza de la época, pues está dedicada a la duquesa de Medina las Torres y Sanlúcar, y que formó parte de los festejos de su cumpleaños. Está inspirada en la Metamorfosis de Ovidio y narra la armonización final del caos y la oscuridad tras la contienda de los cuatro elementos (tierra, aire, fuego y agua).

Antonio de Literes, nacido en Mallorca en 1673, llegó a Madrid en 1686 para ingresar en el Real Colegio de Niños Cantorcicos, de forma que siete años después pasó a ocupar el cargo de violón principal en la Real Capilla, donde desempeñó el resto de su carrera. Su obra se encuadra en la encrucijada entre la tradición musical española del siglo XVII y las nuevas formas renovadoras que llegaron de Italia y Francia con los primeros Borbones . De hecho, siguió la estela de cambio que inició Sebastián Durón, desarrollando una línea creativa que ha sido definida como de transición.

Sin embargo, a diferencia de Durón, Literes no sufrió los ataques del fraile benedictino Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro, quien en su obra Teatro crítico universal expresa su indignación sobre las influencias italianas que impregnan de artificiosidad y amaneramiento la música que suena en los templos, y suspira por la sobriedad de tiempos pasados. A su juicio, no corresponden al culto los “Menuetes, Recitados, Arietas, Alegros”, pues la composición religiosa debe infundir “gravedad, devoción y modestia”.

Y si condena los esfuerzos renovadores de Sebastián Durón, en cambio se muestra complacido con Antonio de Literes, de quien afirma que es de los compositores “que no han cedido del todo a la moda; o juntamente con ella, saben componer preciosos rectos de la dulce, y majestuosa Música antigua”. En particular, expresa su deseo de que Literes se hubiese dedicado exclusivamente a escribir música sacra porque “el genio de su composición es más propio para fomentar afectos celestiales, que para inspirar amores terrenos”.

 

Con todo, las cuatro cantadas que ha grabado Concerto 1700 hacen gala de una frescura y de un espíritu alegre que contrastan sobremanera con esa gravedad que añoraba el padre Feijoo en los templos. Las piezas recuperadas son Ya por el horizonte (1728), Si el viento (ca. 1725), Cuando a pique, Señor (1733) y De aquel fatal bocado (1730). La voz del contratenor Carlos Mena es acompañada en el disco por los violines de Pinteño y de Pablo Prieto, y por Pablo Zapico, guitarra barroca y tiorba, Jacobo Díaz, oboe, Ignacio Prego, clave y órgano, Ester Domingo, violonchelo, Ismael Campanero, contrabajo, y Ricard Casan, trompeta.

Aunque Antonio Literes: Sacred cantatas for alto tiene un valor musicológico e histórico indudable, lo cierto es que la mera escucha de sus sones tan exquisitos como animosos constituye una experiencia altamente recomendable.

 

jueves, 24 de junio de 2021

La pasión desbordante del madrigal barroco

Monteverdi y Gesualdo

Vandalia

Si hay dos nombres que sobresalen en la transición de la música vocal entre el Renacimiento y el Barroco son los de Claudio Monteverdi y Carlo Gesualdo. Las creaciones de ambos encarnan el fin de una época y el comienzo de un canon estilístico nuevo, especialmente, en lo tocante al madrigal, género que cultivaron profusamente. Precisamente, se trata de un tipo de composición puramente renacentista que desaparece al llegar el siglo XVII, de forma que, en palabras del musicólogo Manfred Bukofzer, solamente pertenecen a la historia de la música barroca la creación tardía de Luca Marenzio y las obras de Gesualdo y Monteverdi.

Precisamente, es la obra de estos dos compositores la que protagoniza el nuevo disco del quinteto vocal Vandalia, quienes, tras una incursión en los tonos humanos castellanos en su anterior lanzamiento dedicado al Cancionero de Sablonara, han orientado en este caso sus voces hacia los sones del primer Barroco italiano. El conjunto está formado por la soprano Rocío de Frutos, Gabriel Díaz (alto), Jorge Enrique García (alto), Víctor Sordo (tenor) y Javier Cuevas (bajo).

