martes, 2 de septiembre de 2014

Madrigal History Tour

Durante décadas la británica BBC ha sido un ejemplo de lo que debe ser una televisión pública, un vehículo para llevarle al espectador contenidos audiovisuales de calidad que contribuyan a divulgar la cultura y, por qué no, el buen gusto en la sociedad. Entre los productos de ficción y documentales que no ha regalado esta cadena, destaca una iniciativa tan interesante como original que fue bautizada como Madrigal History Tour, lanzándole un guiño cómplice al Magical Mistery Tour del cuarteto de Liverpool.

El proyecto, emitido originalmente en 1984, consistió en un documental en seis capítulos que recorre la historia del madrigal europeo, siendo los guías de este viaje los miembros del conocido grupo vocal The King´s Singers. El formato es un ameno relato en el que los músicos nos hablan extensamente de esta forma musical ilustrando cada parada del periplo con interpretaciones de piezas originales. En determinadas partes de la obra The King´s Singers comparten protagonismo con el esemble The Consort of Musicke.

El madrigal es un género de música profana, mundana y social compuesta para ser cantada por entre tres y siete voces, en principio sin acompañamiento instrumental, cuyos ritmos y cadencias pretenden expresar las emociones que emanan de los textos. En ocasiones las voces que faltaban se sustituían con instrumentos, generalmente con el laúd.

De hecho, más que un género era un abanico de géneros, pues no existía una forma fija de madrigal y convivían bajo dicho paraguas varios subgéneros, como la balleti, un tipo de canción más movida y bailable, o la villanelle y la canzonette.

The King´s Singers es un grupo compuesto inicialmente por seis cantantes fundado en 1968 pero que ha ido cambiando de miembros a lo largo de las décadas. El nombre les viene del King´s College de Cambridge, institución que les vio nacer, y adquirieron una gran fama en el Reino Unido a finales de los 70 y durante los 80. Posteriormente su  popularidad se extendió a los Estados Unidos al aparecer regularmente en programas como The Tonight Show Starring Johnny Carson.

En Madrigal History Tour saben combinar a la perfección un relato divertido y desenfadado con el máximo rigor en las explicaciones y las interpretaciones de piezas musicales, como lo atestigua esta versión de la ensalada La bomba de Mateo Flecha el Viejo.


El programa realiza un extenso recorrido por el madrigal italiano, alemán, francés, inglés, y por las formas musicales españolas de la época, que sin llevar esa etiqueta, se pueden equiparar con los anteriores, como la ensalada o el villancico.

Además de los programas de televisión, la BBC produjo en disco con las piezas interpretadas en los mismos que supone una valiosa recopilación de madrigales europeos.

Gracias a YouTube podemos disfrutar la serie al completo desde nuestro ordenador. Ventajas que tiene la sociedad digital.


lunes, 25 de agosto de 2014

Los madrigales, frottolas y villancicos de Esemble 4/4 vuelven a Sigüenza en septiembre

La iglesia de Santiago de Sigüenza (Guadalajara) poco a poco se está convirtiendo en un centro especializado en la interpretación de música antigua. Tras las visitas esta primavera y verano del gran medievalista Eduardo Paniagua y de las violas de gamba del conjunto 3Damas, el templo inaugura septiembre con los aires renacentistas de la coral Esemble 4/4, cuyas voces ya han acariciado sus sillares en el pasado. El evento tendrá lugar el 6 de septiembre a las 20:00 horas.

Esemble 4/4 está integrado por las sopranos Irene Criado y Colleen Terry, la mezzosoprano Margarita López, la contralto Paloma Mantilla, el barítono José Manuel García, y finalmente, por los tenores Antonio Puertas y Javier Ruiz-Morote, ejerciendo este último como director musical del conjunto. La novedad en esta ocasión, aparte del programa, es que acompañan a las voces Pablo Muñoz Cano a la guitarra y José a la percusión.

La música del Renacimiento europeo sigue siendo el eje del programa de esta coral. Como apuntan los responsables del grupo, la gran diferencia entre la música renacentista respecto de la anterior es el creciente interés por el contenido humano, en concreto afirman: “hasta el siglo XVI el compositor apenas tenía en cuenta el sentido de los textos sobre los que trabajaba, siendo su preocupación principal la resolución de los problemas técnicos de la composición musical”.

De esta forma, los integrantes de Esemble 4/4 han investigado sobre las piezas seleccionadas para el programa más allá del ámbito musical, intentando identificar los recursos expresivos y estilísticos de los textos. Igualmente ha sido labor suya la traducción al castellano de las obras que se ha incluido en el programa de mano, con el fin de que el oyente tenga todos los elementos necesarios para valorar la calidad de las composiciones.

