miércoles, 18 de febrero de 2015

El vuelo de Pegaso recuperado por La Galanía

Sin duda uno de los más interesantes lanzamientos discográficos del pasado año en el campo de la música antigua ha sido el Pegaso de Tarquinio Merula por parte de Raquel Andueza y su conjunto, La Galanía a través del sello Anima Corpo. Se trata de sacar a la luz una obra no demasiado conocida por el gran público de este compositor barroco que, en palabras de los intérpretes, nunca antes había sido grabada completa.

Pegaso es una colección de música religiosa compuesta entre 1635 y 1638 cuyo título completo es Pegaso op[e]ra musicale l´undecima ove s´odono Salmi Motetti, Suonate e Letaniae della B.V. a due tre quattro e cinque voci del cavaliere Tarquinio Merula. Libro terzo dedicato all´illustrissimo e reverendissimo monsig[nore] Vescovo d´Imola Ferdinando Millini.

Esta versión, que con tanto cariño y esmero ha grabado La Galanía, pone en evidencia toda la grandiosa belleza de la obra de Merula que consigue proyectar a través de la melodía los sentimientos más elevados y la alegría de vivir. A diferencia de otra música sacra que puede inclinarse hacia la gravedad e incluso el oscurantismo sonoro, Pegaso apuesta por un delicioso desenfado en sus acordes y juegos de voces y por unos atractivos ritmos vivos que elevan el ánimo más destemplado.

Tarquinio Merula es asociado con frecuencia con la Escuela Veneciana, a pesar de que nació en Busseto en 1595 y de que gran parte de su formación y de su carrera tiene lugar en Cremona. Un virtuoso del órgano y del violín así como un compositor innovador de música para tecla, para cuerda y vocal, comenzó en la profesión musical como organista en la iglesia de San Bartolomé de Cremona.

En 1615, un año después de la publicación de su ópera prima Il primo libro delle canzoni, acepta un puesto de organista en Santa Maria Incoronata, en la localidad de Lodi, para posteriormente dar el gran salto profesional como músico de la corte de Segismundo III en Varsovia, en donde permanece hasta 1624.

Prolífico donde los haya, Merula publica en Venecia ese mismo año 24 nada menos que tres libros de música: Il primo libro de madrigaletti, Il primo libro de madrigali concertati y Il primo libro de motetti e sonate concertati. Hasta dieciocho colecciones de obras musicales y vocales compuso ganándose por su creatividad y por la frescura de sus composiciones un lugar de honor dentro del Barroco temprano italiano.

Entre 1635 y 1638 se asume que tuvo un periodo de inactividad, por lo menos de cara al público, porque es cuando se considera que compuso Pegaso. Habiendo aceptado un empleo en la Cappella della Laudi de Cremona, un descuerdo respecto a su salario le llevó a renunciar y no se le conoce ocupación en estos tres años, hasta que en 1638 pasa a ocupar el cargo de maestro de capilla en Santa Maria Maggiore de Bergamo.

Distintas vicisitudes que no están en exceso documentadas devuelven a Tarquinio Merula a la Cappella della Laudi de Cremona en 1646. Las dos últimas décadas de su vida, pues fallece en 1665, solamente producen un par de libros de música, Il quarto libro delle canzoni da suonare, Op. 17 de 1651 y Il terzo libro delle salmi et messa concertati, Op. 18 de 1652. No parece mucho para un hombre que destacó en su juventud por su gran capacidad para crear, casi compulsivamente, podría decirse.

Como era costumbre entre los músicos italianos de su época, Merula escribe tanto música sacra como laica, en los géneros de moda como eran el madrigal, el motete, la canzonetta o el aria. La música vocal de esa primera mitad del Seicento se hallaba entonces entre la polifonía heredada del siglo precedente y el emergente estilo monódico de canción con bajo continuo.

El ostinato es otra de las técnicas que utiliza Tarquinio Merula en sus composiciones y ya está presente en su primera recopilación, Il primo libro delle canzoni. El definir una misma secuencia de notas que se repiten compás tras compás también aparece en Pegaso, especialmente en la pieza Confitebor Tibi, que lleva el subtítulo sopra alla Chiacona.

A pesar de que el gran Monteverdi le superaba en edad y en prez, en ocasiones Merula le rebasó en espíritu innovador. Por ejemplo, Pegaso emplea la romanesca en su pieza Beatus vir dos años antes de que Claudio Monteverdi emplease el basso ostinato en el mismo texto en su composición Selva morale e spirituale de 1640.

La Galanía ha grabado Pegaso con una gran riqueza instrumental basada en dos tiorbas (Jesús Fernández Baena y César Hualde), dos violines (José Manuel Navarro y Pablo Prieto), un violón (Vega Montero), harpa (Manuel Vilas) y órgano (Miguel Jalôto). Asimismo, la parte vocal liderada por la soprano Raquel Andueza, incluye a la también soprano Monika Mauch, a Marta Infante (alto), a los tenores Íñigo Casal y Víctor Sordo, y al barítono Hugo Oliveira.

Según reconoce la propia Raquel Andueza en las notas personales que ha escrito para el libreto interior del disco, el abordar este proyecto le daba bastante pereza, por las exigencias que implica gestionar una producción de estas características, y no es hasta que su hermano Simón descubre en su casa la partitura de Pegaso y muestra su admiración y entusiasmo por la obra de Merula que Raquel se decide a llevar a cabo la empresa. Supongo que en última instancia le debemos a Simón Andueza el que haya llegado hasta nosotros esta maravilla.

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