Rondos for Adriana Ensemble Diderot Audax Records
La soprano guatemalteca Adriana González recupera la figura de la legendaria cantante italiana del siglo XVIII Adriana Ferrarese del Bene en el nuevo disco del conjunto Ensemble Diderot Rondos for Adriana. A pesar de los siglos que las separan, ambas comparten una seña profesional común: Mozart. En el caso de Ferrarese, el genio austriaco compuso arias especialmente pensadas para su voz, en concreto, para los personajes de Susanna y Fiordiligi de las óperas Le Nozze di Figaro y Così fan tutte, respectivamente. Por su parte, González se ha convertido en una de las sopranos mozartianas más solicitadas del circuito operístico internacional del momento.
Para llevar a cabo este proyecto, el Ensemble Diderot ha recurrido al formato de orquesta completa, aunque una proporción importante de su producción discográfica está dedicada a la música de cámara. La formación, afincada en París, fue fundada en 2008 por el violinista Johannes Pramsohler quien además ejerce de director. Su anterior trabajo dedicado a la música vocal, Fra l'ombre e gl'orrori, estuvo centrado en las arias para bajo de la ópera barroca y contó con la voz de Nahuel Di Pierro. En este disco que nos ocupa se adentran en el clasicismo para presentar rondós pertenecientes a las óperas de creadores como Vicent Martí y Soler, Angelo Tarchi, Joseph Weigl o el citado Wolfgang Amadeus Mozart, entre otros, que en su momento fueron interpretados por Adriana Ferrarese. La grabación ha contado para la dirección de orquesta con el vasco Iñaki Encina Oyón.
Este homenaje a la Ferrarese está integrado por rondós compuestos especialmente para ella y también por piezas creadas para otras (e, incluso, otros), pero que Adriana incorporó en su repertorio como cantante. Escribir música para una voz específica fue una práctica habitual en la época, y el propio Mozart justificó esta práctica en una carta dirigida a su padre en febrero de 1778, en la que afirmaba: “me gusta que un aria se ajuste a un cantante como una ropa bien confeccionada”. Curiosamente, existe una gran controversia en las fuentes de la época sobre el verdadero talento de Adriana Ferrarese, pues, a pesar de la brillante carrera que llevó a cabo en distintos países de Europa, no faltaron críticos que señalaron sus limitaciones como cantante o como actriz.
Nacida en Ferrara en 1759 como Francesca Adriana Gabrielli, recibió su formación musical en el Ospedale dei Mendicanti de Venecia. Una de las primeras críticas positivas que recibió en su carrera data de aquellos tiempos, y procede del conocido musicólogo británico Charles Burney, quien la vio actuar durante uno de sus viajes por Italia y alabó su voz y su forma de cantar. Un episodio de fuga amorosa del ospedale junto con el hijo del cónsul pontificio de Venecia, que fue rápidamente abortado por las autoridades, tuvo consecuencias trascendentales para su carrera profesional, puesto que, aunque posteriormente llegó a casarse con su amado, no contó con el beneplácito del padre que utilizó su poder e influencia para vetarla de cantar en los teatros públicos de Venecia. La grabación que nos ocupa presenta una versión de una de las primeras piezas del repertorio de Adriana Ferrarese en la época del ospedale, el rondoncino Mater cara extremum vale del oratorio Balthassar de Ferdinando Bertoni, quien fue director de coro de dicha institución. También ha sido incluido en el disco como muestra de la música que cantaba en su juventud veneciana el rondó Se mi lasci, o mia Speranza de Didone abbandonata, obra de Pasquale Anfossi.
Con todo, Adriana debuta profesionalmente en la primavera de 1784 en Florencia, donde ofrece una serie de recitales que reciben una buena acogida, y ese mismo año firma su primer contrato operístico para cantar en el King´s Theatre de Londrés. En esta etapa tiene lugar la expresión de una de las opiniones más negativas sobre las capacidades de la Ferrarese antes aludidas, en concreto, Lord Mount Edgcumbe la califica como “modesta intérprete” y señala que, a pesar de haber sido degradada al papel de prima buffa en la obra representada, incluso en él resultaba inefectiva. No obstante, en general la cantante recibió el aplauso del público y elogios, como el que le dedicó el diario Morning Herald cuando alaba un rondó que ella interpreta afirmando que ella podía “disputar con la mejor intérprete de la línea seria” dentro de la ópera buffa. Se refiere a Partirò dal caro bene de la ópera Erifile de Giuseppe Giordani, que aparece en Rondos for Adriana.
Tras dos temporadas londinenses de ópera, en 1786 vuelve a Italia, y durante los dos años siguientes cosecha un notable éxito actuando en Florencia, Milán, Génova, Trieste y Plasencia. Precisamente, durante su paso por Florencia la Ferrarese actuará junto con el tenor Luigi Marchesi en Il conte di Saldagna de Angelo Tarchi, en la que será el primer papel en una ópera seria escrito para ella en Italia, que incluye en rondó Ah placarti io più non spero. No obstante, después de varios meses ella decide cantar otro rondó escrito para Marchesi, Ah sol bramo, o mia speranza, que está incluido en el disco interpretado por Adriana González.
La relación de Adriana Ferrarese con Viena y con Mozart comienza en 1788, el año en que es contratada para cantar como prima donna en la ópera del compositor valenciano Vicent Martín i Soler L’arbore di Diana, con la que debuta en la capital imperial el 13 de octubre recibiendo una excelente acogida. El rondó que había compuesto Martín i Soler en esta obra fue Teco porta, o mia speranza, que aparece interpretado en esta grabación, sin embargo, la Ferrarese insertó en dicha ópera, por su cuenta y riesgo, el que sería su gran éxito, el anteriormente citado Ah sol bramo, oh mia speranza, que eclipsó completamente al anterior en los gustos del público, hasta el punto de que lo denominaban genéricamente “el rondó de L’arbore di Diana”, a pesar de que la pieza no procedía originalmente de ese libreto. En la grabación se ha incluido igualmente un rondó de Joseph Weigl, otro de los músicos cuya obra interpretó Adriana en ese periodo. Por cierto, tanto éste como los rondós de Tarchi, Bertoni, Giordani y Anfossi han sido grabados en primicia por Ensemble Diderot para esta obra.
Sin duda la relación más llamativa de la biografía de Adriana es la que tiene con Wolfgang Amadeus Mozart, que reescribe para su voz las dos arias que interpreta el personaje de Susanna en Le Nozze di Figaro para su reestreno en Viena en 1789, y que compone la interpretación de Fiordiligi en Così fan tutte pensando en su capacidad vocal. Como afirma el musicólogo Roger Parker, Mozart “escribía para voces reales, para mujeres y hombres individuales”. Rondos for Adriana ha recogido en la voz de Adriana González dos rondós pertenecientes a Le Nozze di Figaro y uno más de Così fan tutte.
El nuevo lanzamiento de Ensemble Diderot constituye un fiel relato de la carrera de Adriana Ferrarese del Bene, y pone en evidencia un notable esfuerzo de investigación y recuperación de piezas -una tarea en la que ha colaborado el musicólogo experto en la diva Karl Böhmer-, y su translación hacia un repertorio vibrante y colorido a través de la voz de Adriana González, aquí el alter ego de la Ferrarese.