La velada consta de dos partes diferenciadas, una de raíz más culta titulada Escenas en palacio, y otra de claro componente popular que ha sido etiquetada como Escenas en la villa.

El primer bloque contiene en su mayor parte madrigales, mientras que en la segunda encontramos frottola y villanesca (además de otros géneros franceses y españoles de la época), que comparten con los primeros el ser un abanico de géneros pero que se diferencian en estar más asociadas a la música popular que a la culta.

La primera parte del recital incluye piezas de Monteverdi y Luca Marenzio, así como de madrigalistas británicos como Thomas Tallis y Orlando Gibbons, entre otras. La segunda en cambio tiene como protagonistas a nombre como Orlando de Lasso, Adrian Villaert o Juan del Encina.

Promete ser una velada interesante en la que los distintos géneros de música vocal del Renacimiento se darán cita en Sigüenza.

Iglesia de Santiago
C/ Mayor
Sigüenza (Guadalajara)
Sábado 6 de septiembre
20:00 horas

lunes, 14 de julio de 2014

Fahmi Alqhai – “A piacere”

Siempre tendemos a pensar que la denominada música culta es un coto muy cerrado sujeto a normas muy estrictas y a una notable rigidez formal. Con todo el respeto hacia la técnica y el virtuosismo, se nos olvida que la música sirve para transmitir emociones y sensaciones, y especialmente, para hacer disfrutar al oyente. Y a veces hace falta ser algo transgresor y demostrar que la belleza que genera el sonido musical es el único fin, por encima de las formas y los convencionalismos.

Esto es algo que ha llevado a cabo el joven violagambista Fahmi Alqhai con su disco A piacere. Se trata de un intenso homenaje a la viola de gamba, uno de los instrumentos más maravillosos que conocieron los siglos pasados, desde una aproximación libre que permite combinar piezas de distintos compositores con una canción del guitarrista de rock Joe Satriani o una canción tradicional catalana, interpretada en este caso por un cantaor.

Fahmi Alqhai nació en Sevilla en 1976 de padre sirio y madre palestina, y estudió música en el Conservatorio Superior de Sevilla Manuel Castillo, para posteriormente ampliar sus estudios en Basilea y en Lugano. Se especializa en el repertorio alemán para viola de gamba y destaca por sus versiones de las sonatas de viola da gamba y clave obligado de Johann Sebastian Bach, que graba en 2004 para el sello Arsis.

Entre otros proyectos, es el fundador y director del grupo Accademia del Piacere, que centra su repertorio en los sones italianos del siglo XVII.

A piacere es su primer disco de solos con el que demuestra que la viola de gamba no es el instrumento arcaico y limitado que muchos creen, sino un cordófono versátil e interesante. No tiene nada que envidiar al violín, el violonchelo o la guitarra, pues en palabras de Alqhai, “la viola es, por el contrario, un instrumento mucho más flexible y potencialmente tan completo como cualquiera de ellos, a los que no necesita imitar pero con los que sí puede, y debe, competir”.

Fahmi Alqhai reconoce  la importancia de Jordi Savall, con quien ha trabajado, como el recuperador de la viola de gamba para nuestra época, pues como afirmaba el propio Savall en una reciente entrevista “hace 50 años cuando empecé a tocarla nadie lo interpretaba”. Pero el instrumento, en sus palabras, “tiene un sonido muy especial, una mezcla entre el laúd y el violonchelo y puede expresar la calidad de la música con gran emoción. Se toca de una forma muy particular, tiene tres trastes como los de una guitarra pero a su vez posee siete cuerdas.”

El disco de Fahmi Alqhai reúne obras del músico Gaspar Sanz, reconocido como el gran compositor español para guitarra barroca y uno de los principales teóricos que abre el camino a la interpretación moderna del instrumento. Incluye asimismo tres piezas de Monsieur de Sainte-Colombe, figura enigmática que es clave para entender el papel de la viola barroca en la vecina Francia, y dos de su discípulo aventajado, Marin de Marais. Les Sauvages de Rameau aporta una visión de la entrada en decadencia del instrumento en el siglo XVIII.

Completan el conjunto las ya citadas El canto de los pájaros, la única melodía cantada de la obra aquí interpretada por el cantaor Arcángel, y Always with me, always with you del rockero Joe Satriani, que constituye un curioso experimento lleno de frescura. Mención aparte merece el Andante (BMW 1003) de Bach, un ejercicio de belleza pausada que nos demuestra efectivamente la profunda sensibilidad que despliega Alqhai al tratar las partituras del músico alemán.


martes, 8 de julio de 2014

Soneto “al itálico modo” sobre John Dowland

Aprovechando que este blog está prácticamente en dique seco en estas fechas estivales, aprovecho, a modo de pasatiempo lúdico, para publicar un soneto sobre el gran laudista John Dowland. Semper Dowland, Semper dolens.


