jueves, 12 de septiembre de 2024

La nostalgia de Boccherini por las noches de Madrid



Fandango - Boccherini String Quintets La Ritirata

Con el nuevo curso llegan interesantes lanzamientos musicales, como es el reciente disco del conjunto La Ritirata, titulado Fandango y dedicado a los quintetos de cuerda de Luigi Boccherini. Se trata de un trabajo que afianza la sólida relación del ensemble que dirige Josetxu Obregón con el compositor de Lucca, puesto que su obra está bien presente en la discografía del grupo a través de tres volúmenes dedicados a los tríos de cuerda y uno a las sonatas. 

 

La Ritirata fue creado en Holanda en 2008 durante la estancia allí de Josetxu Obregón, y tiene como campo de actuación la interpretación histórica dirigida a redescubrir repertorios del Barroco, el Clasicismo y primer Romanticismo, desde la aparición del violonchelo hasta que la línea entre la interpretación histórica y moderna del mismo se estrecha al terminar el Romanticismo. Precisamente, el nombre de la formación es un homenaje a Boccherini, pues se trata del último movimiento del quinteto La Musica Notturna delle strade di Madrid, incluido en este disco. 

 

Luigi Boccherini fue un relevante impulsor de la música de cámara -un mérito reconocido por el propio Haydn-, y también es responsable de aumentar el protagonismo del violonchelo en los cuartetos de cuerda. Vivió y trabajó en España gran parte de su vida, entre 1768 y su muerte, en 1805, por lo que no es de extrañar que le dedicase uno de sus más célebres quintetos de cuerda a la villa de Madrid, en concreto, a su vida nocturna. El disco Fandango incluye este quinteto, el 60 en do mayor, G 324, además de los nº12, L’Uccelliera, nº73 y nº77, bautizado como Fandango pues presenta una notable influencia española e incluso va acompañado del sonido de las castañuelas. 

 

La composición del quinteto con dos violonchelos se identifica como un proceso evolutivo en la obra de Boccherini, como producto del aumento de la instrumentación y de la expansión textural desde su trabajo previo en el cuarteto de cuerdas. Parece ser que fue el primero en introducir dos violonchelos en los quintetos, que corresponden a su fase de madurez como músico, mientras que los dúos, tríos y cuartetos están más asociados a su etapa juvenil.  

 

A pesar de que Luigi Rodolfo Benito Boccherini, que era su nombre completo, nació en la Toscana italiana, vivió 37 de sus 62 años de existencia en la península ibérica. Hacia 1768 Boccherini y su colega Filippo Manfredi llegan a Madrid invitados por el embajador español en París. La intención del joven músico era entrar a trabajar en la corte de Carlos III, pero tuvo que conformarse con un destino algo más modesto como fue convertirse en compositor y virtuoso de cámara del infante don Luis, hermano del monarca. El italiano sirve como músico en el grandioso palacio neoclásico que se había hecho construir el infante por el arquitecto Ventura Rodríguez en la localidad de Boadilla del Monte. Tuvieron que ser unos años maravillosos para el compositor conviviendo con la más alta sociedad de la villa y corte, y frecuentando a numerosos artistas de toda índole que satisfacían las inquietudes culturales del mecenas hermano de su majestad. 

 

La afición por el sexo y los continuos escarceos amorosos de Luis Antonio Jaime de Borbón y los intereses sucesorios de Carlos III le llevan, por una parte, a casar a su hermano pequeño con la dama aragonesa María Teresa de Vallabriga y Rozas, y por otra, a expulsarle de la corte por los continuos escándalos en los que se vio envuelto, de forma que acabó recalando en Arenas de San Pedro, Ávila, al pie de la Sierra de Gredos, donde se hizo construir el Palacio de la Mosquera en 1780, también por el arquitecto Ventura Rodríguez. 

