Con motivo del Día Internacional
de la Música Antigua, el consort de flautas renacentistas Piacere dei Traversi ha estrenado un nuevo vídeo musical. El tema
elegido ha sido Te Deum, perteneciente al libro del siglo XVI Cançoner de Gandia, que está incluido en
su último disco, El mecenatge de Germana de Foix, virreina de València.
Piacere
dei Traversi es un conjunto integrado por Carmen Botella (canto), Silvia
Rodríguez, Laura Palomar y Marisa Esparza (flautas traveseras
renacentistas), que propone la recreación de la música del Renacimiento
mediante una de las combinaciones instrumentales más refinadas y apreciadas de
la época: el consort de flautas traveseras renacentistas y voz –una experiencia
sonora tan rica en matices y colores como raramente presentada ante el público.
El próximo sábado 6 de marzo el Monasterio de la Valldigna
abre sus puertas para recibir a Los músicos de Urueña. Una cita con la música
de las tres culturas que conformaron el abanico cultural medieval comenzará a las
19:30 horas. La entrada es gratuita hasta completar el aforo, pero hay que
llamar previamente para reservar plaza debido a la restricción de aforo al teléfono
962 812 535.
Bajo el título ‘Las gentes del Libro’, Luis
Delgado, César Carazo y Jaime Muñoz llevarán al público a disfrutar en este
encuentro de las músicas de las tres culturas que compartieron espacio, tiempo
e instrumentos desde el respeto hacia otras culturas ajenas a la propia, enriqueciéndolas
y diversificándolas. Entre este logrado repertorio habitan las canciones sefardíes
recogidas en la tradición Mediterránea, las canciones de trovadores y troveros,
la música Andalusí-Magrebí, las Cantigas de Alfonso X el Sabio o el Romancero
hispano. Para hacer posible el repertorio hay una extensa labor de
investigación de manuscritos de la época, además de la tradición oral como
medio para hacer llegar al público de hoy composiciones con varios siglos de antigüedad.
En la selección de los instrumentos, Los músicos de
Urueña aplican el máximo rigor para buscar el timbre más aproximado desde las
fuentes de información, que parten de las representaciones iconográficas de
Alfonso X El Sabio y de los pórticos de la época con los que se consiguen rescatar
para este directo cítolas, laudes, sinfonías, violas de brazo, gaitas, o adufes,
entre otros instrumentos de la época que resonarán en el Monasterio de la
Valldigna, que ya se ha convertido en un referente de las músicas medievales después
de celebrar el primer aniversario de actividades ininterrumpidas con un éxito
notable de convocatoria en todas sus actividades, tanto lúdicas como también
formativas.
Las músicas de las tres culturas
Aunque existen numerosas fases de encuentros y
desencuentros en la dilatada historia de la convivencia medieval en España, no existe
duda histórica de la imbricada sociedad que se desarrolla entre judíos,
musulmanes y cristianos. En muchos pueblos y ciudades de la Península, la
llamada a la oración del almuédano desde su alminar dejaba paso al tañer de los
campanarios cristianos, en unas calles en las que los sefardíes celebraban su
fiesta de Purim. Hablamos de un periodo de nuestra tradición protagonizado y
compartido por tres religiones, que frecuentemente es tomado por historiadores
y sociólogos como ejemplo de convivencia.
Los músicos de Urueña ofrecen la oportunidad de
disfrutar de unos instrumentos únicos, de un paseo por estas melodías
centenarias. Un espectáculo en el que los sentidos se empapan de las
sensaciones transmitidas por esta música, que antaño resonara en las calles de nuestras
ciudades y pueblos, acompañando la cotidianidad y las celebraciones de nuestros
antepasados.
