A pesar de su
juventud, puesto que nació con el siglo, Miguel Ulla Berdullas ya ha
sentado los cimientos de una sólida carrera como cantante especializado en los
repertorios barrocos. Y es que su formación en este campo comenzó con tan solo
siete años, cuando comienza a estudiar canto, clave y percusión en el
conservatorio de su ciudad, A Coruña. Posteriormente, va completando su
formación en otros puntos de la geografía española, en concreto en Barcelona,
en la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC), y en el Real
Conservatorio Superior de Música de Madrid (RCSMM). En paralelo ha tenido
experiencias de aprendizaje más individualizado con grandes docentes de canto
de España y Europa.
Aunque comenzó a grabar el año pasado, su
discografía ya asciende a cuatro títulos, dos lanzados en 2024 y otros dos en
el escaso tramo de año que llevamos. Uno de ellos, dedicado al compositor
napolitano Leonardo Leo, ha llamado especialmente la atención de los medios
especializados al presentar una serie de cantatas espirituales que nunca antes
habían sido grabadas en disco.
Repasando tu extensa formación
musical se te podría definir con la vieja expresión “joven, pero absolutamente
preparado”. ¿Cómo valoras tu trayectoria formativa que te ha llevado a
convertirte en el profesional que eres ahora?
He pasado por múltiples profesores e instituciones
formativas, intentando sacar el máximo partido a cada una de ellas. Por mi
trayectoria de estudio y, también de vida, me ha ayudado más, como cantante,
las clases maestro-alumno que la formación oficial, relación que considero un
pilar fundamental para cualquier cantante. Pude formarme con múltiples maestros
de canto entre los que cabe destacar a Gérard Lesne, por lo que recomiendo a la
gente no ponerse límites a la hora de estudiar con aquellos a los que admiran y
que no tengan miedo a preguntarles pues, casi siempre, son personas
maravillosas que disfrutan de compartir su saber con quienes lo aprecian y
respetan.
Intento huir de visiones dogmáticas en cuanto a la
técnica vocal, pues he pasado por múltiples profesores que, teniendo
trayectorias estelares, han comprendido el canto de las maneras más dispares
entre ellos y para conmigo, por lo que no siempre ha habido acuerdo, aunque sus
enseñanzas me hayan aportado muchísimo en otros aspectos, como es el
autoconocimiento de mi propia voz y de la voz humana en general, por lo que
también les estoy muy agradecido. Creo que, para ser sincero con uno mismo como
intérprete, tiene que primar el estudio, la intuición y, sobre todo, el respeto
al oficio que es la música.
¿En qué medida la voz de contratenor
te ha orientado hacia el repertorio barroco?
No sé si el repertorio me llevó a este registro vocal
o si mi natural predisposición a esta voz ha resultado en la fascinación que
siento por esta música.
Desde pequeño, cuando cantaba en el coro de niños de
la Orquesta Sinfónica de Galicia, pude vislumbrar ligeramente el repertorio de
la música antigua. Este primer acercamiento plantó una semilla en mi, que más
adelante, a principios de mi adolescencia, me hizo querer estudiar primeramente
clave y, del estudio de este instrumento, enamorarme completamente del
repertorio vocal del Barroco.
Tienes ya cuatro grabaciones en tu
haber entre las que destaca el disco que le has dedicado a las cantatas
espirituales del napolitano Leonardo Leo, que nunca antes habían sido grabadas.
Cuéntanos cómo diste con este repertorio y cómo planteaste el proyecto.
Para la conclusión de este proyecto, hay dos factores
muy importantes: primero, el amor que tengo por la música de la escuela
napolitana y segundo, mi admiración por el contratenor Filippo Mineccia.
Buscando la obra de Leonardo Leo, di con un vídeo en YouTube de un concierto en
directo que tuvo en la Capilla Real, cantando el aria Piangerò mio Dio fin
tanto, de una de sus cantatas espirituales. Me quedé maravillado con la
belleza de esta música que tan bien interpretaba Filippo, por lo que decidí
buscar las partituras y sus fuentes, llevándome la gran sorpresa de que,
concretamente, estas seis cantatas espirituales no habían sido grabadas de
manera discográfica.
Este proyecto que, en un inicio, no
tenía intención discográfica, fue pasando por varios continuistas con los que
trabajé y di conciertos, hasta que el organista, Javier Jiménez me dijo que
quien llevaba la discográfica con la que él graba (HR Recordings) estaba
interesado en grabarme para su catálogo. Lo primero que se nos ocurrió a ambos,
por la calidad y rareza del repertorio, fue grabar estas seis cantatas, trabajo
que dividimos en dos volúmenes, estando ya grabado el primero.
Ha sido un camino de descubrimiento y
maduración de este bello repertorio guiado por los consejos y ayuda de grandes
músicos como el contratenor y director Gérard Lesne, entre otros.
En la portada del disco se puede leer
“volumen 1” ¿cuándo tienes pensado
lanzar más discos dedicados a este compositor?
Este año 2025 grabaremos el segundo volumen con las
tres cantatas restantes. Las seis cantatas son de una calidad y emotividad
enorme pero, personalmente, creo que este segundo volumen será más interesante.
¿Sueles huir de los lugares comunes y
buscar artistas y repertorios más desconocidos u olvidados?
Siempre que tengo libertad a la hora de escoger mi
repertorio, curiosamente, siento más emoción y más afinidad con mi instrumento
en repertorios que, a día de hoy, son menos transitados. Más que la búsqueda de
lo poco usual o de lo poco frecuentado en las salas de conciertos y en la
oferta discográfica, busco lo que más emoción me produce. El dejarme llevar por
mi instinto y el buscar, ante todo, hacer las cosas de corazón, me ha llevado a
compositores de grandísima calidad, aunque injustamente olvidados.