DOWLAND

Las cuerdas del laúd, tan quejumbrosas,
parecen tejer con su vibración
el melódico tapiz de pasión
del día que muere entre horas brumosas.

Canto doliente, acorde contenido;
la mortecina luz de la bujía
colorea la mirada vacía
del músico que suspira afligido.

Semper dolens, versos hechos añicos,
cuyos retazos de vidrio astillado
el alma rasgan con verbo herido.

Las huecas notas coronan los picos
de sombras que entran con paso pausado
llenando la estancia de aires de olvido.

domingo, 22 de junio de 2014

La tradición musical japonesa visita Galicia este verano

Este verano la música tradicional japonesa llega a Galicia de la mano de Rodrigo Rodríguez y Haruko Watanabe. Estos dos músicos ofrecerán una serie de conciertos en los que la flauta shakuhachi de Rodríguez estará acompañada por el koto,  un instrumento de cuerda japonés, de Haruko Watanabe.

Rodrigo Rodríguez es un viejo conocido de este blog. Se trata de un músico de origen argentino residente en España que estudió shakuhachi con el maestro Kakizakai Kaoru en el International Shakuhachi Kenshu-kan School. En el Japón tradicional los monjes Komusō practicaban Suizen, la meditación soplando una flauta larga de bambú o shakuhachi, frente a la meditación clásica de manera sentada o Zazen. Alcanzaban a través de la interpretación instrumental estados elevados del alma.

Por otro lado, Haruko Watanabe es una maestra de Seiha Hogaku Kai, Ikuta School, que ha actuado por todo Japón desde 1989, así como en China y en Australia. Actualmente es la directora del koto ensemble "Aya no Kai" y del "Ensemble Nipponia," Ehime-Rama. En 2000 y 2003 Haruko actuó con el Cuarteto Henschel en Alemania. El koto, instrumento de cuerda japonés de origen chino, similar a un arpa o a una cítara.

Cuando en el siglo XVII fue abolida la secta de los monjes Komusō, la flauta shakuhachi se empezó a usar para interpretar  música de cámara junto al koto.

El próximo 4 de Julio a los 20:30 horas  Rodrigo Rodriguez y Haruko Watanabe actuarán en Pontevedra, en concreto en El Escondite del Dragonfly. Posteriormente el dúo realizará una gira por lugares históricos de Galicia, entre los que destaca el Pazo do Faramello en A Coruña.

domingo, 15 de junio de 2014

Sigüenza como enclave musical en el siglo XVI


La importancia de Sigüenza, y más en concreto de su catedral, dentro del panorama musical del siglo XVI en España queda patente por las grandes figuras que, de una forma u otra, tuvieron relación con el templo. Nombres de relevancia histórica como Cristóbal de Morales, Mateo Flecha “el viejo” o Hernando Cabezón avalan esta tesis.

Sin duda el esplendor de que gozó la diócesis seguntina está fuertemente relacionado con el enclave de la ciudad, en un punto de paso entre Castilla, Aragón y la región levantina, y en su relativa proximidad a importantes centros culturales del Renacimiento como Toledo o Valladolid.

La música ocupó el interés de las autoridades eclesiásticas de la época, pero destaca especialmente como mecenas musical el obispo D. Fadrique de Portugal, que ocupó el cargo entre 1512 y 1532, por su extremada sensibilidad artística e intelectual, y por su impulso de las artes en la catedral de Sigüenza.

Las fuentes documentales nos hablan nada menos que de tres órganos funcionando en el templo, clasificados como grandes, medianos y pequeños. Además, cuenta con una de las capillas de ministriles (músicos contratados de forma permanente por el cabildo) más antiguas del noroeste peninsular, pues fue creada hacia 1554, antes que las de Ávila (1557), Valladolid (1564), Palencia (1567) y Zaragoza (1574).

No es por tanto casual que una catedral tan volcada sobre las artes musicales atrajese a grandes figuras del Renacimiento español como Cristóbal de Morales. Fue en su época una “estrella” de talla internacional, hablando en términos modernos, cuya música se dio a conocer por parte de impresores de Lyon, Wittemberg, Nuremberg, Ausburgo, Amberes, Milán, Roma y Venecia. En su tiempo se le conoció como “la luz de España en la música”.

Pues si bien nunca ocupó, que se sepa, Morales un cargo en la capilla de la catedral de Sigüenza, parece ser que en 1530 visitó el templo para revisar los órganos, trabajo por el que cobró 13.707 maravedíes.