Los músicos de Urueña
Los músicos de Urueña son un trío compuesto por Luis
Delgado, César Carazo y Jaime Muñoz. Luis Delgado es intérprete y autor con gran
experiencia en numerosos grupos. Desde 1970 se dedica a la música antigua,
primero con la Orquesta Gaspar Sanz, luego con el grupo Atrium Musicae,
posteriormente con el Ensemble Cálamus, con La Musgaña, con el Ensemble
Hispano-Marroqui Ibn Baya, con el Ensemble francés “Le Tre Fontane”, dedicado a
la música medieval occitana y con el Grupo de Música Antigua de Eduardo
Paniagua. César Carazo, natural de Badajoz, inicia sus estudios musicales, y de
violín en el Conservatorio de su ciudad. En 1983 realiza estudios de Canto en
la Escuela Superior de Madrid, y en el Conservatorio de San Lorenzo del
Escorial, de contrapunto y fuga. Desde 1993 colabora con el grupo “Música
Antigua” de Eduardo Paniagua, con el que se ha especializado en la
interpretación de la música medieval española en sus tres facetas, cristiana,
andalusí y sefardí. Por su parte, Jaime muñoz, de origen madrileño, comenzó solfeo
y flauta entre los años 1987-1991 en el Conservatorio Municipal de Madrid.
Posteriormente estudió clarinete y saxo soprano en La Escuela de Música
Creativa y en el Taller de Músicos de Madrid teniendo como profesores entre
otros a Wade Matthews, Tom Hornsby y Willie Urrea. A principios de 1998 compone
música con La Musgaña para “Divinas Palabras” de Valle-Inclán por encargo del
grupo de teatro de Sevilla “Atalaya”. Paralelamente a su trabajo con La Musgaña
en la actualidad colabora asiduamente, tanto en grabaciones como en conciertos,
con el músico y compositor Luis Delgado, con el grupo de Música Antigua de Eduardo
Paniagua, y. con el grupo Alfonso X el Sabio.
De todas las misas que
compuso Tomás Luis de Victoria, hay una muy especial, la Missa Pro Victoria a 9, también conocida como Misa de Batalla. Por una parte, se trata de la única misa dentro de
su obra escrita para nueve voces, y, por otra, es la única que bebe de una
fuente profana, pues se trata de una parodia de la chansonLa guerre de
Clément Janequin. Apareció publicada en un volumen que vio la luz en 1600, y,
para algunos críticos, contiene elementos protobarrocos, que denotan una
evolución en el estilo de este creador, contagiándose de la innovación musical
que protagonizó el cambio de siglo.
También se dice que esta
misa guerrera era muy apreciada por el joven monarca Felipe III, y que Victoria
probablemente la concibió expresamente para satisfacer sus gustos y recibir su
favor. La pieza tiene una aire bélico y, aunque está escrita para voces y
órgano, no sería de extrañar que en su ejecución estuviese prevista la
intervención de otros instrumentos para recrear el ambiente de una batalla.
Tomás Luis de Victoria
volvió a España hacia 1585, después de una estancia en Roma que se había
extendido a lo largo de unos veinte años. Llegó a dicha ciudad para continuar
sus estudios en el Colegio Germánico, aunque es un periodo de su vida del que
no se disponen muchos datos. Algún autor defiende que ejerció como cantor, y,
posteriormente, como maestro de capilla. En 1565, fecha de la llegada de Victoria,
el colegio contaba con 200 alumnos, que estaban divididos en dos grupos, una
minoría de alemanes preparándose para ser misioneros, y la gran mayoría a los
que denominabanpensionistas (convittori).
Los mayores benefactores
del Collegium Germanicum fueron el rey Felipe II y el cardenal arzobispo de
Augsburgo, Otto van Truchsess van Waldburg, a quien Tomás Luis de Victoria
dedica su primer libro de motetes impreso en Venecia en 1572.Tras desarrollar
en Roma una carrera como compositor coronada por el éxito, como él mismo
expresa en una carta que envía a Felipe II en 1583 (“habiendo mucho antes de
ahora compuesto y hecho imprimir, obras que advertí fueron recibidas, con
aplauso”), decide
volver a España para, en sus propias palabras,“gozar de honesto descanso entregando el espíritu a la contemplación
divina –como cumple a un sacerdote”.
En Madrid, Victoria asume una capellanía en el Monasterio de las
Descalzas Reales, donde sirve como maestro de capilla y como capellán de la
emperatriz María, hija de Carlos V y viuda de Maximiliano II, quien había
llegado a España junto con su hija Margarita en 1582. Allí permanecerá el
compositor hasta su muerte en 1611, escribiendo y publicando música, y gozando
de la fama de ser uno de los músicos más reputados del momento.