 


Las piezas elegidas son madrigales a cinco voces, que, en el caso de Claudio Monteverdi, proceden de su sexto libro de madrigales, y en el de Gesualdo, de su tercer volumen dedicado a este tipo de composición. Nace en Italia en la primera mitad del siglo XVI como una abanico de géneros de música vocal, más que como un género en sí, cuyo rasgo esencial es la polifonía con armonía contrapuntística, en la que las distintas voces parecen entretejerse creando un complejo efecto sonoro basado en la superposición de las distintas capas de sonido. La densa textura de la música oculta las palabras del texto cantado, algo a lo que se opondrán los primeros teóricos italianos del Barroco -la autodenominada Camerata Florentina-, y el propio Monteverdi.

De la obra de Monteverdi, los miembros de Vandalia han elegido piezas procedentes de su sexto libro de madrigales de 1614, en concreto, las que componen el Lamento d'Arianna Lasciatemi morire, con textos del poeta y libretista de ópera Ottavio Rinuccini, y las que integran Sestina (Lacrime d'Amante) Incenerite spoglie, sobre poemas de Scipione Agnelli. A través de los ocho libros de madrigales del compositor de Cremona se puede observar la evolución del madrigal, desde lo que él denominó prima pratica, es decir, la polifonía clásica renacentista, hasta la seconda pratica, que es como definía la nueva aproximación estética a la música que trajo consigo el Barroco, que tendía a desarbolar las complejas estructuras vocales contrapuntísticas para traer a un primer plano la palabra -la poesía-, que a partir de ahora concentra el protagonismo en el plano de la composición. El cambio estilístico se inicia en su quinto libro de madrigales, mientras que el que nos ocupa está considerado como de transición entre ambos planteamientos.

Por su parte, Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa, ha pasado a la historia principalmente por su perfil de asesino y por su psique atormentada, que siempre ha despertado el interés de numerosos psicólogos y psiquiatras, y, solamente cuando su obra es reivindicada por el mismísimo Stravinsky en el siglo XX, empieza a juzgársele como un notable compositor. Como carnicero, Gesualdo tiene en su haber el haber masacrado en 1590 a su primera mujer, al amante de ésta y a su hijo, cuya paternidad ponía en duda. Como compositor, entre otras obras, es el autor de cinco libros de madrigales, publicados entre 1594 y 1611,  a los que se suma un sexto que aparece en 1626, años después de su muerte. El disco de Vandalia incluye cuatro piezas a cinco voces pertenecientes al tercero.

Carlo Gesualdo componía sus madrigales en torno a textos hiperbreves, casi sentencias o aforismos. Son letras de marcado espíritu masoquista que enfrentan el amor, el dolor y la muerte, y que incurren en un tenebrismo reflejo de la mente del noble músico. Véase, a modo de ejemplo, el texto de Gia piansi nel dolore, incluido en este CD:

Ya lloré de dolor;
Ahora mi corazón se regocija
Porque mi amor dice:
"También estoy ardiendo por ti."
De ahí que huyan los problemas y las tristes lágrimas
Ahora cámbiate a una canción dulce y feliz.

Al igual que Monteverdi, Gesualdo lleva este género más allá de sus límites formales heredados del Renacimiento, desde los primeros dos libros de 1594 hasta los más experimentales, el quinto y el sexto. Su inspiración procedía en gran medida de la corte de Ferrara, donde estuvo con su segunda esposa Eleonora d’Este entre 1594 y 1596, y donde conoció al  organista y compositor Luzzasco Luzzaschi de quien aprendió sobre el cromatismo.