Otro gran músico de la época, Mateo Flecha “el viejo” estuvo trabajando como maestro de capilla en Sigüenza en 1539, y dado que no se sabe nada de su vida hasta 1544 (año en que se convierte en el maestro de música de las infantas de Castilla), algunos expertos concluyen que pasó todos esos años en la Ciudad del Doncel. Flecha mantuvo una estrecha relación con Guadalajara, residencia oficial del III duque del Infantado don Diego Hurtado de Mendoza, en cuya órbita se mantuvo las dos últimas décadas de su vida.

Finalmente, también Hernando de Cabezón, hijo del gran Antonio de Cabezón, tuvo relación con la catedral de Sigüenza, dado que fue su organista entre 1563 y 1566, año en que sucede a su padre como organista de la capilla real de Felipe II. 



sábado, 7 de junio de 2014

El ayre o la explosión de la intimidad isabelina


De acuerdo con Stephen Greenblatt (Renaissance Self-Fashioning: From More to Shakespeare, 1984), el Renacimiento trajo consigo la conciencia del propio yo, y por añadidura, la privacidad y la introspección. Igualmente, relaciona este florecimiento de la personalidad con el surgimiento del credo protestante, que a diferencia del católico establece una relación más directa entre Dios y el ser humano, menos sujeta en principio a la colectividad.

En paralelo emerge la necesidad de asociar el yo a las tendencias de moda y la importancia de seguir determinadas convenciones sociales, lo que da lugar en la época a la aparición de numerosos tratados sobre el comportamiento en la alta sociedad y las normas de corrección social, como El cortesano de Castiglione.

Aunque pueda sonar curioso o pintoresco, la música contribuye a proyectar la personalidad del individuo. Definida en ocasiones como teatro de la subjetividad, la música ofrece un abanico de oportunidades para que la persona pueda establecer una cabeza de playa de su ser en el entorno social circundante. La creación poética, la composición, la interpretación, el compartir la escucha con otros… constituyen manifestaciones del ser individual que se erigen en la realidad social.

Y la Inglaterra renacentista tuvo como paradigma de composición musical el ayre, también llamada canción para laúd, a pesar de que igualmente se podía acompañar la voz con viola. La primera mención al ayre aparece en el libro del laudista John Dowland The First Booke of Songes or Ayres de 1597. Este género solamente estuvo de moda unos veinte años, dado que se cierra con el volumen de música de John Attey The First Booke of Ayres de 1622.

Con el paso del siglo XVI, los poetas comienzan a hacer gala de una mayor introspección en sus composiciones. Los creadores comienzan a ser conscientes del poder que ostentan sobre el ánimo y el espíritu, como bien describe Robin Headlarn Wells (Elizabethan Mythologies, 1994): “Composers too, become increasingly interested in the emotional possibilities of expressive writing” (“Los compositores también empezaron a interesarse en las posibilidades emocionales de la escritura expresiva”).

El ayre utilizado por Dowland y sus contemporáneos es parte de un juego cortesano que permite crear identidades ficticias. Permite al autor y a los intérpretes asumir papeles, máscaras, y representar “obras de teatro privadas” cuando esas canciones llegan desde la corte y los mentideros al interior del hogar a través de los libros de música impresos.

Los ayres podían ser interpretados a cuatro voces sin acompañamiento instrumental o a una voz acompañada de laúd, de viola de gamba o de orpharion, que era un cordófono similar al laúd.

Los laúdes y su interpretación estaban fuertemente asociados con las clases altas inglesas, cortesanas o no, y los retratos de la época isabelina muestran cómo este instrumento estaba asociado al estatus social y a la sofisticación. En general, se trataba de piezas construidas de materiales nobles (maderas caras, marfil, plata…) cuyo coste solamente podían asumir los muy adinerados.

Volviendo al tema de la privacidad, a menudo tocar y cantar al laúd lejos de ser un acto social se convertía en una experiencia solitaria de introspección personal, con no pocos visos de ascesis para la nobleza educada.

El ayre permitía adoptar personalidades ficticias dentro de ese teatro subjetivo citado anteriormente. De alguna forma confundían las lindes que separaban el mero arte de la vida social. En palabras de Lawrence Kramer (The mysteries of animation: history, analysis and musical subjectivity, 2001), la música:

“…se convierte en el campo para representar un drama cultural clave, el cierre de la brecha entre la subjetividad como construcción y la subjetividad como experiencia vivida, sin el cual la cultura misma no puede funcionar más que por la fuerza”.

(“...becomes an arena for enacting a key cultural drama, the bridging of the gap between subjectivity as construction and subjectivity as lived experience, without which culture itself cannot function except by sheer force”).