Tomás Bretón. Songs & Piano Trios Natalia Labourdette, Victoria Guerrero, Carles Civera, Alejandro Olóriz IBS Classical
Cuando escuchamos el nombre de Tomás Bretón enseguida nos viene a la mente la zarzuela La verbena de la Paloma, cuya alegre música está profundamente arraigada en el imaginario español. No en vano este compositor resulta fácilmente asociado con la música escénica dado que a lo largo de su vida compuso más de cincuenta títulos, entre zarzuelas, óperas y sainetes. No obstante, Bretón fue un creador mucho más completo que, aparte de lo anterior, escribió música sinfónica y de cámara, además de canciones líricas a la manera del lied tan en boga en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX. En este disco, la soprano Natalia Labourdette y la pianista Victoria Guerrero han querido abordar los aspectos menos conocidos de la obra del maestro salmantino, presentando un doble cedé dedicado a canciones acompañadas al piano y a tríos de cámara, respectivamente. Para esta segunda parte han contado con el violinista Carles Civera y el chelista Alejandro Olóriz.
La colaboración entre Labourdette y Guerrero se remonta a 2019, cuando debutan en la Schubertiada de Valdegovía. Posteriormente han actuado juntas en numerosas ocasiones, como en los festivales Música d’Estiu en Menorca, Jóvenes Músicos Jerezanos en Europa y en el Festival Internationales Liedkonzert de Berlín. La primera grabación del dúo fue Petite Mort, publicada en 2022, que incluía obras de Alban Berg, Gabriel Fauré, Samuel Barber, Erich Wolfgang Korngold, Francis Poulenc y Joaquín Turina.
En este segundo volumen de su discografía, las dos artistas presentan, por un lado, una muestra de las canciones líricas de Tomás Bretón, y, por otro, dos piezas instrumentales de cámara en formato trío: violín, violonchelo y piano. Y es que, a pesar de erigirse en uno de los principales defensores de la ópera en la España de la Restauración, su natural inquietud como músico le llevó a profundizar en la música sinfónica -nos dejó en torno a diez piezas entre sinfonías propiamente dichas y poemas sinfónicos- y en diversos formatos de cámara, mayormente tríos, cuartetos, quintetos y sextetos. Desde todos los géneros en los que trabajó, Bretón pretendió abrir el panorama musical español de las últimas décadas del siglo XIX a las influencias europeas.
Aunque finalizó sus estudios de música en Madrid, donde llegó en 1865 procedente de su ciudad natal, en concreto en el Real Conservatorio, su apertura hacia los sonidos procedentes del extranjero se produjo gracias a una beca que le concedió la Academia de Bellas Artes de San Fernando que le permitió residir entre 1881 y 1884 en Roma, Milán, Viena y París, lugares en los que completó su formación y que le inspiraron su propia obra al conocer y asumir el tipo de composiciones que se hacían por todo el continente. Y se convirtió en un firme promotor de la ópera, un género sin mucho calado en la música española. De hecho, en París compone Los amantes de Teruel, basada en el texto de Juan Eugenio Hartzenbusch, y estrenada en Madrid en febrero de 1889.
La literatura estuvo en la base de no poca de su producción musical, como lo demuestra la obra de Hartzenbusch citada, o las óperas Tabaré sobre el poema épico de Juan Zorrilla de San Martín y Don Gil de las calzas verdes que parte de la obra de Tirso de Molina. En esta misma línea, las canciones líricas que integran el primer disco llevan como texto las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. La obra en cuestión, que consta de seis de las mismas, fue compuesta en 1887, y a ella se suma también la famosísima rima LII Volverán las oscuras golondrinas. Como indica Antoni Colomer en las notas interiores del disco, con las seis rimas «el compositor crea seis Lieder de carácter estrófico de enorme vuelo lírico y calado expresivo». Asimismo, Colomer destaca en el conjunto la influencia de compositores europeos como Schubert, Berlioz, Liszt o Schumann, cuya obra habría conocido Bretón en su periplo europeo. El primer disco se cierra con dos piezas más, Désir y La castañera.
En el segundo cedé la pianista Victoria Guerrero, junto con Carles Civera y Alejandro Olóriz, presenta la todavía más desconocida obra de cámara de Tomás Bretón. Para ello ha seleccionado dos tríos con acompañamiento de chelo y violín, el Trío con piano en Mi mayor y el denominado Quatre morceaux espagnoles.
El primero fue estrenado en 1889 en los conciertos de la Sociedad de Cuartetos de Madrid cosechando una crítica entusiasta, como muestra este fragmento publicado en el diario La Época: «El trío en mi para piano, violín y violoncello […] obra importantísima en el fondo y en la forma, digna de figurar al lado de las firmadas por los más reputados compositores contemporáneos». Con todo, Bretón se enfrentó a no pocas reticencias y obstáculos para poder lanzar su trío, y es que en los ambientes musicales españoles del momento no despertaba mucho interés la música de cámara.
La otra pieza incluida, Quatre morceaux espagnoles, es un compendio de transcripciones de diversas composiciones, enteras o fragmentos, escritas entre 1894 y 1905. Consta de cuatro partes: una danza oriental que procede de la ópera Raquel de 1899, un bolero extraído del Sexteto para piano y viento de 1909, el polo gitano de Escenas andaluzas (1894) y, finalmente, el denominado Scherzo Andalou, que es el scherzo final del Cuarteto en Re escrito en 1904. El título en francés destaca el carácter español de esta música y parece indicar que se trata de una obra pensada para ofrecer al público extranjero una muestra de sonidos pintorescos de la tradición musical patria.
El proyecto que traen Natalia Labourdette y Victoria Guerrero nos ayuda a valorar en su justa medida lo rico y variado de la producción del maestro Bretón más allá de su por demás singular música escénica.

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