 

Boccherini siguió a su patrón y durante los ocho años que vivió en la localidad abulense, donde compuso cerca de un centenar de piezas, de cámara y orquestales, entre las que se encuentra la obra Quintettino en do mayor, La Musica Nocturna delle Strade di Madrid Op. 30 Nº6 (G324). Se trata de una mini suite que retrata las noches de la corte con su bullicio, el sonido de las campanas de las iglesias, los bailes en los que se divertían los jóvenes en los barrios, y finalmente, la Ritirata o toque de queda a medianoche. Un cuadro tan vivo de las calles de Madrid pone en evidencia la nostalgia que sentía Boccherini de la capital en su retiro castellano. 

 

Resulta curioso que el compositor escribió a su editor de París conminándolo a que esta pieza no fuese publicada fuera de España porque, a su juicio, nadie que no hubiese vivido el ambiente madrileño de la época podría comprender, e incluso interpretar correctamente, la partitura del Quintettino. La Ritirata ha grabado en Fandango una excelente versión de esta pieza tan maravillosa. 

 

También aparece en el disco el Quinteto 12 op. 11 6 en Re mayor, L’Uccelliera, G 276, compuesto en 1771 en Boadilla del Monte, cuyo nombre, El aviario, puede ser un homenaje a dos de las aficiones de don Luis de Borbón, como eran las aves y la caza. Completan el volumen el Quinteto de cuerdas 73 en si bemol mayor, G 337, compuesto en 1787, y el Quinteto de cuerdas 77 en re mayor, G 341 “Fandango”, fechado en 1788 y realizado para el rey Federico Guillermo II de Prusia. 

 

Fandango es una brillante muestra de la grandeza y la elegancia de la obra de Boccherini, y constituye un verdadero goce y disfrute para el oído. 

lunes, 19 de agosto de 2024

La música de la corte de Federico II el Grande

 


Berlin Harpsichord Concertos 

Ensemble Diderot 

Audax Records  

 

Ensemble Diderot es un conjunto que puede presumir de una impresionante discografía, tanto en cantidad de volúmenes como en la calidad de los mismos. Sus más de veinte discos hasta la fecha se centran especialmente en la música del barroco tardío, y, en muchas ocasiones, ayudan a redescubrir la genialidad de las obras de músicos que han quedado relegadas a un segundo plano con el paso de los siglos. Precisamente, su nuevo lanzamiento tiene como protagonistas a cuatro compositores relacionados con la corte berlinesa de Federico II el Grande, un monarca gran mecenas de las artes, y, muy en especial, de la música. 

 

La formación que dirige el violinista austriaco Johannes Pramsohler ha centrado la grabación en los conciertos para clavicémbalo de cuatro creadores de la denominada Escuela de Berlín: Christoph Nichelmann, Carl Heinrich Graun, Cristoph Schaffrath y Ernst Wilhelm Wolf. Con gran acierto la selección ha dejado fuera las composiciones del más famoso de este grupo de músicos, Carl Philipp Emanuel Bach, no porque no merezca estar presente en el disco, sino para sacar a la luz las creaciones de nombres mucho menos conocidos, pero que resultan igualmente brillantes. De hecho, la piezas incluidas es la primera vez que han sido grabadas. 

 

Berlin Harpsichord Concertos pertenece a la serie de grabaciones que el ensemble ha dedicado al concierto, y, tras varias dedicadas al violín y al cello, ahora le ha tocado el turno al clavicémbalo. Y, como es lógico, el protagonista en este caso es el teclista del grupo, Philippe Grisvard, quien, además de colaborar con numerosas formaciones de renombre, entre las que destacan Le Poème Harmonique, Chamber Orchestra of Europe o Le Cercle de L’Harmonie, ha participado en más de cincuenta discos de relevantes sellos de música clásica. 