Los madrigales de Monteverdi y Gesualdo nos presentan toda su compleja belleza a través de la interpretación que realiza Vandalia, convirtiéndose este disco en un verdadero deleite para el oído.


 

miércoles, 26 de mayo de 2021

Un seminario internacional y tres conciertos en el CIMM de la Valldigna despiden el curso académico por todo lo alto

Un fin de curso con Patrimonio, cultura, formación y turismo en pleno valle de la Valldigna, en un enclave tan impactante como el Monasterio de Santa María. Eso es lo que ofrece el Centro Internacional de Música Medieval (CIMM) del 4 al 6 de junio como clausura de un año académico que, si bien ha estado marcado por la pandemia, la dirección, a través de su programa, ha conseguido la oportunidad que ofrece la crisis para abrir sus puertas más allá de Valencia, España y Europa.

El año académico se ha saldado con medio millar de alumnos que han asistido a clases de arpa, canto medieval, vientos de lengüeta doble, zanfona, sinfonía y organistrum, o canto gregoriano con músicos referentes de cada una de estas especialidades, constatando el interés que las actividades han generado. La internacionalización del centro es una realidad, con la asistencia de numeroso alumnado de todo el mundo. “La matriculación se ha duplicado en este curso, contando con un 46% de matrículas extranjeras frente al 54% nacionales. Los países que han aportado mayor alumnado a los cursos del CIMM proceden de México, Chile, Costa Rica, Perú, Alemania, Argentina e Italia. “Estamos en vías de establecer convenios con las principales universidades y centros en Europa y Latinoamérica para seguir expandiendo la labor y la oferta formativa del CIMM”, asegura la directora del centro, Mara Aranda incidiendo asimismo en que “aun cuando la vocación del centro es internacional, seguimos con el firme propósito de que el CIMM sea un vehículo de formación para valencianos y valencianas que están demostrando día a día un interés mayor en la música medieval, sabiendo que sus instrumentos tradicionales, como la dulzaina, vienen de instrumentos musicales medievales y es posible interpretar estas músicas con ellos, lo que hace que los cursos propuestos, como el de vientos de lengüeta doble, sean doblemente interesantes para ellos”.

El CIMM se prepara para estos tres días llenos de actividad, concretamente el 4, 5 y 6 de junio, que contarán con el concierto de Eloqventia en la primera jornada; Samira Kadiri en el Monasterio de la Valldigna durante el sábado y un concierto a cargo del propio alumnado del curso 2020/2021 junto a sus profesores, el domingo como colofón del programa. En el apartado formativo, destaca la amplia oferta de talleres recogidos dentro de un Seminario de Música Medieval que ofrece clases intensivas de carácter gratuito al alumnado previamente inscrito.

Las inscripciones ya están abiertas. Todas las actividades son de acceso libre con reserva previa y plazas limitadas. Para asistir a un curso es necesario confirmar mediante teléfono 678 066 063 o en el correo electrónico: info@cimmvalldigna.org.

Samira Kadiri, ‘Safar’, el viaje”

La cantante marroquí Samira Kadiri desarrolla su fascinación por el repertorio musical tradicional de la época medieval y del Renacimiento en la Península Ibérica, embarcada en una larga investigación arqueológica del patrimonio musical maghrebi-andaluz, cristiano-andaluz y ladino.

En este concierto junto al multiinstrumentista griego Yannis Papaioannou y el kanun del músico búlgaro Georgi Dimitrov nos presenta su repertorio de música andalusí, sefardita de Marruecos, canto sufi aljamiado, y también canciones sefarditas de Grecia, Turquía y Bulgaria.