En 1600 Tomás Luis de Victoria publica su
libro Missae, magnificat, motetca,
psalmi, et alia, y se la dedica a Felipe III, que acababa de subir el
trono, comparando en la dedicatoria al rey con figuras históricas como
Alejandro Magno, Homero, Aquiles o Plutarco. Y se ha llegado a insinuar que la
evolución del estilo que marca esta compilación pudo estar motivada por acercar
la música a los gustos del joven monarca, que diferían en gran medida de los de
su padre, para ganarse su favor.
La obra introducía una innovación editorial
pues el autor exige que se imprima "conforme y del tamaño de los que se imprimen en
Venecia", como expresa en una carta. Además, las
piezas contenidas abundan en la influencia italiana, que desde el decenio de
1580 venía sustituyendo a la tradición flamenca que había imperado en la corte,
a través de la práctica de la homofonía en un estilo policoral. Una obra
policoral está concebida para ser cantada por varios coros, por lo menos, dos.
El libro de 1600 contiene misas, motetes y
salmos, como indica su nombre, algunas piezas ya publicadas en ediciones
anteriores y otras completamente nuevas. En total incluye cinco misas, cuatro
antes no impresas Missa Alma redemptoris,
Missa Ave Regina, Missa Laetatus sum y Missa
Pro Victoria, y otra, Missa Salve
Regina, que ya había sido publicada en el volumen de 1592. Todas son misas
parodia y cuatro de ellas tienen su fuente en piezas del propio Victoria
presentes en el libro. Solamente la Missa
Pro Victoria bebe de una fuente externa.
La pieza de este volumen que nos ocupa, la Missa Pro Victoria a 9 voces, parece ser
que fue muy del agrado de Felipe III, pues el mismo Victoria comentaba al
respecto, en una de sus cartas, que era "una
misa de batalla que dio gran gusto al Rey nuestro señor". Se trata de
una parodia de la canción para cuatro voces La
guerre de Clément Janequin, escrita en 1525 para conmemorar la Batalla de
Marignano, y que apareció publicada por primera vez en 1528. Fue una pieza que
gozó de gran popularidad en España, dado que, aparte de la misa de Tomás Luis
de Victoria, inspiró otras a Juan Esquivel, Francisco Guerrero y Cristóbal de
Morales.
Es esta una misa singular y nada típica, que
bien podía salir del entorno catedralicio y deleitar a otros públicos, como el
rey y sus cortesanos, dado su “carácter
festivo”, como apunta Robert Stevenson (Estudio
Biográfico y Estilístico de Tomás Luis de Victoria, 1966). Está articulada
en torno a un coro de cinco voces y otro de cuatro, más un órgano que acompaña
al primero. Igualmente, podían intervenir ministriles en su ejecución.
La misa de batalla es el género musical que
une lo político y lo religioso. La pieza de Victoria importa el aire bélico de
la de Janequin, y reclama la interpretación instrumental al sugerir de algún
modo con su viveza los sonidos de la batalla. De las cinco misas que aparecen
en el libro de 1600, la Pro Victoria
es sin duda la que ofrece más referencias a la pieza en la que está inspirada.
En el fondo, son dos cosas
no tan dispares: el rap consiste en recitar sobre una base rítmica, y el
recitativo hace lo propio sobre su bajo continuo. Todo está ya inventado, y
muchas cosas sobreviven a lo largo del tiempo precisamente porque funcionan, y porque,
a fin de cuentas, los humanos del siglo XXI no somos tan distintos de aquellos
que vivieron en el XVII.
A algún purista le puede
escandalizar el párrafo precedente, que parece equiparar a C. Tangana con
Claudio Monteverdi, sin embargo, lo realmente importante es encontrar puntos de
intersección entre la música antigua y el público actual, de forma que la hagan
atractiva a nuestros oídos. Esto es lo que pretende el tenor extremeño Víctor Sordo con la serie de vídeos
divulgativos que publica en su canal de YouTube Música antigua
con Víctor Sordo.