 

A Federico II de Prusia le perdían las letras y las artes a pesar de que su padre quería educarle para conquistar Europa. Esta desviación hacia el buen gusto no era nueva en la familia: su abuelo Federico I, que inaugura oficialmente en enero de 1701 mediante su coronación como rey prusiano los cimientos del estado alemán, había fundado la Universidad de Halle, la Academia de las Artes y la Academia de las Ciencias, que tuvo por primer presidente al mismísimo Leibnitz. Y fue también un gran amante de la música. 

 

Federico asciende al trono en 1740 y trata por todos los medios de devolver el esplendor cultural a la capital imperial de Berlín que se había dejado de lado durante el reinado de su progenitor, Federico Guillermo, apodado el Rey Sargento. El nuevo monarca no oculta sus inquietudes musicales cuando a los dos meses de su coronación envía al compositor Carl Heinrich Graun a Italia para contratar cantantes para el teatro de ópera que está construyendo, todo ello en plena guerra de sucesión austriaca. Federico II el Grande además de mecenas era él mismo compositor. Hay referencias de hasta un centenar de sonatas compuestas por el soberano e interpretadas, dentro del repertorio propio de palacio, en los círculos reducidos de los cortesanos. 

 

La pasión por las artes en general y por la música en particular que profesa el monarca tiene el efecto directo en convertir Berlín en una capital cultural de primer orden, que atrae a grandes nombres de la época, como Carl Philipp Emanuel Bach, entre muchos otros. Es por ello que el disco Berlin Harpsichord Concertos pretende ofrecer una muestra de la riqueza musical de aquella corte presentando obras para clavicémbalo de cuatro de los creadores. 

 

Carl Heinrich Graun fue maestro de capilla de la corte de Federico y el responsable de la creación de la ópera de Berlín. De hecho, es principalmente recordado por su música escénica, si bien también dejó escritos numerosos conciertos para clavicémbalo, como el que aparece en el disco. Su renombre era tal que el musicólogo británico Charles Burney escribió tras su visita a la capital prusiana: si bien en este país reina una universal tolerancia entre las diversas confesiones cristianas, cuando se trata de música, quien ose profesar una fe diversa de la de Graun y Quantz se puede dar por perseguido con toda seguridad 

 

Por su parte, Christoph Nichelmann ejerció de segundo cembalista en la corte de Federico II hasta que la rivalidad y las diferencias que tiene con Carl Philipp Emanuel Bach le obligan a dimitir en 1755 para malvivir el resto de su vida como profesor de música. A pesar de su enfrentamiento con Bach, emula la música de éste, especialmente en los conciertos para tecla. Nichelmann concebía la música como un catalizador del bienestar del espíritu, más allá de su valor estético, como dejó escrito: el fin último de la música es apoderarse del espíritu a través de los diversos estímulos producidos en el mecanismo sensorial del oído, mantener en actividad todas sus fuerzas y estimular el bienestar interior anímico por la purificación de las pasiones y afectos 

 

Otro músico que chocó con miembros de la familia Bach fue Christoph Schaffrath. En 1733 compitió sin éxito con Friedemann Bach en las oposiciones de organista de la Sophienkirche de Dresde y, aunque un año después ejercería como cembalista de la capilla de Federico II, fue desplazado a un segundo lugar por Emmanuel Bach. En 1741 entró al servicio de la princesa Anna Amalia de Prusia, hermana de Federico, gran  melómana y también compositora.  

 

Cierra el disco un concierto de Ernst Wilhelm Wolf, quien fuera un niño prodigio de la tecla y que fue un miembro de la Escuela de Berlín sólo en espíritu puesto que ejerció la docencia en Leipzig, Naumburg y Weimar. En 1772 se convirtió en el maestro de capilla de la princesa Anna Amalia de Prusia, y, parece ser que declinó la oferta de Federico II para suceder a Carl Philipp Emanuel Bach como cembalista. 

 

Es todo un lujo poder conocer de primera mano la obra de compositores no tan presentes en los repertorios centrados en la época galante gracias al Ensemble Diderot, cuyas series de grabaciones se convierten en una herramienta imprescindible para profundizar en la música del Barroco.