Eloqventia, 'Danzas imaginarias'

El ensemble Eloqventia toma su nombre de la obra escrita por Dante Alighieri a comienzos del siglo XIV “De vulgari eloqventia”, un texto estrechamente vinculado a la música profana medieval y de obligada referencia cuando se habla de poesía trovadoresca. Fundado y dirigido por el flautista Alejandro Villar y acompañado por el percusionista David Mayoral, abordarán “Danzas imaginarias”, la propuesta más innovadora y característica de Eloqventia. Se trata de un recorrido por la música instrumental de la Baja Edad Media a través de una serie de obras interpretadas exclusivamente con flauta y percusión. El título del programa es un claro ejemplo de ese planteamiento interpretativo, ya que define las danzas que tocan como imaginarias porque surgen de su propia fantasía creativa, convirtiéndose en recreaciones libres de las escuetas líneas melódicas que nos han legado los códices medievales, enriquecidas gracias a la ornamentación y la improvisación.

domingo, 9 de mayo de 2021

Los Sueños de Buddha, nuevo vídeo de Rodrigo Rodríguez

El shakuhachi (尺八) es una flauta japonesa que se sujeta verticalmente como una flauta dulce en lugar de como la tradicional flauta travesera. Era utilizada por los monjes de la secta Fuke Zen, seguidores del budismo zen, es su práctica ritual del Suizen (meditación mediante el soplado)

La música nos da la capacidad de expresar los sentimientos más profundos del alma humana. Ya sea mediante himnos sagrados o cánticos de alabanza sinceros, es capaz de elevar nuestra mente a un estado casi sublime y, como tal, se considera que tiene un papel importante en la promoción de las enseñanzas religiosas. En las religiones del mundo, la música tiene una función muy importante y una amplia gama de aplicaciones. Las enseñanzas del Buda mencionan la música en muchas ocasiones. En el Amitabha Sutra, está escrito que el canto y el canto celestiales se escuchan todo el día y la noche como mandara.

 


Las flores llueven suavemente del cielo. Todo tipo de pájaros producen música hermosa y armoniosa durante el día y la noche. Con el soplo de una suave brisa, los movimientos de los árboles de joyas producen una especie de música maravillosa, como si miles de suaves melodías se tocasen juntas en armonía. Al escuchar estos sonidos melodiosos, los presentes se vuelven naturalmente conscientes del Buda, conscientes del Dharma y conscientes de la Sangha. En acorde-danza, todos los budas y bodhisattvas son muy hábiles en utilizar la música para difundir el Dharma y guiar a los seres sintientes hacia la iluminación. En el budismo, los sutras cantados como himnos y otras canciones que alaban las virtudes de los Budas han atraído y ayudado a purificar los corazones de innumerables discípulos. Una de las enseñanzas del Buda (Tratado sobre la perfección de la gran sabiduría) dice: “Para construir una tierra pura, los bodhisattvas utilizan música hermosa para ablandar los corazones de las personas. Con el corazón ablandado, las mentes de las personas son más receptivas y, por lo tanto, más fáciles de educar y transformar a través de las enseñanzas. Por esta razón, la música se ha establecido como un tipo de ofrenda ceremonial que se le debe hacer al Buda “.

Sanya Sugagaki

Rodrigo Rodríguez en esta ocasión interpreta la obra Sanya Sugagaki, una de las obras Honkyoku (piezas del repertorio central) de la escuela Kinko. Durante el período Edo, tocar el shakuhachi era un privilegio de los monjes budistas Fuke; vagaban por la tierra con el rostro oculto por una canasta, rogando por su sustento con su interpretación de shakuhachi.

Después de que los privilegios de esta secta fueron cancelados a principios del período Meiji (1868-1912), e incluso la secta fue prohibida durante algunos años, la música shakuhachi de esta secta se reformó en la escuela Kinko como una forma de arte sin ataduras. religioso. La escuela toma su nombre de Kurosawa Kinko (1710-1771), quien recopiló piezas de las entonces extremadamente divergentes tradiciones de la secta Fuke, las reorganizó y estableció una colección de 36 piezas honkyoku como base del repertorio. Los honkyoku son piezas individuales por naturaleza, aparentemente simples, pero muy difíciles de tocar.