El objetivo de esta
iniciativa es acercar los sones del pasado al oyente actual, ayudándole a
conocer los pormenores de esa música, hoy llamada antigua, pero que en otros
tiempos constituyó la banda sonora de las vidas y los sueños de nuestros
antepasados. Para ello, Sordo utiliza un lenguaje directo y sencillo, huyendo
de tecnicismos formales, para explicar, por ejemplo, la esencia del recitativo,
la importancia del tono humano como el pop barroco español, o la grandeza del
compositor José Marín, el autor de la popular No piense Menguilla.
Víctor Sordo es un tenor
de referencia dentro del panorama musical actual, que ha trabajado bajo la
batuta de directores de la talla de Jordi Savall, Eduardo López Banzo, Andrew
Lawrence King,Michael Thomas, Philippe Pierlot, Martin Wahlberg, Carles
Magraner, Aarón Zapico o Hiro Kurosaki, por mencionar unos pocos. Igualmente,
ha colaborado con ensembles de primera línea, como son Collegium Vocale Gent,
Capella Reial de Catalunya, La Colombina, Arsys Bourgogne, Música Ficta,
Barcelona Ars Nova, La Galanía o Ghislieri Consort. La voz de este tenor se
puede escuchar en más de una treintena de grabaciones discográficas, siendo una
de las últimas la excelente aproximación al Cancionero de
Sablonara -una de las fuentes principales de tonos humanos
barrocos-, llevada a cabo junto al grupo Vandalia.
Este tipo de proyectos
resultan imprescindibles para conseguir que el público en general aprenda a
conocer y apreciar el patrimonio musical más lejano en el tiempo, al igual que
ocurre con otros campos de las artes -como la pintura, la escultura o la
arquitectura-, que son disfrutados por todo el mundo sin necesidad de tener
conocimientos técnicos específicos para ello. Todos los vídeos de Víctor Sordo
están disponibles en sucanal de
YouTube. Dejamos aquí las dos partes de su explicación sobre el
recitativo barroco.
El canto medieval al alcance de todos a través de
la herramienta de la solmisación. Esa es la clave que dará al alumnado del Centro
de Investigación e Interpretación de la Música Medieval (CIMM) de la Valldigna (Valencia)
Facundo Adrián Costanzo, maestro, investigador y especialista en musicología
antigua. El centro de referencia de la música medieval en España presenta otro
curso gratuito para todo tipo de públicos. Tras el éxito de convocatoria del
Curso de Artes Plásticas y Música Medieval de Jorge R. Ariza y el de Introducción
a la teoría medieval de los modos medievales de Pablo Massa, el CIMM lanza una
nueva formación, un curso de solmisación que pretende, una vez más, acercar la
música antigua en general y la medieval en particular a todos los interesados
en ampliar o comenzar su formación musical.
Durante dos jueves al mes y hasta el próximo mes
de junio, Costanzo dará las pautas necesarias para aprender a manejar con la
voz la música que nace de los manuscritos eclesiásticos sin ayuda de instrumentos
ni maestros. De eso trata la solmisación, un sistema desarrollado por el monje
Guido d’Arezzo en pleno siglo X.
Las claves de la solmisación
Antecesor de nuestro actual solfeo, la
solmisación se regía por las mismas reglas, la de leer y entonar música nombrando
sonidos con monosílabos, que se hizo especialmente popular durante la baja Edad
Media y el Renacimiento. Este fue un instrumento didáctico para el aprendizaje
de la música durante la baja Edad Media y el Renacimiento. Estaba basado en la
utilización de los tres hexacordios: el naturalis, el durum y el mollis. El hexacordio
proviene de las seis voces o notas a partir de la primera sílaba de los seis
primeros versos del Himno de San Juan.
El curso cuenta con once sesiones y la primera de
ellas comienza este jueves 11 de febrero. Las clases se impartirán a las 18:00
horas (hora española) vía online. Las inscripciones están abiertas a través del
correo electrónico info@cimmvalldigna.org, poniendo en la línea de asunto
‘Inscripción al curso de Facundo Costanzo’.