Otro de tus trabajos recientes supone
una sorprendente aproximación de la música barroca a la tradición gallega, que
incluye nombres como Kapsberger, Murcia o Gutiérrez de Padilla. ¿Cómo surge
esta iniciativa de fusionar estos dos ámbitos?
El grupo Resonet, dirigido por el tiorbista y amigo
Fernando Reyes, me descubrió un grandísimo patrimonio musical gallego que va
mucho más allá de las obras doctas, pues pervive a día de hoy en su música
tradicional. Con este pretexto y, viendo el buen hacer de Resonet con este
repertorio, me dispuse, primero como curiosidad pero, luego, con plena
implicación, a arreglar (para bajo continuo y voz) algunos de los cantos de
berce tradicionales gallegos.
La idea de este proyecto surge no como disco sino como
pequeñas grabaciones reunidas donde estos arreglos, algunos de ellos basados en
danzas barrocas (por ejemplo, Arrolo de domaio, la nana) encajamos en un
ostinato de chacona. Por eso, decidimos entremezclarlas con danzas y
preludios de compositores del ambiente de la cuerda pulsada barroca como
Kapsberger y Santiago de Murcia, resultando en este EP tan particular. Esta
discográfica, al ser únicamente digital, permite mayor flexibilidad a los
artistas por los que apuesta, pudiendo, así, crear proyectos más pequeños como
son los EP, que raramente se ven en la música antigua, y creo, dan frescor al
ambiente discográfico.
¿Cuál es el denominador común de las
piezas de tu último disco, Ex Lumen que reúne música barroca de Francia,
Inglaterra, Alemania e Italia?
Ex Lumen: A Nocturnal Journey tiene como eje principal la
idea de un viaje desde el ocaso hasta el amanecer por lo que el denominador
común sería el desarrollo de la noche. Dentro de esta selección, encontramos
obras propiamente dedicadas a la noche como las de El ballet de la Nuit de
Cambrefort y An Evening Hymn de
Purcell, por otro lado, obras que personalmente me han evocado este momento del
día como pueden ser las Léçons de ténèbres, donde su texto basado en las
Lamentaciones de Jeremías y su componente litúrgico a la Semana Santa
recrean perfectamente el momento de vulnerabilidad que existe cuando es noche
cerrada. Luego, hay una selección de arias bellísimas de Gasparini y Bach que
representarían lo onírico del sueño, para concluir el viaje con el aria Chi
mi sveglia de Bassani que se traduciría por quién me despierta,
junto a una improvisación de Los Canarios de Kapsberger, para el
despertar del día.
Has vuelto a incluir en este disco
una pieza nunca antes grabada, en este caso del compositor napolitano Gaetano
Veneziano. Háblanos de esta primicia mundial.
Al igual que con Leonardo Leo, la búsqueda del
repertorio napolitano y sus grandes compositores, me llevaron a encontrar un
vídeo donde una interpretación (para mí, no muy atrayente) dejaba entrever la
belleza que Gaetano Veneziano siempre muestra en sus obras. Una vez más, me
encontré con que esta obra no había sido grabada anteriormente de manera
discográfica, por lo que decidimos incluirla también en este álbum, ya casi
como tradición, pues siempre que me es posible me gusta ampliar al mundo
discográfico el abanico de obras para que, más gente, pueda descubrirlas y disfrutar de ellas. Como curiosidad, en la
interpretación de esta pieza, añadimos una introducción basada en la danza Colasione
(homónima a un tipo de laúd napolitano) compuesta también por Kapsberger y
tan refinadamente interpretada por Fernando Reyes, exaltando así el napolitanismo
de Gaetano.
Cada vez hay más festivales en España
dedicados a la música antigua, y también relativamente muchos grupos y solistas
dedicados a repertorios medievales, renacentistas y barrocos. ¿Crees que
vivimos una edad de oro en este campo? ¿Cómo lo percibes como profesional en
activo?
Creo que estamos en un momento del mundo donde se
puede encontrar más cantidad y variedad en todo, en general. Esto incluye, por
supuesto, interpretaciones de estos repertorios, por lo que sí que se agradece
que haya aumentado la oferta de posibilidades, pero también el número de
artistas y la competencia globalizada a través del medio que es internet. Como
profesional en activo, intento enriquecerme de toda esta variedad disponible de
buenos y originales intérpretes del movimiento historicista, pero siempre
siendo fiel a mi ideal de belleza aunque suponga, parcialmente, dar de lado a
la competitividad del mercado.
¿Qué planes y nuevos proyectos tienes
previsto acometer en este año que ahora comienza?
Primeramente, abordaré un repertorio poco habitual
en mí pero de gran belleza, el cual llevo ya mucho tiempo estudiando para poder
interpretarlo lo más veraz posible: se trata de un álbum dedicado a la obra
vocal de guitarra y voz de Antonio Nava (1777-1826), compositor sumamente
desconocido a día de hoy. Estas obras, nuevamente, serán grabadas
discográficamente por primera vez, y no podría estar mejor acompañado que de
quien me dio a conocer a este compositor: el prestigioso guitarrista Agustín
Maruri, a la guitarra romántica. Por otro lado, tenemos también pendiente la
segunda parte del Leonardo Leo que comentábamos anteriormente, junto con otras
obras que os daremos a descubrir próximamente