 


Esta pieza, con su estado de ánimo claro, ligero y liberado, está diseñada para transmitir la sensación del viento que sopla a través de los juncos de un seto de juncia. Como es una pieza de sanya, se supone que transmite el estado sin pensamientos y sin fronteras en el que se presta atención al sonido interior zen. Es fácilmente identificable entre otros honkyoku debido a su carácter melódico y rítmico único.

Casi todas las melodías básicas se introducen en las seis respiraciones iniciales de la pieza y luego se combinan de varias formas. Solo un nuevo patrón melódico, en el rango alto, se introduce en la segunda sección. Luego se combina con las melodías previamente introducidas. La sección de musubi consta de una nueva melodía corta.

viernes, 30 de abril de 2021

Oro y plata de Ramón: lo barroco se vuelve a encontrar con el jazz

Este abril ha pasado por los madrileños Teatros del Canal el espectáculo Oro y plata de Ramón que, llevado a la escena por la compañía For The Fun Of It, nos sumerge en el universo particular e irrepetible del escritor Ramón Gómez de la Serna y en su fascinación por el Siglo de Oro español. Etiquetado como “cabaret barroco”, el espectáculo se nutre de distintas formas artísticas -la poesía, la música, el baile y el teatro- que confluyen en torno a la figura del inventor de las greguerías y sus obsesiones culturales.

En la obra y el espíritu estético de Gómez de la Serna se aúnan las tendencias de la tradición española, desde las formas medievales del Arcipreste de Hita y Jorge Manrique hasta figuras como Lope de Vega, Góngora y Quevedo, con las vanguardias literarias que triunfan en la Europa de la primera mitad del siglo XX, de las que él adopta el gusto por la provocación y el carácter rupturista. De hecho, expertos como Eugenia Revuelta hablan de un “código verbal del barroco” (Vasos comunicantes, 1985), en el que las metáforas y las imágenes se utilizan como un “complejo sistema de ocultamiento”, que es exactamente lo que hace Ramón con sus greguerías.

For The Fun Of It y su director, Antonio Castillo Algarra -encarnando al mismísimo Ramón sobre el escenario-, nos sumergen en la magia de los cachivaches del Torreón de Velázquez, la guarida espiritual del escritor y el almacén de sus libros y recuerdos, donde recibirá la visita de los versos del pasado, y de las melodías de su presente en los años 30, en la forma del jazz, el tango y el cuplé.


Como en montajes anteriores de la compañía, este curioso cabaret cuenta con la voz y la presencia de Mariví Blasco, una de las grandes sopranos actuales de repertorio antiguo, definida como musa del proyecto por sus responsables, Antonio Castillo Algarra e Ignacio Rodulfo Hazen.

El espectador asiste a un maravilloso espectáculo de variedades, donde el tango se conjuga con la poesía renacentista, donde Lope de Vega se encuentra frente a la Rhapsody in Blue de Gershwin, donde los personajes estirados de los cuadros de El Greco y los monstruos delirantes del infierno de El Bosco cobran vida, donde la guitarra barroca se relaciona con el piano, y, en suma, donde los lazos culturales entre unas épocas y otras de nuestro historia se hacen más que patentes.

Qué mejor ejercicio de creatividad que este espectáculo, que se basa en juntar tantas referencias, tantos motivos y tantas pasiones, para transmitir el amor por la poesía y por la música, sean estas de la época que sean. La edad media del público que asistió a las funciones de Madrid no era alta. Ojalá que la juventud se vea atraída, gracias a iniciativas de este tipo, hacia nuestro patrimonio cultural histórico, que, como demuestra For The Fun OF IT, no tiene por qué estar entre las páginas de tomos polvorientos, sino que puede aflorar en la escena como algo sugerente y atractivo, construyéndose sobre distintas, épocas, distintas artes y distintos géneros. Una cultura para saborearla y disfrutarla.