Facundo Costanzo
Costanzo está especializado en la enseñanza de la
Música en el Renacimiento a partir de los diversos documentos de la época y se
formó en la Escuela Superior de Música de la Provincia “José Lo Giudice” de Salta
(Argentina). Su trayectoria artística-profesional se orienta hacia la música
clásica, la romántica y folclórica. Se ha formado en paleografía y diplomática,
es licenciado en ciencias de la información y especializado en archivología, bibliotecología,
documentación y museología.
Su formación complementaria lo ha llevado a
profundizar en la investigación y difusión de la música antigua, así como a practicar
la musicología antigua como ciencia histórica para el estudio de la música en
tiempos de la Edad Media, Renacimiento, Barroco y Música Virreinal; la
filología en el estudio de los lenguajes antiguos y la paleografía como técnica
para la lectura de documentos de la antigüedad. Además, ha dirigido ensambles de
Música Antigua y realiza labores de investigación y difusión de la música histórica.
El Centro de Investigación e Interpretación de la
Música Medieval (CIMM) de la Valldigna (Valencia) presenta otro curso gratuito
para todo tipo de públicos. Tras el éxito de convocatoria del Curso de Artes
Plásticas y Música Medieval de Jorge R. Ariza, que comenzó el pasado fin de
semana, el CIMM lanza una formación, también online, titulada “Introducción a
la teoría medieval de los modos medievales”, a cargo del licenciado argentino
Pablo Massa.
En él se podrá conocer la representación del
espacio sonoro y la introducción a las notaciones musicales propias de la Edad
Media. El curso cuenta con siete sesiones y la primera de ellas arrancará el
próximo 13 de febrero. A ella le seguirán nuevos encuentros digitales con Massa
el 27 de febrero, 13 de marzo, 27 de marzo, 10 de abril, 28 de abril y 22 de
mayo. Las clases se impartirán de 18:00 a 19:00 horas (hora española)
Todas las clases se impartirán vía online y contarán
con tres clases de una hora de duración. Las inscripciones están abiertas a
través del correo electrónico info@cimmvalldigna.org, poniendo en la línea de
asunto ‘Inscripción al curso de Pablo Massa.
Teoría de la música y los modos
medievales
En este curso se propone ofrecer un breve
panorama de las formas y mecanismos de los diversos sistemas de signos
musicales de la Edad Media. Para ello, el alumnado analizará las maneras de
concepción y representación gráfica del espacio sonoro a través del examen de
manuscritos de los siglos X al XIV. En él se tomará conciencia además de la estructura
y el vocabulario teórico a través de ejemplos sonoros y escritos de diversos repertorios,
entre otros, el canto litúrgico, las Cantigas de Santa María o laudas.
Pablo Massa
Pablo Massa (Buenos Aires, Argentina) es
Licenciado en Artes (Música) por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente
participa de varios proyectos de investigación radicados en dicha universidad.
Realizó estudios de armonía y composición con Guillermo Graetzer y de violín
con Rafael Wainhaus.
Ha publicado estudios sobre música antigua en
revistas especializadas en Argentina y España. Ha compuesto música de cámara,
coral y cinematográfica. Ha integrado diversos conjuntos vocales con los que se
ha presentado en salas de la Argentina, Uruguay, Francia y Alemania. En 2013
estrenó una ópera, de la que es compositor y libretista, en el Centro de
Experimentación del Teatro Colón de Buenos Aires.
El músico de shakuhachi y
productor musical, ha lanzado su nuevo tema bautizado como Dancing Whales donde hace uso de los sonidos del majestuoso
mamífero acuático. Se trata de una composición para piano clásico, orquesta y
la flauta medieval de Japón, el shakuhachi. El producto es una obra emocional,
donde las líneas melódicas de este instrumento milenario se ven entrelazadas
con los cantos del cetáceo.
El shakuhachi es una flauta
japonesa que se sujeta verticalmente como una flauta dulce en lugar de como la
tradicional flauta travesera. Era utilizada por los monjes de la secta Fuke
Zen, seguidores del budismo zen, es su práctica ritual del Suizen (meditación
mediante el soplado).
Rodrigo Rodriguez con esta obra ha
pretendido rendir un a estos reyes de los mares, con el objeto de recabar la
sensibilidad y el respeto por las ballenas, y contribuir de esta manera a su defensa
y preservación.